Razones detrás de las extensas horas laborales en México y los obstáculos para reducir la jornada laboral

Empleada en una fábrica en México.

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 12 febrero 2026
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Durante generaciones, para muchos mexicanos ha sido común laborar de lunes a sábado.

Las normativas laborales vigentes en el país tienen más de cien años, ya que fueron creadas después de la Revolución Mexicana para brindar ciertos derechos a los trabajadores, como jornadas de 8 horas y descanso dominical.

Sin embargo, mientras numerosos países en el mundo han reducido la semana laboral a 40 horas o menos, en México — al igual que en otros países de América Latina y ciertas regiones — esta mejora aún no se ha implementado.

Actualmente, en México la situación podría modificarse: el Congreso debate una reforma laboral para establecer una semana de trabajo de 40 horas.

La propuesta promovida por el gobierno busca otorgar a los trabajadores más tiempo libre, lo cual podría conllevar a un incremento en su eficiencia.

No obstante, algunos legisladores además de organizaciones sindicales y laborales opinan que la iniciativa presentada por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum no es del todo transparente.

Indican que no se establece explícitamente en la ley que el trabajador pueda disponer de dos días libres a la semana, lo que implica que las 40 horas podrían seguir distribuyéndose en seis días, excluyendo así la posibilidad de contar con 48 horas de descanso continuas.

También advierten que ciertos derechos laborales vigentes, como el pago adicional por horas extra, podrían verse afectados con esta reforma.

"No incluir un segundo día obligatorio de descanso resulta problemático por sí solo", señala Rodolfo Gómez, portavoz del Frente Nacional por las 40 Horas.

"Representa un retroceso en los derechos laborales, agravaría la precariedad existente y evidenciaría el alineamiento del gobierno con los empleadores", comenta en entrevista con BBC Mundo.

Varios obreros en una planta de manufacturas en México

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México, entre los países con más horas trabajadas

Desde la constitución de 1917, logro de la lucha revolucionaria, en México se establecieron jornadas laborales de 8 horas con un día de reposo, es decir, un total de 48 horas semanales.

Así, los mexicanos permanecen dentro del grupo de trabajadores con menor tiempo de descanso en el mundo.

Entre los 40 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las naciones latinoamericanas — México, Colombia, Costa Rica y Chile — se han situado en la última década entre las que tienen un promedio semanal más alto, con entre 42 y 45 horas.

Por su parte, los trabajadores de Países Bajos cuentan con la menor jornada semanal, con 30,1 horas. El promedio general de la OCDE es de 37 horas.

Recientemente, Colombia y Chile han modificado sus leyes para reducir poco a poco la semana laboral hasta las 40 horas, mientras que México y Costa Rica continúan permitiendo jornadas de 48 horas distribuidas en seis días o turnos extendidos con mayores días libres.

Además, hasta 2024 México garantizaba solo seis días de vacaciones anuales — uno de los niveles más bajos a nivel global (ahora el mínimo es de 12) — lo que también se traduce en más horas trabajadas anualmente. Datos oficiales apuntan que cerca del 15% de los trabajadores en México laboran más de 48 horas a la semana.

También, más del 50% de la población en edad laboral está empleada en la economía informal, lo cual limita sus derechos y acceso a protección social.

La realidad indica que mayores horas de trabajo no implican necesariamente más productividad. De hecho, México se encuentra entre los países con menor productividad por hora trabajada dentro de la OCDE.

Varios obreros en una maquiladora en México en 2002

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¿Cuál ha sido la experiencia en otras naciones?

La experiencia internacional demuestra que los empleados con descansos adecuados, jornadas de trabajo mejor equilibradas, además de incentivos salariales y capacitación, tienden a ser más productivos.

Según Stefano Scarpetta, director de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la OCDE, una reducción gradual hacia una semana laboral de 40 horas podría ser positiva para México "siempre que se implemente con cautela y se acompañe de medidas adicionales".

"México es uno de los países con mayor cantidad de horas trabajadas en la OCDE, pero niveles de productividad relativamente bajos. Esto sugiere que simplemente aumentar las horas no implica mejor desempeño económico", afirmó a BBC Mundo.

El especialista señala la importancia de aprender de experiencias previas.

Destaca la necesidad de una aplicación progresiva para que los empleadores puedan ajustarse gradualmente a la reducción de horas durante varios años. En México, la propuesta contempla disminuir dos horas por año desde 2027 hasta 2030.

