Entre vestigios que datan de los albores de la humanidad, este destino destaca por la profundidad de su historia y su patrimonio singular. Un lugar donde el pasado más remoto de Europa continúa muy presente
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Durante el invierno, cuando el turismo rural busca autenticidad y un componente cultural profundo, existen destinos que sobresalen por brindar una experiencia más intensa que una simple escapada. En el altiplano granadino se encuentra un enclave donde la historia trasciende la Edad Media y la época romana, pues se remonta a los orígenes mismos de la presencia humana en Europa. Es un lugar definido por la arqueología, el paisaje y un patrimonio que se percibe en cada rincón.
Este enclave es Orce, uno de los municipios más peculiares del norte de Granada y una referencia internacional en el estudio de los primeros pobladores del continente. En sus alrededores se hallan yacimientos paleontológicos de enorme relevancia, como Venta Micena, Barranco León o Fuente Nueva, donde se han encontrado restos de fauna del Pleistoceno y herramientas líticas que demuestran la presencia de homínidos hace más de 1.400.000 años. Parte de estos hallazgos pueden visitarse en el Centro de Interpretación Primeros Pobladores de Europa Josep Gibert, un espacio clave para entender la importancia científica del municipio.
Un casco histórico forjado a lo largo de siglos de ocupación
La relevancia de Orce no se limita a la prehistoria. Su trazado urbano refleja el paso de varias civilizaciones, desde la época romana hasta el periodo musulmán y la posterior incorporación a la Corona de Castilla. La Alcazaba de las Siete Torres, iniciada en el siglo XI y declarada Monumento Nacional en 1973, constituye el elemento más emblemático del conjunto histórico. Junto a ella sobresalen construcciones como el Palacio de los Segura, hoy un museo arqueológico, y la Iglesia Parroquial de Santa María, edificada sobre una antigua mezquita y ampliada entre los siglos XVI y XVII.
El paisaje urbano se complementa con barrios de casas-cueva, excavadas directamente en la roca, que aportan una imagen singular al municipio. A poca distancia del casco urbano se encuentra el manantial de Fuencaliente, cuyas aguas mantienen una temperatura constante de entre 18 y 20 grados durante todo el año. En invierno, Orce revela también su faceta más genuina mediante fiestas como San Antón y San Sebastián, celebradas en enero, y una gastronomía vinculada a la matanza tradicional, destacando especialmente el cordero segureño y la repostería de raíces moriscas. Todo esto hace que este pueblo mágico de Granada sea un destino donde pasado, cultura y territorio se unen de forma natural.
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