La formación aprobó el presupuesto de 2025 en el chat del Comité Ejecutivo sin ningún tipo de discusión previa o posterior. En algunas ocasiones, incluso con el icono del pulgar amarillo hacia arriba desde el móvil.

«O se está con Santiago a ciegas o en su contra». Varios cargos de Vox denuncian en privado el liderazgo absoluto del partido de extrema derecha y aseguran que los integrantes de la dirección nacional no tienen voz ni voto en ciertas decisiones clave del partido. Sólo obedecen. «El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) es un órgano meramente decorativo donde no se debaten ni se deliberan asuntos», admiten fuentes del CEN consultadas. «Todo siempre se vota a ciegas, sólo para formalizarlo. Quien pida alguna explicación queda fuera. Sumisión absoluta o expulsión. El ambiente es totalmente sectario», añaden bajo anonimato, por temor a represalias.
Como evidencia de estas denuncias, EL MUNDO tuvo acceso a conversaciones que demuestran que ni siquiera un asunto tan importante como los presupuestos del partido se somete a discusión antes de su aprobación formal por el Comité Ejecutivo. Así sucedió con las cuentas de 2025, aprobadas vía WhatsApp, sin debate, en la noche de un viernes de Navidad. Solo cuentan con un documento de dos páginas elaborado por el tesorero: la primera es la portada y la segunda un cuadro con las cifras principales previstas para el ejercicio, en el que se proyectan ingresos y gastos superiores a 14 millones de euros.
Esta votación de la dirección de Vox tuvo lugar el 27 de diciembre de 2024. A las 20:10, el vicepresidente y secretario general de la formación ultra, Ignacio Garriga, envió un mensaje en el chat “CEN de VOX” en WhatsApp. «Estimados compañeros del Comité Ejecutivo Nacional. El Comité de Gestión nos remite el presupuesto para su aprobación, que, en caso necesario, el tesorero explicará y se ratificará en la reunión de enero. Aprovecho para desearos una feliz Navidad, un cierre de año óptimo y un mejor 2025. Saludos».
Nada más recibir este mensaje y el breve cuadro con el resumen, los dirigentes de Vox comenzaron a aprobar las cuentas sin tiempo para analizarlas, sin cuestionar las cifras ni añadir comentarios, salvo la felicitación navideña, limitándose a responder con «apruebo», «aprobado», «ok», «de acuerdo» o «adelante». Destaca que Rocío de Meer dio su visto bueno un minuto tras recibir el PowerPoint. José Ángel Antelo tardó dos minutos, Jorge Buxadé tres, y Montserrat Lluis cuatro. En menos de una hora, alcanzaron la mayoría absoluta con 10 votos (el CEN cuenta con 20 miembros y el voto del presidente desempata). Justo al superar ese umbral y aprobar las cuentas, Santiago Abascal escribió en el grupo de WhatsApp: «Gracias al tesorero y a todos los implicados por su trabajo preciso e incansable».

La aprobación fue un trámite tan rápido y exento de debate que incluso dos miembros del Comité utilizaron emoticonos para manifestar su aval: tanto Reyes Romero como Javier Ortega-Smith confirmaron su aprobación al presupuesto con el emoji del pulgar amarillo hacia arriba. Hasta mediodía del 28 de diciembre, el resto de miembros del Comité concedieron su visto bueno uno a uno, sin conocer los detalles ni el desglose, como confirman fuentes del CEN. Su aprobación se basaba únicamente en la promesa de que el tesorero daría explicaciones un mes después.
¿Se cumplió eso? ¿Hubo debate interno sobre ingresos y gastos para ratificar el Presupuesto de Vox 2025? Garriga convocó una reunión en la sede de la calle Bambú el 13 de enero, pero «no hubo debate». «Nunca se ha solicitado individualmente la opinión de los miembros del CEN para abordar un tema, salvo cuando se rompieron los gobiernos autonómicos. El resto de veces solo se comunican decisiones, no se discuten. En la reunión de enero se presentó otro PowerPoint, sin explicaciones detalladas», relatan las fuentes.
La queja con respecto al papel meramente “decorativo” de la dirección nacional de Vox no es reciente. De hecho, Ortega-Smith criticó que su cese se aprobó «en menos de dos minutos», sin debate e incluso sin leer el informe enviado a toda la cúpula. «Fue todo muy apresurado», escribió en una carta que adelantó este medio. «Lamentablemente, no me sorprendió esa votación tan rápida», añadía, «porque hace mucho tiempo que el CEN dejó de ser un órgano de debate y reflexión, pasando a ser un ente decorativo que simplemente ratifica decisiones tomadas por otros previamente».
«En el CEN no se deliberan ni deciden asuntos. Quien realmente manda es Kiko Méndez-Monasterio. Él actúa como administrador de facto de Vox», subrayan las fuentes, refiriéndose al asesor externo y cercano a Abascal.
Vale la pena también situar en contexto el momento en que la dirección de Vox aprobó vía WhatsApp las cuentas 2025. Venían de solicitar dos préstamos elevados a un banco vinculado a Víktor Orban. En 2023, Vox solicitó el primero: 6,5 millones de euros al MBH Bank -participado por el Estado húngaro a través de un fondo controlado por el Gobierno de Orban- para financiar la campaña de las generales. En 2024, recurrieron nuevamente a esa entidad para obtener 7 millones destinados a cubrir costos de la campaña europea.
Otro punto relevante del documento enviado a la cúpula como resumen financiero destaca que Vox depende principalmente de las subvenciones públicas. El 73% de sus ingresos previstos provienen de fondos públicos (10,7 millones), y solo el 27% corresponde a aportaciones privadas. En 2024, esta proporción fue exactamente la misma. Es importante remarcarlo, dado que Vox defiende la supresión de subvenciones a partidos, pero no renuncia a recibirlas.
Finalmente, cabe destacar que Vox contemplaba elecciones en dos comunidades autónomas en 2025. Así se especifica, como advertencia, al final del documento: «El presupuesto 2025 incluye elecciones en Castilla y León y en las Islas Baleares».
Este diario contactó ayer con el equipo de comunicación de Abascal para obtener su opinión sobre esta información, pero un portavoz oficial declinó hacer comentarios.

