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- Autor, Redacción*
- Título del autor, Servicio brasileño de la BBC
- 9 febrero 2026
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El socialista António José Seguro logró una victoria contundente este domingo en las elecciones presidenciales portuguesas, recibiendo un apoyo masivo del electorado moderado frente al avance de la ultraderecha.
Seguro, quien fuera secretario general del Partido Socialista (PS) de centroizquierda, alcanzó el mayor número de votos absolutos registrados en una elección presidencial en Portugal, al obtener el 66,8% del total de sufragios.
El moderado socialista venció con comodidad a André Ventura, líder del partido ultraderechista Chega, que basó su campaña en una plataforma contundente contra la inmigración, logrando un 33,18% de los votos.
Hace solo unos meses, las encuestas apenas señalaban a Seguro, de 63 años, con un 6% de intención de voto. Sin embargo, la amenaza de que Chega llegara a la presidencia motivó la movilización de una gran diversidad de votantes.
Diversos políticos de partidos distintos respaldaron a Seguro, y varias figuras del espectro conservador expresaron su apoyo al moderado para evitar la victoria del candidato ultraderechista.
Asimismo, miles de personas que se declararon “no socialistas” firmaron una carta abierta en apoyo a Seguro como futuro presidente, incluidos exministros de corte conservador.
En declaraciones antes de celebrar con sus seguidores, Seguro declaró que “el pueblo portugués es el mejor pueblo del mundo”, destacando su “gran responsabilidad cívica”.
Posteriormente, durante su discurso de triunfo, aseguró que “los ganadores esta noche son el pueblo portugués y la democracia”.
Un moderado al frente de la presidencia
Seguro es percibido como una figura centrista y moderada, y su desempeño se dará en un contexto político marcado por la polarización en Portugal.
El sistema portugués es semipresidencial con predominancia parlamentaria, lo que implica que, aunque el presidente se elige mediante voto directo, el poder ejecutivo está en manos del primer ministro, nombrado tras las elecciones legislativas, que debe contar con un respaldo mínimo en el Parlamento.
Desde 2024, Luís Montenegro, líder de la coalición de centroderecha encabezada por el Partido Socialdemócrata (PSD), ocupa la jefatura del Gobierno.
No obstante, el presidente posee un rol esencial que va más allá de lo meramente simbólico, actuando como un moderador clave.
Entre sus facultades está la capacidad de vetar leyes, devolviéndolas para su revisión al Parlamento, y la prerrogativa de designar al primer ministro.
En circunstancias extremas, incluso puede disolver la Cámara y convocar elecciones anticipadas, recurso conocido como la “bomba atómica”.
De esta manera, Seguro puede jugar un papel decisivo para mantener la estabilidad del gobierno minoritario de centroderecha liderado por el PSD.

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Además, Seguro ejerce como profesor de Teoría del Estado y Pensamiento Político y Social en la Universidad Autónoma de Lisboa y ha dedicado los últimos años a la enseñanza, tras una extensa trayectoria en la política dentro del PS.
Originario de Penamacor, cerca de la frontera con Extremadura (España), cuenta con una licenciatura en Relaciones Internacionales y desde joven se integró en el Partido Socialista, donde ejerció como secretario general de sus juventudes entre 1990 y 1994.
Durante ese período, además, fue diputado nacional, formando parte del núcleo próximo al actual secretario general de la ONU, António Guterres.
En realidad, Seguro participó en los dos gobiernos de Guterres (1995-2002), ocupando los cargos de secretario de Estado adjunto y ministro adjunto del primer ministro.
También ejerció como eurodiputado y fue secretario general del Partido Socialista en Portugal.
Su enfoque principal, según ha expresado, es la salud, un tema de gran preocupación para los ciudadanos debido a la degradación del sistema público.
Según Seguro, “no existen soluciones milagrosas, pero hay respuestas urgentes que los gobiernos deben implementar” y, como presidente, buscaría promover acuerdos y compromisos que permitan abordar estos problemas de forma sostenible.
Deteniendo el crecimiento de la ultraderecha
A pesar de la derrota sufrida el domingo, la segunda posición del ultraderechista Ventura evidencia la rápida expansión de su partido, que se convirtió el año pasado en la segunda fuerza parlamentaria de Portugal, apenas seis años después de la fundación de Chega en 2019.
El primer ministro Montenegro ha tildado en ocasiones a Ventura, excomentarista deportivo de 43 años, como “xenófobo, racista y demagogo”.
