La fruta que contiene vitamina C y mejora la digestión, diferente de naranja y kiwi

Este alimento es fuente de antioxidantes que velan por la salud

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En los establecimientos de frutas se encuentra una amplia variedad de productos con distintos tamaños, formas y colores. Desde fresas hasta manzanas, pasando por kiwis y peras, todas las frutas cuentan con su propio público. Entre ellas, una resalta por su sabor amargo y ligeramente ácido, y cada vez se incorpora más a desayunos y ensaladas.

Se trata del pomelo, conocido por su elevado contenido de agua, que constituye la mayor parte de su composición. Esta particularidad explica su bajo aporte calórico, dado que la mayoría de su energía proviene de los hidratos de carbono presentes de forma natural en la fruta. Por ello, el pomelo es una opción ligera y saciante, ideal para quienes desean controlar su peso sin sacrificar el sabor ni la calidad nutricional.

Aunque la cantidad de fibra que aporta no es especialmente alta, la que contiene se concentra principalmente en la parte blanca situada entre la pulpa y la corteza. Esta zona, frecuentemente retirada debido a su sabor más amargo, es precisamente la que contribuye a favorecer el tránsito intestinal. Consumir parte de esta estructura puede ayudar a mejorar la digestión y promover una mayor sensación de saciedad.

Pomelos (Shutterstock)

En cuanto al apartado vitamínico, el pomelo se distingue especialmente por su alto contenido en vitamina C, según la Fundación Española de Nutrición (FEN). De hecho, el consumo de un solo pomelo puede superar en cerca de 20 miligramos la cantidad diaria recomendada para este nutriente. La vitamina C cumple una función crucial en el sistema inmunológico, contribuye a la formación de colágeno (esencial para la piel, vasos sanguíneos y huesos) y actúa como antioxidante, protegiendo las células del daño oxidativo.

El pomelo, una fruta rica en antioxidantes para la piel

El perfil antioxidante del pomelo se ve reforzado por la presencia de carotenoides, aunque su concentración varía según la variedad. En general, la cantidad de estos pigmentos no es significativa en todas las clases de pomelo. Sin embargo, en el pomelo rosa la situación cambia notablemente: esta variedad posee altos niveles de beta-caroteno y licopeno, con valores que alcanzan los 3.362 y 1.310 microgramos, respectivamente. Estos compuestos, que dan el color anaranjado-rojizo a la pulpa, también exhiben actividad antioxidante y se relacionan con beneficios para la salud cardiovascular y la protección celular.

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En lo que respecta a minerales, el potasio es el más destacado en el pomelo, aunque presente en cantidades moderadas. Este mineral es esencial para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y muscular, además de contribuir al mantenimiento de una presión arterial adecuada. Su presencia, aunque no muy elevada, suma al perfil saludable de esta fruta.

Otra característica distintiva del pomelo es su riqueza en ácidos orgánicos, entre los cuales se encuentran el ácido málico, oxálico, tartárico y, en especial, el ácido cítrico. Este último no solo es el principal responsable de su sabor ácido y refrescante, sino que también potencia la acción de la vitamina C, reforzando su efecto antioxidante. La combinación de estos ácidos confiere al pomelo su sabor característico y estimula la producción de jugos digestivos, lo que puede favorecer la digestión.

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