A solo hora y media de Barcelona, un enorme espejo de agua transformó para siempre el valle del Llobregat. Bajo sus aguas quedaron sumergidos pueblos completos, pero un antiguo conjunto religioso continúa resistiendo al paso del tiempo y al nivel del embalse
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El embalse de la Baells, ubicado en la comarca del Berguedà, se posiciona actualmente como una de las principales infraestructuras hidráulicas de Cataluña. En su interior reposan antiguos pueblos, vías y terrenos agrícolas. Únicamente una construcción pudo resistir al agua y continúa visible sobre el pantano.
Durante muchos años, la intensa actividad constructora de la segunda mitad del siglo XX modificó valles completos para asegurar el suministro de agua y la generación de energía. El sistema Ter-Llobregat fue protagonista central de este proceso. En este marco, se levantó esta presa sobre el río Llobregat, una infraestructura que transformó el paisaje y la vida de cientos de habitantes de forma irreversible.
Una infraestructura hidráulica fundamental para Barcelona
Planificada a principios de los años setenta y edificada entre 1970 y 1976, el pantano de la Baells se construyó aprovechando el desfiladero que le otorga su nombre. Su misión principal consistió en captar y almacenar las aguas del río Llobregat y de la riera de Vilada para asegurar el abastecimiento en Barcelona y su área metropolitana, además de controlar el caudal del río y fomentar la producción eléctrica.
La infraestructura, inaugurada el 7 de febrero de 1976 por el rey Juan Carlos I, inunda 365 hectáreas en los municipios de Cercs, Vilada y La Quar, con un volumen total de 115 hectómetros cúbicos. La presa, un majestuoso muro de hormigón con 112 metros de altura y 302 metros de curvatura, asumió el rol principal en la regulación del río Llobregat. Según datos actuales aportados por la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), los embalses en las cuencas interiores catalanas están llenos al 93,72 % de su capacidad, mientras que el embalse de la Baells alcanza el 97,41 %, conforme a los datos más recientes disponibles.
Sant Jordi de Cercs. También se hundieron bajo el agua el antiguo pueblo de Sant Salvador de la Vedella, el núcleo de la Baells y amplias zonas agrícolas del valle. Incluso se clausuró la línea ferroviaria entre Guardiola de Berguedà y Cal Rosal, siendo necesario reestructurar carreteras y puentes.
No obstante, sobre un promontorio que emerge cuando el nivel así lo permite, permanece la Abadía de Sant Salvador de la Vedella, fundada en el año 830 por monjes procedentes de Sant Serni de Tavèrnoles. La iglesia, la rectoría y los vestigios del priorato constituyen uno de los principales atractivos del embalse. Cuando se alcanzan niveles altos, el conjunto queda rodeado por el agua, brindando una imagen única que atrae excursiones en kayak, barca o lancha.
Más allá de su valor histórico, el embalse de la Baells se ha afianzado como un espacio dedicado al ocio y a la naturaleza. Permite la práctica de remo, vela y pesca recreativa —con especies como carpas, lucios y siluros— además de baño, sumando también la primera vía brava interior de Cataluña para natación en aguas abiertas. A esto se añade el centro de interpretación ubicado dentro de la presa, gestionado por el Museu de les Mines de Cercs, que detalla la relación entre esta obra monumental y la historia minera y energética de la región.
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