Alejandro Cao de Benós, representante norcoreano en Occidente, ha detallado en un ‘podcast’ que el régimen de Kim Jong-un intercepta la señal proveniente de Japón.
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Corea del Norte se ha transformado en un problema inesperado para Javier Tebas durante su cruzada contra el fútbol pirata: Alejandro Cao de Benós se jacta afirmando que en este país asiático «se piratean todas las transmisiones de los equipos destacados» y que «todo es pirateado, ¿eh? ¡No se abona ni un centavo!».
Mientras LaLiga intensifica sus acciones contra bares y particulares en España, Pyongyang utiliza el producto de Tebas como herramienta de propaganda, transmitiéndolo sin costo alguno y con impunidad total para sus ciudadanos.
En el podcast ‘Al Barro’, el delegado norcoreano en Occidente describe cómo opera esta piratería «de Estado». Según comenta, «el estado intercepta la señal de Japón, elimina los logotipos y la emite en Corea del Norte», un método que permite ofrecer LaLiga como contenido premium interno sin necesidad de negociar contratos de derechos.
Cao de Benós destaca que el fútbol es un elemento central en el entretenimiento local al afirmar que «el fútbol también es el deporte número uno en Corea», utilizando este argumento para justificar que el régimen asegure acceso gratuito a las principales ligas europeas.
El activista reconoce que no solo se trata de deportes, sino también de otros contenidos occidentales, al presumir que «tanto el fútbol como Netflix se consumen gratis», enmarcando esta práctica dentro de una piratería extendida frente a lo que considera abusos del capitalismo.
Piratería empleada como arma política
El discurso de Cao de Benós vincula la retransmisión ilegal de partidos con la narrativa oficial de autosuficiencia norcoreana.
Alejandro Cao de Benós, en una imagen de archivo EFE
Al explicar que el Estado se apropia de una señal extranjera, la limpia y la redistribuye como propia, refuerza la idea de un país capaz de eludir sanciones y limitaciones sin renunciar al acceso a contenidos globales.
Esta práctica no es novedosa: durante el Mundial de 2010, Corea del Norte fue acusada de «robar» la señal de su vecino del sur para transmitir partidos sin autorización, lo que provocó protestas diplomáticas en la zona.
Actualmente, la atención se centra en el campeonato español, en un contexto en el que el régimen ha sido señalado además por ciberataques y operaciones encubiertas contra industrias occidentales.
El contraste con España
Mientras Corea del Norte presume de piratear LaLiga, la organización presidida por Javier Tebas ha reforzado de forma firme su lucha contra las retransmisiones ilegales.
La patronal del fútbol español comunica una disminución significativa de la piratería en el último año, apoyada en tecnologías de rastreo, alianzas con operadores y el cierre de sitios web y servicios IPTV.
La última batalla se libra en el sector de la hostelería: LaLiga ofrece 50 euros en vales a quienes denuncien bares que emitan partidos sin contrato, una iniciativa gestionada mediante un sistema específico de avisos.
Esta campaña ha provocado críticas por promover la delación y por focalizarse en pequeños negocios, mientras que un Estado entero, según Cao de Benós, aprovecha que «todo está pirateado. ¡No se abona nada!».

