Aunque el mercado mayorista marca récords de precios bajos, los hogares españoles siguen pagando facturas algo más elevadas, atrapados en un sistema con pocas interconexiones y limitaciones que impiden aprovechar plenamente el excedente renovable

Cada vez es más común prestar atención al costo de la electricidad, especialmente después de los picos de precio provocados por la guerra entre Rusia y Ucrania, que convirtieron a 2022 en el año con las tarifas más elevadas para un consumidor promedio. Actualmente, España es considerada como uno de los países europeos con la electricidad más económica, según confirman los datos recientes del mercado mayorista, donde productores y comercializadores operan mediante subastas para el día siguiente, evidenciando un periodo de precios históricamente bajos. Sin embargo, esta percepción merece matices.
Durante 2025, España figuró entre los países con la electricidad mayorista más económica en Europa, según la información recopilada por Ember. El mercado eléctrico español se situó como el quinto con el precio más reducido del continente, solo superado por los países nórdicos (Finlandia, Suecia y Noruega), donde el coste promedio rondó poco más de 40 euros por megavatio hora (MWh). Mientras tanto, Francia cerró el año con un valor ligeramente inferior, similar al de España y Portugal, que mantuvieron una media cercana a los 65 euros por MWh.
Electricidad barata en el mercado, pero más cara en la factura
Esta tendencia se ha mantenido durante el presente año. Según registros de OMIE y ESIOS, el precio medio diario en el mercado ha descendido hasta los 4,23 euros por MWh en los primeros diez días de febrero. Incluso se reportaron horas con precios negativos de -0,42 euros por MWh, lo que implicó que los productores debieran pagar por inyectar energía en la red. En Portugal, los precios medios fueron de 0,34 euros por MWh. Estas cifras se deben a las borrascas atlánticas y al gran excedente de energía renovable, principalmente de origen eólico y solar.
No obstante, esta ventaja no se refleja de igual forma en la factura que enfrentan los hogares. Por el contrario, según las estadísticas de Eurostat, considerando los impuestos incluidos y ajustados al poder adquisitivo (Purchasing Power Standard), un usuario medio en España —con un consumo anual entre 2.500 kWh y 5.000 kWh— debe afrontar la novena factura eléctrica más elevada de Europa. El coste incluso supera al de Portugal y está por encima del promedio de la Unión Europea, conforme a datos de los primeros seis meses de 2025.
Mientras los municipios con centrales nucleares reciben fondos por su impacto, la mayor parte de la energía renovable se genera en zonas rurales que no reciben compensación.
El muro energético entre la península y Europa
Pese a ello, este contexto que caracteriza a la “isla energética” ibérica contrasta completamente con el resto de Europa. Por ejemplo, Alemania ha registrado precios de 100,62 euros por MWh; mientras que países como Italia han superado los 120 euros por MWh en promedio anual; en tanto que Francia presenta una media de 13,61 euros por MWh. Esta diferencia se explica por un “desacople” entre los precios de la península ibérica y los del resto del continente. La principal causa radica en las escasas interconexiones eléctricas con Francia, la cual, según ha denunciado la Comisión Europea, actúa como una auténtica barrera que bloquea la salida del excedente español hacia el norte. En otras palabras, Francia se beneficia de los precios bajos, sin permitir que esa ventaja se extienda a otros países.
El conflicto se atribuye a un choque de intereses, con Francia buscando proteger su industria nuclear. En una entrevista con El País, el presidente Emmanuel Macron definió las interconexiones como un “falso debate” y afirmó que “el problema de España es que tiene un modelo 100% renovable que su propia red doméstica no es capaz de soportar”. Sin embargo, España finalizó 2025 con un 55,5% de renovables y exportó electricidad a Francia cuando el parque nuclear francés sufrió fallos.
Como indicó el consejero delegado de Redeia, Roberto García Merino, en respuesta al mandatario francés, el bloqueo “no es técnico, es pura geoestrategia”. Francia ha invertido aproximadamente 300.000 millones de euros en su parque nuclear, un valor que se vería comprometido si ingresara al país energía renovable barata proveniente del sur. De este modo, París ha excluido proyectos clave de interconexión de su agenda nacional, manteniendo la tasa española de interconexión en un 2,8%, muy alejada del objetivo europeo del 15%.

Finalmente, la imposibilidad de exportar el excedente renovable está obligando a España a recurrir al vertido técnico, descartando cerca del 7% de la energía limpia que genera porque la red no puede absorberla, según datos recogidos por Xataka. Esta dificultad se agrava debido a la saturación administrativa y física. La CNMC ha postergado hasta mayo la publicación de los nuevos mapas de capacidad, dado que el 90% de los nudos eléctricos se encuentran saturados con los estándares de seguridad vigentes.
Solo se aprueba el 12% de las solicitudes de conexión a la red, lo que limita la incorporación de nuevos parques renovables en un contexto de alta generación. Como resultado, ni las industrias emergentes ni los hogares perciben plenamente la abundancia de electricidad verde. Además, los inversores en renovables enfrentan riesgos debido a la posibilidad de precios nulos o incluso negativos.

