En una elevación estratégica del interior peninsular se alza una fortaleza que condensa siglos de frontera, batallas y transformaciones militares. Sus murallas esconden una historia clave para entender la defensa del Duero
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En la cima de un cerro que domina el Alto Duero, se encuentra una imponente fortaleza que recoge siglos de frontera, enfrentamientos y avances bélicos vinculados a la historia medieval peninsular. Sus murallas, visibles desde lejos, señalan uno de los puntos defensivos más importantes de la provincia y permiten entender la evolución estratégica de esta zona fundamental. El conjunto, relacionado con los escenarios históricos transitados por el Cid Campeador, es un referente esencial para quienes buscan castillos medievales en Soria y rutas culturales ligadas al patrimonio histórico.
Este enclave es el Castillo de Berlanga de Duero, una fortificación singular que mantiene dos recintos defensivos de diferentes épocas históricas. Su origen se remonta a una fortaleza islámica construida entre los siglos X y XI, situada en la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes. Tras la toma de Berlanga por Fernando I en 1059, la muralla fue adaptándose progresivamente a los requisitos defensivos emergentes. Esta ubicación estratégica explica su importancia durante la Edad Media y su relación con los territorios del Duero, protagonistas del imaginario histórico del Cantar del Mío Cid.
La huella medieval y el poder señorial
Entre finales del siglo XIV y el siglo XV, el castillo pasó a propiedad de la familia Tovar, que realizó una profunda remodelación del recinto interior. Durante esta etapa se consolidó el castillo medieval con la edificación de la torre del homenaje y una zona palaciega, otorgando al conjunto un claro carácter señorial. Los escudos de varios linajes esculpidos en la torre representan el poder y la influencia de sus promotores, además de evidenciar la función defensiva que Berlanga tuvo en la protección del valle del Duero durante la Baja Edad Media.
La llegada de la artillería en el siglo XVI impuso una nueva evolución defensiva. En los años veinte de esa centuria, se levantó un segundo recinto amurallado con diseño renacentista que rodea al castillo medieval, dotado de muros robustos, cubos artilleros y casamatas pensadas para soportar ataques de artillería. Aunque nunca fue escenario de importantes asedios, esta estructura convierte al conjunto en un ejemplo destacado de transición entre la arquitectura militar medieval y moderna. Tras un largo periodo de declive, en la actualidad el Castillo de Berlanga de Duero es un relevante destino turístico y cultural en Soria, donde la superposición de épocas permite leer, piedra a piedra, la historia defensiva del Duero.
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