Feijóo comunica a Vox que el PP está dispuesto a colaborar sin comprometer sus principios ni su palabra ni sus límites.

Critica a Óscar López, señalando que «nunca llegará a estar a la altura de Javier Lambán ni siquiera a la suela de sus zapatos», y califica como un «numerito» el enfado de Sánchez por no haber sido convocado a una reunión europea.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, junto al candidato a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, destacó durante la presentación de las candidaturas para las elecciones en Castilla y León del próximo 15 de marzo, que el PP está «dispuesto a sumar», en una referencia implícita a los pactos que probablemente serán necesarios para gobernar nuevamente la comunidad autónoma, pero advirtió que no renunciarán a sus principios, límites ni compromisos. «Quien no valore eso», enfatizó, «que haga pactos con Sánchez». «Nosotros,» añadió, «queremos gobernar, pero primero ganando; gobernamos si ganamos».

El líder popular hizo mención a las recientes elecciones en Aragón y Extremadura, donde el PP salió victorioso, y ironizó sobre la postura del presidente del Gobierno y líder del PSOE, quien, según Feijóo, considera que «ganar o perder es algo relativo», mientras que en realidad «el PP ha ganado rotundamente y el PSOE ha sido claramente derrotado».

Feijóo expresó su asombro ante el hecho de que «quienes pierden den lecciones a quienes ganan» refiriéndose al PSOE, y que «los terceros se presenten como vencedores», aludiendo a Vox. A ambas formaciones les instó a «dejar de dar consejos» y a «cesar en las dilaciones». «El PP,» afirmó, «es el partido principal en España, la opción preferida por los españoles, gobierna en la mayoría de las Comunidades Autónomas y constituye la única alternativa».

El líder popular intentó frenar la narrativa del PSOE que trata de retratar al PP como un partido condicionado por el discurso de Vox, subrayando que su partido es «independiente y construye un proyecto sin ataduras, que une al país» y, además, «no se contradice». «La palabra es nuestro principal activo político», remarcó, enfatizando que el PP «está listo para servir, no para malversar fondos». «Quien actúe así, será expulsado», afirmó con firmeza.

Feijóo también se refirió a la polémica generada por el ministro y candidato del PSOE en Madrid, Óscar López, quien responsabilizó al fallecido socialista Javier Lambán por el pobre resultado obtenido por Pilar Alegría en Aragón. «López,» afirmó Feijóo, «nunca estará ni cerca de la talla de Lambán». «Solo una persona como él,» agregó, «puede ser ministro en este Gobierno de Sánchez y pertenecer a un partido donde ya no hay espacio para políticos como Lambán».

Además, calificó como un «numerito» la molestia que muestra Pedro Sánchez por no haber sido invitado a una reunión europea previa al Consejo, y dio por sentado que «los socios europeos están casi tan cansados de Sánchez como los españoles».

Feijóo afirmó que su objetivo «no es replicar el sanchismo con una versión de derecha», sino «hacer lo contrario», y en ese sentido prometió que si llega al poder «revertirá cada abuso, cada irresponsabilidad y todo aquello que no funciona». En concreto, aseguró que anulará la financiación acordada con Junqueras, detendrá la regularización masiva de inmigrantes, legislará para que los okupas abandonen las viviendas en 48 horas y dará prioridad al gasto en lo esencial.

«El sanchismo,» concluyó, «es irreparable, pero España sí puede arreglarse con una política distinta». Feijóo atribuyó a Sánchez la responsabilidad de la crispación, polarización y ruido social, calificándolo como «el peor presidente que España ha tenido en democracia» y alertó sobre el «discurso del miedo» que, a su juicio, «es la antesala de la fábrica del engaño».

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