A pesar de su distancia en los resultados finales, el avance de Chega a la segunda vuelta ha sido calificado como una “victoria para la derecha radical”.
El crecimiento de la extrema derecha es uno de los fenómenos más significativos en la política portuguesa reciente.
Marco Lisi, de la Universidad Nova de Lisboa, destaca que, pese a que Portugal se sumó más tarde al auge de la derecha radical en Europa, el ritmo de crecimiento fue acelerado. Chega logró pasar del 1,3% en 2019 al 22,8% en las elecciones legislativas de 2025.
“En otros países, el avance fue gradual y la derecha radical fue consolidando su presencia tras la crisis de 2008”, afirmó Lisi al servicio brasileño de la BBC.
Chega es uno de los partidos que más han ampliado su base electoral en Europa en los últimos años, y este crecimiento se reflejó con su mejor resultado histórico en las últimas elecciones presidenciales.
Actualmente, los expertos calculaban que si Ventura alcanzaba entre el 30% y el 35% de los votos, demostraría su influencia sobre el electorado de derecha y centroderecha.
Al lograr cerca de un 33%, la agenda de Chega podría fortalecerse dentro del panorama político, reforzando la impresión de que el partido es “una fuerza en ascenso”.
“Tiene argumentos para declararse la principal fuerza de la derecha en Portugal”, expresó António Costa Pinto, de la Universidad Lusófona de Lisboa, antes de los comicios.

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Tras darse a conocer los primeros resultados el domingo, Ventura reconoció su derrota ante la prensa: “Ganó. Le deseo un mandato excelente”, expresó al salir de una misa.
No obstante, recordó que “estas elecciones son presidenciales” y aclaró que fue elegido para “competir por el espacio no socialista”.
Pedro Pinto, líder parlamentario de Chega, reconoció el triunfo de la izquierda pero insistió en que su partido es “el gran vencedor frente a la derecha”. “Demostramos que llegamos para ser diferentes” y para enfrentar al sistema “que se unió en nuestra contra”.
Creado en 2019 por Ventura, Chega es la segunda formación más grande en el Parlamento portugués, con 60 diputados.
Su crecimiento se basó en un discurso que rechaza la corrupción de las “élites” políticas tradicionales, propone políticas de seguridad más estrictas y critica lo que consideran una inmigración “descontrolada”, además de ataques a algunas minorías.
Durante la campaña presidencial, Ventura usó carteles con el lema “Esto no es Bangladesh”, dirigido a inmigrantes asiáticos.
Entre sus propuestas más polémicas se encuentra defender que los ciudadanos portugueses tengan prioridad en servicios públicos, como hospitales y colegios, resumido en la consigna “Los portugueses primero”.
Respaldo de las fuerzas políticas tradicionales
Frente al crecimiento de la ultraderecha, numerosas personalidades políticas relevantes de partidos tradicionales optaron por apoyar al candidato socialista, entre ellos Aníbal Cavaco Silva, presidente entre 2006 y 2016 y primer ministro entre 1985 y 1995.
También mostraron su respaldo los alcaldes de Lisboa, Carlos Moedas, y de Oporto, Pedro Duarte, ambos afiliados al Partido Socialdemócrata (PSD), que encabeza la coalición gobernante; igualmente, Paulo Portas, exlíder del CDS-PP, miembro de la alianza de gobierno.
El candidato apoyado por el PSD en la primera vuelta, Luís Marques Mendes, señaló al periódico Expresso que votaría por Seguro por su defensa de “la democracia” y su “moderación política”.
Sin embargo, el primer ministro Luís Montenegro descartó que el PSD declare oficialmente su respaldo a algún candidato.
Según expertos consultados por la BBC, el apoyo conservador a Seguro responde a al menos tres razones.
Primero, representa un intento por establecer un “cordón sanitario” para frenar el avance de la derecha radical y reafirmar el compromiso del centroderecha con los valores democráticos.
Esa estrategia no es novedosa: en Francia, durante 2017 y 2022, las fuerzas políticas tradicionales se unieron para impedir que Marine Le Pen alcanzara la presidencia; en Alemania, se mantiene un pacto no formal para aislar a Alternativa para Alemania (AfD), que en 2025 logró 152 de 630 escaños en el Parlamento.
