Alexandre Olmos, doctor: Cuatro análisis esenciales para personas mayores de 35 años

Controlar estos niveles facilita el diagnóstico temprano de déficits vinculados a problemas inmunológicos, cansancio persistente o alteraciones neurológicas

El médico Alexandre Olmos junto

A partir de los 35 años, tanto hombres como mujeres pueden presentar alteraciones difíciles de identificar sin un seguimiento médico específico. Así lo explica Alexandre Olmos, especialista en epigenética que difunde información sobre salud y medicina mediante sus redes sociales (@dr.alexandreolmos). En una de sus recientes publicaciones, Olmos enfatiza que la detección temprana de ciertos desequilibrios es clave para prevenir patologías complejas. Por ello, considera que existen cuatro pruebas analíticas esenciales que no deben faltar en los chequeos a partir de esa edad.

Olmos ha destacado la importancia de llevar a cabo un perfil hormonal completo, que contemple testosterona libre y total, estradiol, DHEA y cortisol. Estos indicadores permiten evaluar “tu equilibrio hormonal y si tu organismo dispone de la energía necesaria para regenerarse”. Del mismo modo, ha resaltado la relevancia de medir la insulina en ayunas y el índice HOMA, parámetros que, en su opinión, resultan más precisos que la glucosa aislada para detectar precozmente la resistencia a la insulina, la cual suele preceder a la diabetes.

La tercera recomendación del doctor se refiere a la medición de dos marcadores asociados con la inflamación crónica de bajo grado. En este sentido, aconseja realizar la PCR ultrasensible y homocisteína, que “indican la presencia de inflamación crónica silenciosa, una de las principales causas aceleradoras del envejecimiento”.

Finalmente, el médico subraya la importancia de controlar los niveles de vitamina D y vitamina B12 en sangre, elementos clave tanto para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico como para la energía celular y la salud neurológica. Frecuentemente, muchas personas tienen deficiencias sin siquiera sospecharlo.

La inflamación silenciosa y sus marcadores

Aunque los chequeos habituales suelen centrarse en hemogramas, colesterol total y glucosa en ayunas, existen marcadores fundamentales que a menudo quedan fuera de estos controles, agrega Olmos en otra de sus publicaciones. Uno de los aspectos menos monitorizados, señala, es la inflamación silenciosa, un proceso que puede no manifestar síntomas inmediatos y que, sin embargo, está directamente vinculado con enfermedades metabólicas, cardiovasculares e incluso neurodegenerativas.

El doctor ha identificado tres pruebas esenciales para evaluar este tipo de inflamación. En primer lugar, la “interleucina seis”, una molécula que indica si hay inflamación activa. “Cuando aparece elevada, es señal de que tu cuerpo está en un estado constante de alerta”, comenta.

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En segundo lugar, la proteína C-reactiva ultrasensible es un índice de inflamación vascular. Olmos explica que niveles elevados pueden señalar un riesgo cardiovascular alto, incluso cuando otros valores clásicos, como el colesterol, permanecen normales. Por último, Olmos destaca la homocisteína, un aminoácido que, en exceso, puede dañar las arterias y aumentar la probabilidad de presentar trastornos cardiovasculares.

Para el médico, resulta “preocupante” que ninguno de estos parámetros se incluya en las revisiones médicas convencionales. “En mis protocolos, estos marcadores siempre están presentes porque son fundamentales para identificar si el organismo está inflamado internamente, aun cuando todavía no haya síntomas”, concluye.

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