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Este 24 de febrero se cumplen cuatro años desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, conflicto que, hasta ahora, no muestra un camino claro hacia su finalización.
La última sesión de negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, con Estados Unidos como mediador, concluyó sin avances el 5 de febrero.
Volodymyr Zelensky, presidente ucraniano, sostiene que Estados Unidos busca que la guerra con Rusia termine en junio, y señala que Donald Trump incluso propuso una reunión entre Kyiv y Moscú en Miami próximamente.
Desde que tomó el cargo hace poco más de un año, Trump ha insistido en poner fin al conflicto, aunque sin lograr progresos hasta ahora.
Al margen de las negociaciones, Rusia ha continuado sus ataques a la infraestructura energética ucraniana, causando nuevos cortes de luz generalizados bajo condiciones de frío severo.
Frente a la escasa efectividad de la diplomacia, surge la pregunta: ¿podría alguna arma avanzada inclinar la balanza a favor de uno u otro bando?
Nuevos misiles: Flamingo frente a Oreshnik

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En el conflicto, tanto las fuerzas armadas rusas como ucranianas emplean misiles de crucero y balísticos, algunos de ellos de reciente desarrollo y experimentales.
Los misiles balísticos siguen trayectorias arqueadas relativamente previsibles, lo que facilita su detección temprana mediante radares, mientras que los misiles de crucero vuelan a baja altitud, cerca del suelo, lo que dificulta su identificación.
Ucrania ha contado en gran medida con los misiles correspondientes entregados por aliados occidentales, lanzando misiles balísticos Atacms estadounidenses y Storm Shadow/Scalp, desarrollados conjuntamente por Reino Unido y Francia, contra objetivos en territorio ruso.

No obstante, Ucrania ha estado fortaleciendo su industria armamentística propia.
Los ataques en profundidad se consideran esenciales en esta guerra, y para ello, Ucrania emplea principalmente drones de largo alcance, según comenta el corresponsal de defensa de la BBC, Jonathan Beale.
Dado que Kyiv sigue cediendo terreno frente a Rusia a lo largo de un frente superior a 1.000 km, el país intenta, cada vez con más énfasis, atacar la economía bélica rusa para frenar estos avances, según nuestro corresponsal.

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El misil de crucero Flamingo, desarrollado por la empresa ucraniana Fire Point, supone un avance significativo en la producción armamentística nacional.
Este tipo de arma, destinada a ataques en profundidad, es precisamente lo que los países occidentales han mostrado reticencias en suministrar, señala el corresponsal.
El Flamingo puede impactar objetivos a 3.000 km, se desplaza a velocidades máximas de 900 km/h y porta una cabeza explosiva de 1.150 kg, lo que le permite alcanzar blancos estratégicos en Rusia muy por encima del alcance de los drones o misiles de menor alcance, como el Neptune.
Su alcance es comparable al del Tomahawk estadounidense, el arma más avanzada y costosa que Donald Trump se negó a proporcionar a Ucrania.
Al ser un desarrollo propio, Ucrania tiene libertad para emplear el Flamingo contra cualquier objetivo deseado, sin estar sujeta a las restricciones que los aliados occidentales podrían imponer en la lucha contra la invasión rusa.
Volodymyr Zelensky ha calificado al Flamingo como uno de los misiles más efectivos del país, aunque la información sobre su aplicación en combate ha sido escasa.

Por su parte, Rusia ha desarrollado el misil Oreshnik, con un alcance que puede llegar hasta los 5.500 km.
Este misil se distingue de otros balísticos por su alta velocidad, que Vladimir Putin declaró en 2024 podría alcanzar entre 2,5 y 3 km por segundo, dificultando significativamente su intercepción por parte de Ucrania.
El Oreshnik ha sido empleado en dos ocasiones durante el conflicto: primero en la ciudad central de Dnipro en noviembre de 2024 y posteriormente en Lviv, al oeste, en enero de 2026.
Se piensa que su ojiva se fragmenta durante la fase final de descenso en múltiples proyectiles con blancos independientes, ocasionando múltiples explosiones secuenciales con pocos segundos de diferencia.
Aviones de combate: F-16 frente a Sukhoi
Ucrania ha recibido cerca de la mitad de los aproximadamente 90 F-16 prometidos por países de la OTAN, incluidos Bélgica, Dinamarca, Países Bajos y Noruega, según estimaciones.
Estos aviones son valorados por su versatilidad, fácil mantenimiento y capacidad para transportar prácticamente cualquier armamento estandarizado en Estados Unidos y miembros de la OTAN.
El F-16 entró en servicio en Estados Unidos en 1978. Actualmente, muchos ejércitos occidentales están retirando estos cazas para reemplazarlos por el moderno F-35, introducido en 2015.
No obstante, representan una mejora considerable para la limitada fuerza aérea ucraniana, que principalmente opera MiG-29, un caza soviético de los años 70.

Un piloto ucraniano expresó su entusiasmo en televisión nacional al recibir los F-16, comparándolos con un smartphone frente a un móvil antiguo con teclado.
Estos cazas se emplean principalmente para reforzar la defensa aérea y llevar a cabo ataques terrestres con precisión.
Los pilotos ucranianos reportan un uso exitoso de los F-16. Por ejemplo, durante una misión en diciembre de 2024, un piloto derribó seis misiles crucero rusos, según informó la fuerza aérea ucraniana.
En Ucrania, estas misiones de defensa aérea (DCA) continúan siendo una función esencial para los F-16.

