Valencia: un pueblo poco conocido con un nombre singular y paisajes impresionantes para explorar en 2026

En el interior valenciano se oculta un destino cuyo nombre despierta la atención de cualquier viajero. Una escapada ideal entre ríos, senderos y un casco antiguo con aire morisco

Foto: El desconocido pueblo de Valencia que tienes que descubrir este 2026. (Comunitat Valenciana)
  • Parece el Vaticano, pero está en España: la iglesia valenciana con el doble de frescos de los que Miguel Ángel pintó en Roma
  • El restaurante en el que comer calçots fuera de Barcelona está en Castellón: sin babero ni guantes ni ceniza

En el interior de la provincia de Valencia, alejado de las rutas turísticas más concurridas, se sitúa un pueblo poco conocido que resalta por su nombre singular y por un paisaje dominado por ríos, montañas y restos históricos. Es una opción perfecta para quienes buscan turismo rural este año y desean explorar paisajes sorprendentes sin salir de la Comunitat Valenciana.

Se trata de Calles, una pequeña villa con cerca de 350 habitantes que en verano triplica su población. Situada junto al río Tuéjar y cerca del Turia, su casco antiguo se alza sobre una roca que domina el valle. El Barrio de la Petrosa mantiene un laberinto de calles estrechas y sinuosas con herencia morisca, ideal para deambular sin destino y admirar su arquitectura tradicional, que conserva gran parte de su esencia histórica.

Un casco histórico con aire morisco y patrimonio destacado

El patrimonio urbano de Calles incluye la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, construida en el siglo XVII, cuya fachada domina la plaza principal y cuya torre-campanario sobresale en el perfil del pueblo. Cercanas se encuentran la Plaza del Mesón —donde se ubica el ayuntamiento— y la Plaza Mayor. También es posible visitar lugares como el Santuario de la Virgen de Lourdes o edificaciones defensivas como la Torrecilla y la Torre de Castro, con orígenes medievales y vinculadas a episodios de las guerras carlistas.

Entre sus mayores atractivos destaca el acueducto romano de la Peña Cortada, una construcción del siglo II d.C., que permitía transportar agua desde el río Tuéjar cruzando el barranco de la Cueva del Gato. Con 36 metros de largo y tres arcos soportados por pilares escalonados, se levantó utilizando la técnica del opus quadratum. Junto a este legado, el visitante puede explorar parajes como los barrancos del Hocino, del Zurdo o del Mas del Herrero, recorrer senderos entre montañas y zonas recreativas, y finalizar la escapada con la gastronomía local, donde destaca el plato tradicional ‘ollica’, además de dulces típicos como los rollitos de cazalla, los malhechos y las mariquitas; y festividades populares que marcan el calendario anual.

  • Parece el Vaticano, pero está en España: la iglesia valenciana con el doble de frescos de los que Miguel Ángel pintó en Roma
  • El restaurante en el que comer calçots fuera de Barcelona está en Castellón: sin babero ni guantes ni ceniza

En el interior de la provincia de Valencia, lejos de los circuitos turísticos más masificados, se encuentra un pueblo desconocido que destaca por su nombre peculiar y por un entorno dominado por ríos, montañas y vestigios históricos. Es una propuesta idónea para quienes planean turismo rural este año y desean descubrir paisajes impactantes sin salir de la Comunitat Valenciana.

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