Razones detrás del interés del ministro de finanzas canadiense en el euro

Francois-Philippe Champagne, now Finance Minister of Canada.

François-Philippe Champagne fue el invitado especial en la reunión del lunes de los ministros de finanzas del área euro en Bruselas, marcando la primera ocasión en que un representante canadiense fue incluido en este formato restringido, del cual normalmente se excluye a los ministros fuera de la zona euro.

El ministro de Finanzas canadiense, François-Philippe Champagne, participó de manera especial en el encuentro de esta semana con 21 ministros del área euro, con el propósito de tratar los desequilibrios macroeconómicos globales.

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Ante un nivel bajo sin precedentes en las relaciones con Estados Unidos, Canadá está explorando nuevas alianzas globales, entre ellas con la Unión Europea.

Durante el diálogo en Bruselas, Champagne y los socios de la eurozona consensuaron la coordinación de políticas para fomentar un reequilibrio, al tiempo que buscan contener las amenazas geoeconómicas.

“Mientras el orden internacional basado en reglas se desvanece, el gobierno canadiense reafirma su compromiso profundo con la relación con la UE y sus Estados miembros, especialmente en áreas como seguridad y defensa, minerales críticos, innovación e investigación, y diversificación comercial. A través de asociaciones estratégicas, no sólo defendemos nuestros valores compartidos, sino que también promovemos la presencia de Canadá en la escena mundial”, afirmó Champagne en un comunicado.

Los líderes indicaron que continuarán las conversaciones sobre este tema en otros espacios, como las próximas reuniones del G7 y el G20.

Además del intercambio con el ministro canadiense, los ministros de finanzas de la zona euro empezaron a debatir el papel global del euro en el comercio internacional y en la política monetaria digital. Aunque aún no se han definido estrategias concretas, señalaron que esta es la dirección política que la eurozona pretende seguir.

Los desequilibrios macroeconómicos globales se producen cuando algunos países gastan sistemáticamente más de lo que generan, mientras que otros ahorran más de lo que consumen, y esta diferencia se vuelve grande y persistente.

Por ejemplo, Estados Unidos importa más bienes de los que exporta, acumulando un déficit comercial; en cambio, China exporta más de lo que importa, generando un superávit. Desde la perspectiva del gobierno canadiense y de varios líderes de la Unión Europea, estos y otros desequilibrios significativos han dejado el orden mundial vulnerable a manipulaciones coercitivas.

“Las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma, los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como herramienta de coerción, y las cadenas de suministro como puntos vulnerables para explotar,” declaró el primer ministro canadiense Mark Carney en sus intervenciones en el Foro Económico Mundial en Davos este enero.

“No se puede vivir bajo la falsa idea del beneficio mutuo a través de la integración cuando esta se convierte en la fuente de tu subordinación.”

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