Los nacionalistas se han ausentado de la sesión, los diputados de Podemos han asistido llevando una camiseta con un mensaje reivindicativo y los de Vox han evitado acudir al cóctel posterior al evento.
Así fue el breve saludo entre Pedro Sánchez y Felipe González en el Congreso
Diferentes generaciones de la política española se reunieron este martes en el Congreso para celebrar que la Constitución de 1978 pronto se convertirá en la más antigua de la historia. Más allá de los discursos oficiales, la atención se centraba hoy en toda la Cámara Baja: por las ausencias, las presencias y los encuentros que, a veces, expresan más que las palabras.
Alrededor de las 12:30 horas, todas las miradas estaban puestas en el pasillo del Congreso y en el Salón de Pasos Perdidos, donde se desarrolló un extenso saludo protocolario entre las principales autoridades. Los Reyes y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fueron recibidos por los miembros de la Mesa del Congreso y del Senado; el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo; los portavoces de los grupos parlamentarios de ambas Cámaras; diversos diputados de las Cortes constituyentes… y, casi al final, por el ex presidente Felipe González.
El socialista protagonizó este encuentro mientras atravesaba una polémica, tras afirmar que no votaría al PSOE si Sánchez era su candidato, y después de que dos ministros le desafiaran a abandonar el partido. El ex presidente y el actual jefe del Ejecutivo intercambiaron un saludo breve y protocolario— aunque luego Feijóo sí conversó con él. Poco después, González abandonó el Salón de Pasos Perdidos acompañado del brazo de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, ex dirigente de UCD y Alianza Popular y uno de los dos autores de la Constitución, junto a Miquel Roca—también presente—, quienes aún están vivos.

Además de González, en el Congreso se escucharon otras voces críticas con Sánchez, como la del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, o el ex líder del PSOE madrileño, Juan Lobato, en calidad de senador. Estas intervenciones desviaban la atención del motivo central de la cita: la celebración de la Constitución. También estuvo presente el ex presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que prestó su confianza al jefe del Ejecutivo al distanciarse de González y asegurar que volverá a votar al PSOE, aunque matizó que borrará los nombres de los diputados que aprueben una financiación especial para Cataluña, invalidando así su voto.
En un hemiciclo con capacidad ampliada—los diputados se acomodaban en los escaños para dar espacio a los senadores—Sánchez contó con el respaldo de la mayoría de sus ministros, incluyendo aquellos de Sumar, aunque los parlamentarios de Compromís y Comunes no asistieron. No estuvo presente el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, cuestionado en semanas recientes por su vínculo con el asesor de Plus Ultra. Tampoco acudió Mariano Rajoy, mientras que José María Aznar ocupó un asiento en la tribuna junto a la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo—ex vicepresidenta durante el mandato de Sánchez—y la fiscal general del Estado, Teresa Peramato.

Aunque los protagonistas históricos, presentes y ausentes, acapararon el foco informativo del día, algunos diputados actuales también aprovecharon para marcar su postura en el evento. Los parlamentarios de Podemos asistieron luciendo una camiseta con el lema ‘y cumplirla, ¿pá cuándo?’ [en alusión a la Constitución]; los de Vox rechazaron el cóctel posterior, y con Santiago Abascal fuera de España, de viaje por Italia; mientras que los representantes de Junts, ERC, Bildu, PNV y BNG no participaron en ninguna de las actividades organizadas para esta jornada, en señal de protesta contra la Carta Magna.

