Felipe González desafía a Sánchez con posible expediente mientras el PSOE lo ignora y critica su imagen ante la derecha.

Tomás Serrano

Felipe González, expresidente del Gobierno, ha comunicado que no apoyará al PSOE si Pedro Sánchez vuelve a postularse como candidato, eligiendo el voto en blanco.

Esta postura de González podría conllevar la apertura de un expediente disciplinario conforme a los estatutos del partido, tal como sucedió previamente con Nicolás Redondo y Joaquín Leguina.

Desde la dirección del PSOE han restado importancia a la actitud de González, considerando que ya no representa un referente para el partido, sino para la derecha política.

Otros dirigentes históricos del socialismo, como Juan José Laborda o Paco Vázquez, también han manifestado su oposición a Sánchez y han anunciado su intención de votar en blanco o al PP.

A lo largo de sus 146 años de existencia, el PSOE cuenta con dos figuras fundacionales emblemáticas: Pablo Iglesias Posse y Felipe González.

El primero fundó el partido en 1879 y fue su primer diputado. Por su parte, el segundo lo refundó tras la dictadura, transformándolo en una organización socialdemócrata con orientación europea.

Cincuenta años después del Congreso de Suresnes, González, que ejerció como presidente del Gobierno entre 1982 y 1996, ha declarado que por primera ocasión en su vida no votará al PSOE en unas elecciones generales, optando por el voto en blanco si Pedro Sánchez se presenta de nuevo.

Con estas palabras, González se expone a la posibilidad de un expediente disciplinario.

Ese fue el proceso que llevó a Nicolás Redondo a perder su afiliación, tras ser expulsado por su «reiterado menosprecio» a las siglas luego de manifestarse en contra de la amnistía a los líderes del procés y de participar en un acto junto a Isabel Díaz Ayuso.

Una acción semejante derivó también en la anulación del carné del expresidente madrileño Joaquín Leguina.

Por ahora, en Ferraz intentan minimizar el conflicto, aunque algunos dirigentes socialistas desestiman su postura.

Dentro del partido, la declaración de González causó sorpresa. Aunque desde hace tiempo muestra su distancia con Sánchez, nunca lo había expresado con tal firmeza.

Este pronunciamiento se produce en un contexto complicado para el PSOE, tras sufrir derrotas en Extremadura y Aragón que figuran entre sus peores resultados históricos en elecciones autonómicas.

La mayoría de los cargos consultados prefieren evitar confrontaciones. Reconocen que la situación les afecta y optan por la reserva.

Algunos califican de «desleal» la afirmación de no apoyar en las urnas al partido al que ayudó a refundar.

Lo que dicen los estatutos

El artículo 8 de los Estatutos del PSOE establece que pueden sancionarse los militantes que evidencien «deslealtad al partido, a sus afiliados y afiliadas, o incurran en actos de indisciplina».

Desde Ferraz, por el momento, intentan suavizar la situación y afirman que el expresidente «no ha instado a no votar al PSOE», sino que solo ha hablado «de su votación personal».

A punto de cumplir 84 años, el histórico dirigente sevillano no contempla renunciar a su militancia. «¿Por qué voy a dejar el PSOE? Que lo abandone quien lo destruya», respondió este martes durante un evento en el Ateneo de Madrid.

Considerado por algunos una «vaca sagrada» y autodenominado «jarrón chino», González es ahora visto por la dirección del PSOE como un militante más. Tras el Consejo de Ministros, la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, lo describió como «una voz más» dentro de la formación.

Fuentes cercanas a la dirección reconocen que González «es un referente, pero del pasado».

Patxi López, portavoz del PSOE en el Congreso, manifestó ayer que le causa «mucha pena» porque «hace tiempo» que González dejó de ser referente para el partido y ahora lo es «para la derecha».

También recordó una expresión del exsecretario de Organización del PSE, Txiki Benegas, quien en una conversación llamaba «Dios» a González. Por eso el portavoz ironizó: «Que Dios ataque al ‘puto amo’ [como Óscar Puente calificó a Sánchez] no parece que tenga sentido».

Las palabras de López han aumentado la tensión y tampoco han sido bien recibidas por algunos exdirigentes socialistas, que consideran que «no ayuda descalificar» al presidente que consiguió una mayoría absoluta de 202 escaños.

Históricos rebeldes

Diversos veteranos del partido seguirán la senda de González y optarán por votar en blanco si Sánchez vuelve a ser candidato. Así lo confirman en privado ex altos cargos consultados por EL ESPAÑOL.

Entre ellos se incluyen a Juan José Laborda, expresidente del Senado, y Pedro Bofill, exdiputado en el Congreso y en el Parlamento Europeo.

«Si el candidato es Sánchez, votaré en blanco, porque aunque su programa fuera muy bueno, no lo cumpliría. Su conducta política está alejada de los principios y valores socialdemócratas en los que creo», asegura Bofill.

Otros son más explícitos. «Esa es la opinión de millones de españoles y me satisface lo expresado por Felipe», señala Paco Vázquez, exalcalde de La Coruña, quien anticipa que en su caso votará al PP, argumentando que Sánchez ha abandonado el proyecto socialdemócrata para adoptar un enfoque de «oportunismo» y «populismo».

También apoya que González haya puesto énfasis en los pactos con Bildu en contraposición a los acuerdos con Vox. «¿Es más legítimo pactar con Bildu que con Vox?», se preguntó públicamente en el Ateneo de Madrid durante un desayuno informativo.

Vox «es un partido constitucional de una derecha muy sólida que no comparto, pero que cuenta con el respaldo de cuatro millones de votos en toda España», concluye Vázquez.

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