El riesgo de esta táctica es que fortalece la narrativa de Ventura, según la cual él sería el único representante legítimo de la derecha, ya que todo el establishment político estaría unido en su contra, como indicó Pedro Magalhães, de la Universidad de Lisboa.

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“Por eso el PSD no hizo una declaración formal de apoyo a Seguro. Todas las acciones fueron individuales”.
La segunda causa para respaldar a Seguro es que se le percibe como un perfil centrado y moderado.
Aunque fue líder del Partido Socialista, inició su campaña sin el aval oficial del PS, que llegó tarde y con poca convicción.
“Asimismo, es conocido por haber apoyado medidas implementadas por el centroderecha durante la crisis de la eurozona (2008/2009)”, señala la politóloga Marina Costa Lobo, también de la Universidad de Lisboa.
Por último, hay factores institucionales que explican el apoyo conservador.
El presidente electo podría ser fundamental para sostener la estabilidad del gobierno minoritario de centroderecha encabezado por el PSD.
Sin mayoría absoluta en el Parlamento, el actual Ejecutivo es más vulnerable a intentos de moción de censura y depende del respaldo o abstención de otros partidos para aprobar sus iniciativas.
Por ejemplo, en noviembre la aprobación del presupuesto se consiguió gracias a la abstención del Partido Socialista. “Seguro puede colaborar para preservar el delicado equilibrio del gobierno y presionar al PS para que se abstenga en momentos determinantes”, explica Lisi.
Ola ultraderechista en Europa
Los estudios indican que la politización de la inmigración es uno de los motores más importantes detrás del ascenso de la derecha radical en Europa.
En Portugal, por ejemplo, la población extranjera se incrementó de 592.000 en 2019 a más de 1,5 millones actualmente, lo que genera presión en los servicios públicos —un tema que Chega ha explotado ampliamente.
Factores como el costo de vida, la crisis habitacional y el rechazo a la corrupción también alimentan la desconfianza hacia las instituciones democráticas, según los analistas.
Además, los partidos de ultraderecha han aprovechado redes de cooperación transnacionales, aprendiendo de sus homólogos en Europa.
Chega mantiene vínculos políticos e ideológicos con Vox en España, Reagrupación Nacional en Francia y AfD en Alemania.
“Ventura no aportó nada nuevo. Las técnicas para atraer atención y apoyo, además de la retórica antiinmigratoria, están inspiradas en otros grupos europeos”, subraya Magalhães.
El crecimiento de estos grupos radicales de derecha está modificando el panorama político europeo.
En los últimos años han aumentado significativamente su representación parlamentaria en países como Francia, Alemania y Suiza, superando el 20% de los escaños. El año anterior, también obtuvieron el mayor número de votos en las elecciones al Parlamento Europeo en Austria y Francia.

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Esta tendencia se pondrá a prueba en la próxima ronda electoral europea, ya que en 2026 se celebrarán comicios regionales y locales en España, Francia, Italia y Alemania, además de elecciones nacionales en Suecia, Dinamarca y Hungría.
En Portugal, resulta notable el ascenso de la derecha radical en un contexto económico relativamente favorable.
En los últimos cinco años, el PIB del país ha tenido un crecimiento anual promedio del 3,8%, superando el 2,6% que promedia la Unión Europea.
“La inflación está controlada, el desempleo está en su nivel más bajo en décadas y los salarios medios crecen un 3% por encima de la inflación. Sin embargo, este progreso no alcanza a todos”, comenta la economista Susana Peralta, de Nova School of Business and Economics.
“La gentrificación, junto con el aumento de precios en vivienda, alquileres y servicios, afecta gravemente a determinados sectores y regiones, que se perciben ‘rezagados’, lo que explica en parte el apoyo a la derecha radical”.
Para la politóloga Marina Costa Lobo, muchas de las inquietudes que motivan el voto a la derecha radical en Europa son válidas, como la indignación frente a la corrupción y el deterioro en la calidad de vida.
“En muchos casos, la gente tiene razones para estar molesta, aunque las soluciones que proponen los movimientos populistas de derecha –como culpar a la inmigración de problemas complejos– distan mucho de ser efectivas”, señala.
Finalmente, los partidos tradicionales deben intensificar sus esfuerzos para atender las preocupaciones ciudadanas y optimizar el funcionamiento de las instituciones si desean preservar el denominado “modelo europeo”.
*Con información de Ruth Costas, desde Portugal para el servicio brasileño de la BBC.

