Bori Fati narró las dificultades que enfrentó la familia al llegar a Europa, primero trabajando en Portugal y luego estableciéndose en España.
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Ansu Fati no vivió una niñez convencional, como recuerdan sus allegados y, en especial, su padre, Bori Fati.
Antes de convertirse en una de las principales promesas del fútbol español, su trayectoria estuvo marcada por la distancia, la emigración y un proceso de reagrupación familiar que tardó varios años. Detrás de su talento precoz que deslumbró en el Camp Nou se halla una historia de esfuerzo y una familia que dejó Guinea Bissau para empezar una nueva vida en España.
La escena que mejor refleja esa historia fue relatada por Bori Fati al rememorar la primera vez que vio a su hijo.
Ansu Fati, bajo la atenta mirada de Flick. REUTERS
«Conocí a Ansu en el aeropuerto de Sevilla. Había dejado mi país para trabajar junto a mi esposa embarazada. Cuando llegó el momento de la reagrupación familiar, Ansu tenía seis años. Lo reconocí al instante porque era el único niño negro que apareció corriendo en el aeropuerto», contó Bori en una entrevista para Cadena Ser.
El camino hacia ese aeropuerto fue complicado: «Mi objetivo al venir a España era cumplir nuestro sueño, trabajar para sostener a la familia. Nunca pensé que tendría un hijo futbolista. Vinimos a España a buscar ese sueño”, explicó Bori.
Antes de establecerse en Andalucía, Bori pasó por Portugal y aceptó cualquiera oportunidad laboral que se presentara: «Llegué a España para trabajar en la construcción del AVE. Somos originarios de Guinea Bissau y habíamos trabajado ya en Portugal».
“Durante el día recogía aceitunas y por la noche limpiaba vasos en discotecas. En el campo me ocultaba de inspectores de trabajo. Viví de Cáritas durante ocho meses. También trabajé como yesero. Mandaba dinero a mi familia que permanecía en Guinea”, relató el padre del futbolista.
La llegada a España
En ese recorrido surgen personas y lugares fundamentales para la familia Fati. «Mi sueño español comenzó cuando conocí al alcalde de Marinaleda, Sánchez Gordillo. Al llegar, siendo negro y extranjero, me encontré con personas dispuestas a ayudar», dijo.
“Una familia de Herrera, la Puri, fue de gran ayuda. Allí está nuestra vivienda. También el alcalde apoyó. Estoy muy agradecido a la gente de España”, afirmó Bori, destacando que la integración fue fruto tanto del esfuerzo propio como de la solidaridad ajena.
En cuanto al fútbol, la historia de Ansu pudo tomar otro rumbo. El padre reveló que Portugal les ofreció un camino rápido hacia la selección nacional: “Ansu pudo elegir jugar con Portugal. Nos ofrecían la nacionalidad para mis seis hijos, mi esposa y para mí, pero Ansu decidió quedarse en España”.
Su respuesta fue clara y definitiva: “Me dijo: ‘Papá, ¿cómo voy a ir a Portugal si no hablo portugués? Me trajiste a España y aquí me quedo, porque están mis amigos y mi vida’”.
Bori Fati concluyó: “Sólo Ansu tiene la nacionalidad española y desde hace poco yo también. En Portugal nos la ofrecían a los ocho, nos daban todo. Pero Ansu quería representar a España”.
Las lesiones
Mientras la familia se consolidaba, en La Masia se formaba el jugador. Ansu se convirtió en el goleador más joven del Barcelona en Liga y en un referente dentro del club tras la salida de Leo Messi, aunque pronto su carrera se vio interrumpida por lesiones.
Una lesión grave en la rodilla y problemas musculares posteriores frenaron una trayectoria que apuntaba a la cima, provocando que su protagonismo en el primer equipo fuera disminuyendo temporada tras temporada.
El Barça buscó fórmulas para recuperar su nivel y, tras un primer intento de relanzar su carrera mediante una cesión al Brighton & Hove Albion en la Premier League, optaron por una nueva etapa: el Mónaco.
En el verano de 2025, el club azulgrana comunicó la renovación del contrato y la cesión al AS Mónaco con opción a compra, confiando en que en la Ligue 1 lograra continuidad, menos exposición mediática y un entorno propicio para resurgir.
En el Principado, Ansu fue presentado como una de las apuestas ofensivas principales del equipo, un talento joven pero con experiencia en la élite, más de cien partidos con el Barça y un nombre conocido en el continente europeo.
No obstante, su paso por Mónaco también ha estado marcado por dificultades: nuevas dolencias físicas han limitado su constancia y mantienen dudas sobre dónde y cómo alcanzará la estabilidad que necesita su carrera.