Una vendedora de comida atiende a varios clientes en una calle de México

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Además, es fundamental contar con un "control adecuado" sobre las horas trabajadas, para evitar que este beneficio sea solo teórico. El uso de dispositivos electrónicos para registrar el tiempo ayuda a llevar un registro fiel de las 40 horas que debe cumplir el trabajador.

Reducir la jornada sin implementar medidas complementarias podría complicar su adopción, advierte Scarpetta: "Funciona mejor cuando las empresas invierten en entrenamiento, digitalización y cambios en la organización".

Asimismo, promover el diálogo entre empleadores y trabajadores facilita los ajustes necesarios.

"Existe evidencia contundente en todos los países de la OCDE de que trabajar muchas horas a partir de cierto punto disminuye la productividad en vez de aumentarla. El cansancio se acumula, aumentan los errores y se afecta la innovación. Asimismo, crece el riesgo de accidentes, incluso mortales", explica Scarpetta.

"Sin embargo, la productividad no crece únicamente por trabajar menos horas. Depende de la capacidad, la tecnología y la organización eficaz. Los trabajadores que descansan lo suficiente y mantienen un buen equilibrio suelen estar más saludables, concentrados y comprometidos", concluye.

"La clave no está en trabajar menos solo por trabajar menos, sino en hacerlo de manera más inteligente, asegurando que las horas sean razonables, respetadas y acompañadas de las inversiones necesarias para mejorar la eficiencia".

Una persona escanea una tarjeta para registrar su entrada al trabajo

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El difícil trayecto hacia las 40 horas

Cuando Claudia Sheinbaum asumió la presidencia en 2024, incluyó entre sus 100 metas gubernamentales la reducción "progresiva" de la jornada laboral semanal.

Como ocurrió con el notable aumento de los salarios mínimos desde 2018, los sectores empresariales han planteado que los cambios deben aplicarse paulatinamente para proteger a las empresas, especialmente las micro, pequeñas y medianas (micropymes).

Entidades como la Confederación Patronal de la República Mexicana han señalado que las empresas deberán asumir los costos de mantener los salarios, aunque dispondrán de menos horas laborales de sus empleados.

"La única alternativa es aumentar productividad y eficiencia, a través de automatización o capacitación, de modo que las horas disponibles en la semana sean más productivas y permitan mantener niveles de producción", dijo José Enrique Carrasco Encinas, presidente del organismo.

La patronal ha manifestado que no se opondrá a la reforma, pero ha exigido incentivos gubernamentales para facilitar su implementación gradual hasta 2030.

Una mujer en un andén del Metro de Ciudad de México

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Por otro lado, activistas y algunos legisladores de oposición han alertado que la redacción actual de la ley, que no garantiza dos días libres, sino solo un límite de 40 horas semanales, puede permitir que los empleadores distribuyan esas horas en seis días, manteniendo la jornada de lunes a sábado sin infringir la ley.

"Si para completar la semana debe trabajar, por ejemplo, solo seis horas diarias, resulta complicado garantizar que el patrón respetará ese horario y no les hará laborar de más", advierte Rodolfo Gómez, del Frente por las 40 Horas.

Sin un registro claro y preciso de las horas laboradas, como recomienda la OCDE, la distribución de la carga laboral quedaría a criterio de los empleadores.

La reforma también modifica las reglas sobre las horas extra y sus pagos. Hasta ahora, los trabajadores podían realizar tres horas extra diarias, hasta tres veces por semana, con un pago del 200% adicional. Desde la décima hora en adelante, el pago subía a 300%, con un máximo de 12 horas diarias.

La nueva legislación solo marca un límite máximo de 12 horas extra, eliminando la tarifa triple para las horas que superan esa cifra. Según Gómez y otros críticos, esto favorece a los empleadores y reduce los ingresos de los empleados que trabajan más allá de las 8 horas diarias.

"Esto es un engaño, una falacia y un retroceso en derechos laborales. Representa una traición completa a la clase trabajadora. Lo que hacen es una grave injusticia", manifiesta Gómez.

Durante la discusión de la reforma en el Senado, la propuesta fue aprobada por unanimidad, a pesar de que varios senadores señalaban problemas en las modificaciones legales.

El proyecto fue remitido a la Cámara de Diputados para su ratificación.

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