Las facilidades para equilibrar la vida familiar y laboral sin necesidad de acudir a la oficina incrementan en un 14% la tasa de natalidad en parejas donde ambos miembros trabajan en remoto
Así son las empresas que redujeron la jornada laboral a cuatro días: “Funciona tanto la productividad como la conciliación, vivimos mejor”.
El incremento del trabajo remoto tras la pandemia no solo ha modificado oficinas y horarios, sino que también tiene el potencial de modificar las tendencias demográficas. Mientras España y otras naciones exploran métodos para frenar el envejecimiento poblacional y elevar la tasa de natalidad, ciertas investigaciones sugieren que la clave podría estar en facilitar medidas de conciliación para los empleados. En particular, la opción de trabajar desde casa se relaciona con un incremento notable en la fertilidad entre adultos en edad reproductiva, según un estudio publicado en enero de 2026 por la Universidad de Stanford.
Los datos recopilados por los investigadores indican que la fertilidad total aumenta en 0,32 hijos por mujer en parejas donde ambos teletrabajan, en comparación con aquellas en que ninguno lo hace. Esto implica que las parejas en las que ambos trabajan en remoto tienen, en promedio, un 14% más de hijos que aquellas que deben acudir diariamente a su lugar de trabajo.
El informe, que analiza datos sobre natalidad y condiciones laborales en 38 países entre 2023 y 2025, enfocándose en adultos de 20 a 45 años, concluye que quienes teletrabajan habitualmente suelen tener más hijos y planificar familias más grandes. Los resultados, obtenidos de más de 100,000 encuestados, muestran que quienes laboran al menos un día a la semana desde casa presentan tasas de fertilidad actuales y previstas superiores a quienes se desplazan siempre a la oficina. Este efecto se intensifica cuando ambos integrantes de la pareja disponen de la opción de teletrabajo.
La conciliación, fundamental para formar una familia
El estudio atribuye este fenómeno a la flexibilidad que ofrece el teletrabajo, la cual permite conciliar las responsabilidades laborales con la crianza. Según los autores, poder trabajar desde casa al menos un día por semana facilita la organización de la vida familiar y disminuye las barreras para aumentar la familia. Además, destacan que esta relación positiva persiste incluso al controlar variables como edad, nivel educativo, estado civil y número de hijos previos.

No obstante, el impacto varía según contexto. La prevalencia del teletrabajo difiere considerablemente entre países, sectores profesionales y niveles educativos. En Japón y Corea del Sur, donde esta modalidad es menos habitual, el efecto en la natalidad sería reducido. Por el contrario, en países como Canadá, Reino Unido y Estados Unidos, donde el trabajo remoto es más común, podría provocar un aumento del 4% al 5% en la tasa nacional de fertilidad.
El sector y la formación afectan la fertilidad
El estudio asimismo examinó cómo la ocupación influye en la probabilidad de tener hijos. Entre mujeres con pareja, un aumento de siete puntos porcentuales en empleos con opción de teletrabajo en su sector incrementa la tasa anual de fertilidad en 8,5%, mientras que un aumento similar en la ocupación de la pareja suma un 5,3%. El informe resalta que el teletrabajo es más accesible para profesionales universitarios y en sectores tecnológicos o administrativos, ampliando así la brecha de oportunidades.
Además, al comparar su impacto con políticas públicas orientadas a fomentar la natalidad, los autores estiman que el trabajo remoto explica el 8,1% de los nacimientos en Estados Unidos en 2024, superando incluso el efecto de la inversión pública en educación y cuidado infantil temprano.
Para los gobiernos interesados en detener la caída de la natalidad, el estudio recomienda promover políticas que impulsen la flexibilidad laboral y el teletrabajo, junto con inversión en infraestructura digital, considerándolos instrumentos efectivos para aumentar el número de nacimientos. Al mismo tiempo, advierte que la posibilidad de teletrabajar depende de circunstancias personales y laborales, por lo que las políticas deben adaptarse a cada realidad.

