
Fuente de la imagen, Charlotte Joy
Información del artículo
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- Autor, Emily Holt
- Título del autor, BBC News
- 30 minutos
- Tiempo de lectura: 5 min
Para muchos, encontrar defectos en su reflejo es habitual, pero la intensa aversión de Charlotte hacia su aspecto físico empezó a dominar su existencia en los primeros años de adolescencia.
"Empezaba mi rutina a las 5:30 de la mañana para maquillarme, aunque el autobús escolar no pasaba hasta las 8:30", relata.
"Aplicaba el maquillaje de manera obsesiva, lo retiraba, lo volvía a poner, y luego otra vez lo quitaba, intentando que quedara lo más simétrico y exacto posible".
Charlotte relata que comenzó a aislarse, hasta el punto de que casi no asistía a la universidad, excepto para presentar exámenes. Incluso evitó el baile de fin de curso para no ser fotografiada.
Finalmente, le diagnosticaron trastorno dismórfico corporal (TDC).
El término dismorfia corporal se usa comúnmente en redes sociales para describir la insatisfacción con la apariencia.
Sin embargo, la TDC se define cuando la preocupación por la apariencia empieza a afectar la vida diaria, según Viren Swami, profesor de psicología social en la Universidad Anglia Ruskin.
Esta condición implica una obsesión con un aspecto físico que otros consideran normal, pero que la persona percibe como un defecto grave, explica Swami en el podcast "Complex" de la BBC.
Entre los síntomas de la TDC están el malestar emocional, el pensamiento constante sobre el problema y la sensación de no controlar estas ideas relacionadas con la imagen.
También puede manifestarse en conductas repetitivas, como observarse constantemente en el espejo o tocar la parte del cuerpo que se percibe como imperfecta.
"Su mundo entero se centra en esa característica física y todo lo demás pierde importancia", señala.
Swami destaca que, aunque la insatisfacción corporal es más frecuente en mujeres, el TDC no distingue claramente entre géneros.
Charlotte inició terapia en su servicio local de salud mental antes de ser ingresada en una unidad especializada en trastornos de ansiedad en Londres.
"Durante mi estancia hospitalaria, realicé terapia ocupacional con actividades como pintura, cerámica y composición musical, lo que me permitió reconectar con la música", comenta.
"Esto me ayudó a canalizar mi perfeccionismo, trasladándolo de la oscuridad hacia la luz y disipando la vergüenza asociada".
Tras su alta, comenzó a compartir su experiencia en Internet con el objetivo de apoyar a otras personas.
Swami recomienda a quienes puedan padecer este trastorno que busquen inicialmente asesoramiento con su médico de cabecera.
Además, enfatiza que, ante la sospecha de TDC en alguien conocido, es fundamental mostrar paciencia y empatía, ya que esos individuos suelen buscar constantemente confirmación para sus pensamientos.
"En lugar de cerrar estas conversaciones o mostrar frustración, es importante reconocer que el TDC es un trastorno mental que no se resuelve solo y que, sin intervención profesional, puede agravarse".
"Quería pedir perdón por lo fea que era"

Fuente de la imagen, Tilly Kaye
Tilly también empezó a manifestar síntomas de TDC durante su temprana adolescencia.
"Sentía la necesidad de disculparme con quienes me cruzaba por ser tan fea", expresa. "Jamás podía verme en un espejo público".
Evitaba prendas ajustadas y le resultaba especialmente difícil vestirse para eventos como festivales o fiestas.
"Entraba en una espiral negativa de la que no lograba salir a tiempo para asistir a dichas ocasiones".
Inicialmente, asumió que se trataba de baja autoestima y depresión.
"No entendía la relación entre mis diferentes experiencias, que en realidad tenían que ver con la percepción de mi propio cuerpo", comenta.
Sus signos de TDC empeoraron al ingresar a la universidad para estudiar diseño de moda, debido a que se comparaba constantemente con sus compañeros del sector.
Esto derivó en pensamientos angustiosos y persistentes sobre su imagen, acompañados de sensación continua de inferioridad.
Tilly consultó varios terapeutas durante años, aunque ninguno especializado en problemas de imagen corporal.
Eventualmente, trabajó con un psicoterapeuta del NHS que diagnosticó su TDC.
Ella menciona que se integró en un grupo de apoyo de la Fundación TDC y también recibió tratamiento con un terapeuta privado para aliviar sus síntomas.
Recomienda a quien note síntomas de TDC que primero se informe sobre el trastorno antes de acudir al médico.
"Esto puede ayudar a las personas a solicitar el tratamiento correcto con mayor seguridad", añade.
Actualmente, Tilly logra manejar mejor sus pensamientos.
"Si me veo al espejo mientras me arreglo y no me gusta lo que veo, puedo detener inmediatamente la sensación de pánico", explica.
"La manera en que yo me percibo, que varía según el día y mi estado de ánimo, no es cómo me ven los demás; ellos simplemente me ven como Tilly".
Ella declara haber experimentado un cambio completo en su forma de pensar.
"He recuperado la alegría en mi vida y, por primera vez desde la infancia, siento amor hacia mí misma".
Charlotte desea que las personas sepan que "existe esperanza y que la recuperación es posible".
"Ahora me siento plena, feliz y en paz… Amo mi vida de verdad, algo que jamás imaginé lograr".

