Felipe González señala problemas en España y cuestiona al PSOE sobre la legitimidad de pactar con Bildu frente a Vox

El expresidente del Gobierno Felipe González este martes durante los Desayunos del Ateneo.

Felipe González advierte sobre el mal desempeño de España y cuestiona la ineficacia en servicios, infraestructuras y políticas públicas.

El expresidente cuestiona la legitimidad de pactar con Bildu frente a Vox y rechaza acuerdos con ambos, defendiendo la participación política pero no las alianzas.

González critica tanto al PSOE como al PP por la ausencia de autocrítica y denuncia que Feijóo carece de un proyecto nacional.

Manifiesta su inquietud ante la amplia mayoría de la derecha en las próximas elecciones y alerta sobre el crecimiento de Vox y la situación política venezolana.

Sus intervenciones son escasas, pero cuando habla, acumula numerosos titulares debido a su autodefinición como huérfano político, a pesar de haber sido el presidente del Gobierno con más años en La Moncloa.

Felipe González ha señalado que el ascenso de Vox en Aragón y Extremadura «adelanta lo que podría ocurrir a nivel nacional» y que el partido de Santiago Abascal «llega con una demora de cinco años respecto a la extrema derecha europea».

En un desayuno informativo en el Ateneo de Madrid, quien dirigió el Ejecutivo entre 1982 y 1996 expresó su descontento por la falta de autocrítica dentro de su formación, el PSOE, así como en el PP tras los resultados electorales del domingo.

«¿De qué manera se combate la antipolítica y el voto de enfado? Analizándolos», afirmó, y advirtió que «con el rumbo actual no se evita». En esa línea, manifestó su preocupación porque «España no está funcionando».

Una declaración que corrige lo planteado en su programa político. En 1982, al ser cuestionado sobre el cambio, González afirmó que se trataba de que «España funcione», ejemplificando con que los trenes llegaran puntualmente.

De ahí, su logro de inaugurar la primera línea de alta velocidad en 1992, la misma que ahora experimenta accidentes y descarrilamientos.

González lamenta la ineficacia del España actual. En su opinión, esto implica que «funcionen los servicios, el mantenimiento de las infraestructuras, la política de vivienda» y, en resumen, «que funcione el país».

También respondió al Gobierno vigente, que culpa al PP por el caos en el AVE y en Cercanías. «Cuando uno acumula dos años en el Gobierno, comienza a ser heredero de sí mismo», replicó, refiriéndose a un Ejecutivo socialista que lleva siete años en el poder.

Se mostró muy crítico con el líder del PSOE y también con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, argumentando que «no tiene un proyecto de país, sino solo el objetivo de desalojar a Sánchez».

El expresidente advirtió que, por primera vez en democracia, la derecha «será abrumadoramente mayoritaria» tras los próximos comicios, algo que, según él, solo niega el presidente del CIS, José Félix Tezanos.

Tras el anuncio del PP que abre la puerta a Vox para integrarse en los gobiernos autonómicos de Extremadura y Aragón, González afirmó que él no pactaría con la formación de Abascal.

Incluso preguntó a su partido: «¿Es más legítimo pactar con Bildu que con Vox?». Además, lamentó la salida en régimen de semilibertad del exjefe de ETA Txeroki, concedida por la consejera de Justicia del Gobierno vasco, una cartera bajo control del PSE.

«¿Qué motivo tengo para perdonar?», expresó tras recordar que recientemente estuvo con la familia del exdirigente del PSE Fernando Múgica, asesinado en 1996. González defendió el «derecho a la participación política» de los sucesores de Batasuna, pero pidió «no hacer pactos con ellos».

También criticó la nueva prórroga presupuestaria para las cuentas de 2023. «No contar con presupuestos es una clara violación constitucional», sentenció.

Quien lideró el PSOE desde Suresnes, durante la Transición hasta mediados de los noventa, aseguró que, a pesar del distanciamiento con la dirección actual de su partido, no votará a otra formación, pero sí «votará en blanco», sin impulsar la abstención.

González confirmó que mantendrá su militancia. «¿Por qué abandonaría el PSOE? Que lo deje quien lo destruya», concluyó.

El histórico líder socialista considera que en el Gobierno y en el PSOE «hay personas pensando» en reemplazar a Sánchez, aunque no lo digan, y lamenta que el proyecto del actual presidente «está contando los días» para superar los ocho años de José María Aznar, que se cumplirán en mayo, y quizá también los catorce años que él mismo estuvo en el Palacio. «Estuve demasiado tiempo», admitió.

El expresidente comparó a Donald Trump con una expresión del ministro Óscar Puente, quien dijo que Sánchez es el «puto amo».

«Para que exista un puto amo, deben existir siervos», afirmó, añadiendo que, siguiendo esa lógica, «Trump sería el puto amo: arbitrario, necio y cruel».

Tras calificar al presidente de EE. UU. como «un mercader», indicó que actualmente controla Venezuela y que «Delcy, su hermano y Zapatero están actuando conforme a las órdenes de la Casa Blanca».

«El problema es que Venezuela es café con leche y a Trump solo le gusta la leche, preferentemente la mala leche», ironizó.

También criticó el proyecto de Zapatero para Venezuela, que pretende impulsar al general Rodríguez, actualmente exiliado en Madrid, como sucesor. «Quien creó la tumba, quien creó el Helicoide», el centro de prisión y tortura, no puede «ser la alternativa».

Considera que no se pueden amnistiar los crímenes de lesa humanidad, en referencia a los líderes chavistas, y lamenta que las recientes liberaciones de presos políticos no sean completas, dado que Edmundo González Urrutia y María Corina Machado no podrían actuar con libertad.

«No es una amnistía», expresó, aunque cree que el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, dirige todas estas salidas de prisión, y que la presidenta interina actual, Delcy Rodríguez, junto con Zapatero, siguen ese camino.

González advirtió al expresidente del Gobierno entre 2004 y 2011 que, a pesar de esta colaboración con Washington, tampoco logrará «quitarse de encima» a Pollo Carvajal, quien le acusa como uno de los beneficiarios del régimen chavista.

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