El entrenador portugués estuvo acompañado durante una parte de su trayectoria en los banquillos por su hijo, José Mario Jr., quien actualmente ha decidido mantenerse fuera del foco público.
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José Mourinho convirtió a su hijo en un personaje recurrente del vestuario mucho antes de instalarse en el banquillo del Benfica, y una frase —»Mi hijo hizo unos análisis del equipo y les dije a mis asistentes que les iba a quitar el puesto»— surge precisamente de esa mezcla entre familia, táctica y narrativa pública que siempre le ha acompañado.
Esta anécdota tiene lugar durante su etapa en el Manchester United, en un período complicado, marcado por la incertidumbre en torno a su proyecto y un desempeño irregular en la Premier League.
En ese contexto, Mourinho decidió ampliar aún más su círculo de confianza e incorporar a su hijo José Mario Jr., que entonces era un adolescente, dentro del funcionamiento del cuerpo técnico en Old Trafford.
El hijo del entrenador, formado como portero en las divisiones juveniles del Fulham, comenzó a asistir al banquillo del United, colaborando en labores de observación y análisis de los encuentros.
Dejó de ser simplemente el joven que celebraba los títulos junto a su padre en el césped para transformarse en un asistente habitual en la sala de vídeo, encargado de estudiar datos, patrones tácticos y puntos débiles del adversario.
José Mourinho, en el banquillo del Benfica Reuters
En una entrevista para la televisión portuguesa, Mourinho narró que, en medio de una etapa adversa, su hijo presentó un informe propio sobre el rendimiento del equipo, elaborado por iniciativa propia al observar la situación que atravesaba su padre.
Orgulloso y con un toque provocador, compartió aquel estudio con sus asistentes: «Esto es algo que solo ellos conocen. Durante una serie de malos resultados, un día se le ocurrió hacer un análisis de mi equipo; obviamente, estaba afectado porque a su padre no le iban bien las cosas».
«Creo que habíamos perdido contra Watford y Manchester City, y apareció con estadísticas del equipo. Se las mostré a mis asistentes y les dije: ‘Cuidado, porque este chico un día podría ocupar vuestros puestos'», agregó.
Esta frase opera en distintos niveles: refleja la atención familiar al detalle táctico, refuerza la imagen del hijo como posible sucesor en el ámbito futbolístico y, al mismo tiempo, sirve para presionar de forma humorística a su propio equipo técnico.
Además, subraya que, en el entorno de Mourinho, nadie —ni siquiera sus colaboradores más cercanos— tiene una plaza asegurada sin aportar ideas renovadas y capacidades analíticas.
Con el paso del tiempo, la figura de José Jr. ha sido incluida en el debate sobre los llamados «nepo babies» del fútbol, es decir, los descendientes de entrenadores reconocidos o exjugadores que se desarrollan en la élite apoyados en el prestigio del apellido.
Alejado del protagonismo constante, el hijo de Mourinho ha optado por mantener un perfil discreto, aunque aquella escena en el United sigue siendo recordada como la primera señal pública importante de una trayectoria que, en caso de consolidarse algún día en los banquillos o en el análisis táctico, comenzó en el mismo hogar del actual técnico del Benfica, frente a una pantalla.

