Santos Cerdán declara no mantener relación alguna con María Chivite desde que se reveló el informe de la UCO que le vincula a una supuesta red de corrupción.
Cerdán niega haber presentado empresarios a la presidenta navarra o haber facilitado conexiones para adjudicaciones de obras públicas, como las del túnel de Belate.
El exdirigente socialista se reserva su postura respecto a Pedro Sánchez y sostiene que su influencia política no constituye un acto ilícito.
Cerdán rechaza las acusaciones realizadas por Víctor de Aldama sobre los contratos otorgados a Servinabar y critica la ausencia de pruebas presentadas por este.
El exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán ha asegurado que no ha mantenido contacto con la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, desde la publicación del primer informe de la UCO que lo involucra en una presunta trama de corrupción. Asimismo, se ha abstenido de dar su opinión sobre el presidente del Gobierno Pedro Sánchez.
El exlíder del PSOE compareció este miércoles ante la comisión del Parlamento de Navarra que investiga la adjudicación de obras públicas por parte del Gobierno de la comunidad foral, entre ellas la del túnel de Belate.
Una de las empresas adjudicatarias de esta obra fue Servinabar, firma en la que, según la UCO, podría existir algún tipo de participación por parte del también exdiputado navarro.
Durante su declaración, Cerdán negó haber presentado empresarios a la presidenta navarra o haber promovido contactos con el Gobierno. «Después de los hechos, claramente no mantenemos relación», afirmó.
Asimismo, rechazó haber ordenado a consejeros o solicitado reuniones para empresas específicas. Cerdán defendió que no cuenta con «ningún cargo colocado» ni en Navarra ni en el Gobierno central.
En un tenso interrogatorio con el portavoz de UPN, Javier Esparza, Cerdán justificó su asistencia a reuniones sobre infraestructuras entre los gobiernos foral y central por su condición de diputado por Navarra.
Respecto a Servinabar, reiteró que no emitió instrucciones ni presiones para que esa empresa consiguiera contratos públicos y resaltó la legalidad de los procesos administrativos.
Defendió su «influencia» para conseguir inversiones en las obras del túnel de Belate y la carretera N-121 que han contribuido a «evitar numerosos accidentes de tráfico y varias muertes».
El portavoz del PNV comentó que la situación era como «poner a un zorro dentro del gallinero». Por su parte, Cerdán solicitó ser tratado con «respeto».
Sin declaraciones sobre Sánchez
En relación con una posible solicitud al presidente del Gobierno para que el PSOE se hiciera cargo de los gastos de su defensa, Cerdán fue contundente: «Me reservo la opinión sobre Pedro Sánchez». Explicó que sus abogados pedían «un seguro de responsabilidad que poseía el partido».
También arremetió contra lo que considera una campaña de desprestigio personal y político, lamentando que se le coloque bajo sospecha únicamente por haber ejercido influencia política.
«Ejercer influencia no es un delito», aclaró. Subrayó que su trayectoria siempre estuvo ligada a la acción institucional dentro del PSOE.
Reproches a Aldama
Por otro lado, desestimó la credibilidad de la afirmación de Víctor de Aldama acerca de que los contratos concedidos a Servinabar en Navarra formaban parte del «cupo vasco».
«El señor Aldama ha hablado en exceso. Ha lanzado muchas acusaciones, pero no ha aportado pruebas. Eso le sirvió para salir de la cárcel bajo ciertas justificaciones», señaló.

