El Congreso rechazó la propuesta presentada por Vox para prohibir el burka y otros velos integrales, considerándola como racista y estigmatizante.
El PSOE mostró disposición a negociar una iniciativa análoga propuesta por Junts, que incluye transferir competencias a Cataluña en áreas de seguridad e identificación.
La propuesta de Junts contempla excepciones como el uso de mascarillas por razones de seguridad o tradicionales y busca ajustarse a los estándares europeos.
El debate puso de manifiesto diferencias entre los partidos; el PP apoyó a Vox, mientras que otras formaciones reclamaron un enfoque más equilibrado y menos excluyente.
No al burka pero, sobre todo, no a Vox. El Congreso votó en contra de la consideración inicial de la proposición de ley de Vox que pretendía prohibir el burka y otros velos integrales como el niqab.
Solo el PP respaldó la iniciativa, mientras partidos como Junts, PSOE, PNV y ERC coincidieron en oponerse a esta prenda islámica, pero rechazaron la propuesta de Santiago Abascal por considerarla “estigmatizadora”.
Por su parte, los socialistas se mostraron abiertos a apoyar una propuesta semejante registrada por Junts este martes.
Además, el partido de Carles Puigdemont incorporó en su texto la transferencia de competencias a Cataluña en materia de seguridad e identificación de personas.
El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, criticó que la iniciativa de Vox “surge del racismo y la criminalización del diferente”, mientras valoraba positivamente la de Junts, ya que, según él, “no adopta el marco de la extrema derecha”. Por ello, afirmó que “analizarán” esta propuesta y “abrirán dicho debate”.
La intención principal es idéntica —prohibir el burka—, pero las diferencias radican en aspectos secundarios, como la inclusión o no de sanciones, que Vox busca y Junts considera innecesarias; la delegación en seguridad y el hecho de que la propuesta de Vox se base en aplicar la ley de seguridad ciudadana, conocida como “ley mordaza”.
La iniciativa separatista también contempla excepciones, como el uso de mascarillas por motivos de seguridad, laborales o festivos.
Estos cambios, según la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, están destinados a “superar los filtros europeos” y a equiparar la iniciativa con las de otros países, algo que, en su opinión, la propuesta de Vox no consigue.
Aunque, inicialmente, no se consideran cambios si otros partidos solicitan modificaciones, porque, según fuentes de Junts, “poco hay que negociar: o se quiere o no se quiere empezar ese camino”.
Nogueras fundamentó su voto en contra y afirmó que estarán en contra de Vox “ahora y siempre”, pese a que sus propuestas en política migratoria y social coinciden en ciertos puntos, especialmente tras la aparición de Aliança Catalana. “No al burka y no a Vox”, recalcó.
Equilibrio del PSOE
Tras el debate, Santiago Abascal salió al pasillo para criticar que “las excusas de Junts no son creíbles”, que “la posición de los partidos resulta muy confusa” y que solo votan en contra “porque lo presenta Vox”.
En el PSOE intentan mantener un equilibrio para satisfacer a sectores feministas favorables a la prohibición del burka, atender a su posible socio parlamentario (Junts) y al mismo tiempo marcar distancia con Vox.
La portavoz socialista, Andrea Fernández, enfatizó que la propuesta de Vox refleja únicamente “su racismo” y “su islamofobia”, aunque defendió ante el pleno que “cualquier prenda destinada a ocultar el cuerpo de las mujeres resulta rechazable”.
La diputada socialista reconoció la dificultad de regular esta cuestión y mencionó como ejemplo a Francia, donde la prohibición se vinculó con una disminución en la matrícula de alumnas en secundaria.
También el PNV, que votó en contra, manifestó estar contrario al uso de estos velos y solicitó un debate “sereno”, mientras anunció el registro de una proposición de ley para establecer una subcomisión que estudie el uso de prendas que cubren completamente el rostro.
Solo el PP apoyó la propuesta de Vox y lo hizo con críticas hacia el PSOE y sus aliados.
“Resulta indefendible que la izquierda progresista considere esto como progreso. Algún día, la izquierda de este país deberá explicar cuándo adoptaron los postulados más radicales del Islam a cambio de dejar desamparadas a las mujeres más vulnerables”, afirmó su portavoz, Ester Muñoz.
Incluso durante el debate, la portavoz de Vox, Blanca Armadio, sostuvo que “la izquierda, con el apoyo del PP, subvenciona o ayuda” a grupos que “afectan la igualdad y la integridad de España”.
Armadio afirmó que “el multiculturalismo ha fracasado” y defendió que en su formación se oponen a que “otras culturas vengan y sometan a las mujeres”.
No limitó su denuncia a las mujeres. En una nueva postura lepenista, la diputada de Vox recordó las recientes agresiones homófobas en El Ejido (Almería) y afirmó que “rechazan que los homosexuales sean agredidos”.
Estas afirmaciones fueron calificadas de hipócritas por Compromís, Podemos y Sumar, cuyos portavoces aseguraron que el debate sobre el burka “no refleja la realidad callejera”.
Vox perdió la votación, pero logró posicionar el debate, dado que su punto principal —la prohibición del velo integral— fue adoptado, con matices, por varios partidos en el Congreso.