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La columna vertebral de la aviación militar rusa moderna está compuesta por la familia de cazas Sukhoi: Su-30, Su-34 y Su-35, además del Su-57 de quinta generación, aunque este último todavía no se produce en serie, informa el servicio ruso de la BBC.
Los Sukhoi están equipados con radares avanzados y misiles aire-aire de largo alcance; por ejemplo, el R-37 con alcance superior a 200 km, en capacidad de transportar gran volumen de misiles y bombas, y con autonomía superior a la del MiG-29 y el F-16.
La fuerza aérea rusa es la segunda más potente del mundo detrás de Estados Unidos, según el World Directory of Modern Military Aircraft, y supera ampliamente a Ucrania en número total de cazas.
Raramente, o casi nunca, sus aviones penetran en territorio ucraniano debido al riesgo de ser derribados por sistemas tierra-aire occidentales como el Patriot.
Los enfrentamientos aéreos tradicionales son muy poco comunes en este conflicto, explica Ilya Abishev del servicio ruso de la BBC.
En general, ambos bandos emplean sus cazas para ataques terrestres a distancia, utilizando misiles y bombas planeadoras, evitando zonas con defensa aérea enemiga, añade.
¿Y qué sucede con los drones?
Los drones han sido utilizados de manera intensiva durante el conflicto para vigilancia, identificación de objetivos, lanzamiento de misiles y como armas tipo «kamikaze».
Actualmente, Ucrania lidera a nivel mundial en desarrollo de sistemas no tripulados como robots y drones, según el corresponsal de Defensa de la BBC. Bloomberg reportó en noviembre de 2025 que el país produce aproximadamente cuatro millones de drones al año.
La Operación Spider-web del año previo, que introdujo clandestinamente más de 110 drones FPV en Rusia para atacar más de 40 bombarderos estratégicos, evidenció el éxito de la táctica ucraniana con drones.

Además, Ucrania emplea drones de combate en el frente y drones navales, que han contribuido al hundimiento de varias unidades navales rusas.
Modelos ucranianos como FP-1 y FP-2 destacan por su bajo costo y rápida fabricación; el FP-1 incluso puede alcanzar Moscú.
Desde el inicio del conflicto, Ucrania ha utilizado drones Bayraktar TB2 con capacidad de lanzamiento de misiles, suministrados por Turquía, drones kamikaze Switchblade de Estados Unidos y drones comerciales como el DJI Mavic 3, de fabricación china.
Mientras tanto, el Kremlin intenta incrementar la producción masiva de drones de ataque económicos, apuntando a decenas de miles anuales, según BBC News Rusia.
En noviembre, Rusia anunció la creación de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, un nuevo mando encargado de supervisar su programa de drones, informa la agencia rusa Tass.
Esto refleja que el desarrollo de drones ahora constituye una prioridad en la estrategia defensiva rusa, según nuestro corresponsal ruso de la BBC.

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En reportes de medios rusos de 2025, se mencionaban modelos en desarrollo como Artemis-10, Tuvik, Sirius y otros, descritos como avanzados y listos para producción masiva.
Sin embargo, no existen reportes sobre su empleo real en combates. Lo más probable es que el número de nuevos drones rusos adoptados en combate sea limitado, indica el servicio ruso de la BBC.
Durante 2025, Rusia continuó la modernización de drones ya en servicio, como el táctico Molniya-2, empleado como dron kamikaze.
Anteriormente importaba drones Shahed de Irán, pero ahora fabrica su propia versión, el Geran 2, que al igual que el Shahed, son drones aéreos frecuentemente usados en ataques kamikaze.
Los Geran se utilizan principalmente para ataques de largo alcance contra ciudades ucranianas, así como contra redes de transporte e infraestructuras civiles y militares.
Rusia mantiene una producción cercana a 3.000 unidades mensuales, y el análisis del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional de Washington indicó que durante el verano y otoño de 2025 lanzaron un promedio de 175 drones Shahed diarios.

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Un aspecto crítico para ambos bandos es la conectividad, ya que algunos drones dependen de enlaces vía satélite para su navegación.
Recientemente, Elon Musk ha tomado medidas para impedir que Rusia utilice los satélites Starlink en ataques con drones, y autoridades ucranianas afirman que esto ha producido «resultados concretos».
El sistema satelital ruso, Gazprom Space Systems, es mucho más limitado que Starlink, según Ilya Abishev del servicio ruso de la BBC, por lo que su funcionamiento en condiciones de combate no siempre es confiable.
Otras alternativas, como drones enlazados por cables de fibra óptica o transmisiones de radio, cuentan con alcance más reducidos y son menos eficaces, confiables y económicas, añade.
¿Qué otras armas avanzadas podrían influir en el futuro?
La inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo campo tecnológico donde Ucrania y Rusia compiten.
Armamento basado en inteligencia artificial podría cambiar el equilibrio sobre el terreno, afirma Oleh Chernysh del servicio ucraniano de la BBC.
Mykhailo Fedorov, ministro de Defensa ucraniano, indica que estos desarrollos ya están en marcha, aunque aún no hay armas operativas con IA efectiva.
De prosperar, la eficacia de incluso los drones pequeños aumentaría considerablemente, según el corresponsal.
Según el servicio ruso de la BBC, el Kremlin también está diseñando drones autónomos impulsados por inteligencia artificial.
Información adicional de Dominic O’Keeffe.

