Niveles de agua en los embalses de España aumentan un 5,15 % al 21 de febrero

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha publicado la actualización más reciente de su boletín acerca de la capacidad de los embalses en España

Por Infobae Noticias

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Los embalses de agua en España alcanzan un 82,49 % de su capacidad total, según la última actualización del Boletín Hidrológico Peninsular difundido por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) el pasado sábado 21 de febrero.

Los datos oficiales indican que la reserva de agua ha crecido en comparación con la semana previa.

España dispone de una red de embalses que cumple una función clave en la regulación y almacenamiento del agua, por lo que su seguimiento constante resulta fundamental debido a la influencia que tiene este recurso en la vida diaria y en distintos sectores industriales.

Así se encuentran las reservas de agua en España

Fecha: sábado 21 de febrero de 2026.

Capacidad total: 56.043 hm3.

Volumen de agua embalsada: 46.229 hm3.

Porcentaje de agua almacenada: 82,49 %.

Incremento respecto a la semana anterior: 2.888 hm3.

Aumento porcentual semanal: 5,15 %.

Agua embalsada registrada hace un año: 32.490 hm3.

Porcentaje registrado hace un año: 57,97 %.

Capacidad de los embalses en España según comunidad autónoma

 Los embalses de agua

Andalucía: 82,36%.

Aragón: 80,63%.

Asturias: 91,89%.

C. Valenciana: 50,26%.

Cantabria P. Vasco La Rioja: 66,12%.

Castilla-La Mancha: 65,81%.

Cataluña: 88,46%.

Comunidad de Castilla y León: 82,23%.

Extremadura: 91,42%.

Galicia: 93,11%.

Murcia: 31,76%.

Navarra: 86,95%.

Consejos para conservar agua en el jardín

Independientemente del estado actual de los embalses en España, es fundamental hacer un uso responsable del agua. Por esta razón, el Miteco ha difundido una serie de recomendaciones para optimizar el consumo desde los hogares, especialmente en los jardines.

En el país, las viviendas unifamiliares con jardín consumen entre 2 y 5 veces más agua que los apartamentos. Por tanto, el jardín representa un gran consumidor de agua, aunque existen medidas para mitigarlo.

Una de las alternativas más claras para reducir el consumo en jardines consiste en escoger plantas que necesiten poco riego o que no requieran riego una vez que estén bien establecidas. Esto no implica llenar el jardín únicamente con cactus o chumberas. De hecho, la mayoría de las especies propias de la vegetación mediterránea tradicional (árboles, arbustos y matas) son bastante resistentes al riego.

Habitualmente, más de dos tercios del agua empleada en un jardín se destinan a mantener el césped. Por ello, se puede afirmar con certeza que el césped es el principal consumidor de agua en la jardinería moderna. Reducir su extensión resulta la manera más efectiva y directa para disminuir el consumo hídrico.

Cubrir las áreas del jardín con materiales naturales, tales como piedras, grava o corteza de árbol, disminuye notablemente el consumo de agua al tiempo que aporta valores estéticos. Estas coberturas evitan que el suelo se caliente en exceso, lo protegen del viento y la erosión, frenan la proliferación de malas hierbas y facilitan la ocultación de los sistemas de riego.

Los sistemas de riego localizado distribuyen el agua usando “goteros” que funcionan a baja presión. Esta tecnología suministra la cantidad justa necesaria para cada planta y reduce las pérdidas por evaporación, empleando entre el 25 % y el 50 % menos de agua que los sistemas de aspersión.

Se puede aprovechar el agua de lluvia que se recoge en tejados y patios para regar el jardín. Después de ser canalizada a través de los canalones o sistemas de drenaje, esta agua puede almacenarse en pequeños depósitos para su uso posterior.

Es ideal instalar un depósito parcialmente enterrado para acumular agua de lluvia, aunque también se pueden utilizar contenedores alternativos, como toneles, bidones o incluso bañeras antiguas. Conviene situar el tanque en un punto elevado del terreno para facilitar el riego por gravedad.

Se recomienda regar durante las horas más frescas del día para evitar pérdidas por evaporación y prevenir daños en las plantas. Además, es importante tener presente que el riego excesivo disminuye la resistencia de las plantas a la sequía y las hace más susceptibles a enfermedades.

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