Identificación de un minidinosaurio de 30 cm y el análisis de su cráneo avanzado

Representación artística de un pequeño dinosaurio verde de pie sobre sus dos patas traseras, con la espalda peluda, y mordisqueando algunas hojas en el suelo, cerca de la base de un árbol.

Fuente de la imagen, Martina Charnell

    • Autor, Sophie Abdulla y Paula Adamo Idoeta
    • Título del autor, Servicio mundial de la BBC
  • 6 febrero 2026
  • Tiempo de lectura: 5 min

En el norte de España, un grupo de investigadores ha identificado una nueva especie de dinosaurio con el tamaño aproximado de un pollo, tras analizar exhaustivamente huesos de dimensiones inusualmente pequeñas.

Esta especie fue bautizada como Foskeia pelendonum.

Se considera que habitó la Tierra hace aproximadamente 125 millones de años y pertenece a la extinta familia de dinosaurios herbívoros conocidos como ornitópodos. A pesar de su reducido tamaño, el estudio descubrió que poseía un cráneo con características evolutivas sorprendentes.

"Su estructura anatómica es peculiar de manera que obliga a reconsiderar los árboles evolutivos existentes", afirmó la paleontóloga Penélope Cruzado-Caballero, de la Universidad de La Laguna, España.

Un gráfico que muestra la silueta de un dinosaurio cuyo tamaño aumenta de izquierda a derecha. En el extremo derecho se ve el esqueleto de un pollo, de un tamaño similar al de la Foskeia más grande.

Fuente de la imagen, Dieudonné et al. 2026

Los fósiles hallados corresponden, al menos, a cinco individuos diferentes, según un estudio realizado por un equipo internacional bajo la dirección del paleontólogo Paul-Emile Dieudonné, de la Universidad Nacional de Río Negro en Argentina, quien participa en esta investigación desde 2013.

"Lo que destaca en este hallazgo es que evidencia que todavía queda mucho material fosilizado por descubrir, y la mayor parte pertenecerá a dinosaurios de tamaño reducido", afirmó Dieudonné a la BBC.

Además, señaló que "la diversidad de los pequeños dinosaurios era bastante mayor de lo que se estimaba y quizá la mayoría de los grupos conocidos se originaron a partir de ejemplares pequeños que aumentaron su tamaño con el tiempo".

Más difícil de encontrar

Sin embargo, Dieudonné destacó que los restos de estos dinosaurios de menor tamaño son más frágiles y complicados de localizar. "Por desgracia, los fragmentos de huesos pequeños tienden a estar más fragmentados… y los sedimentos con estos restos desaparecen con mayor facilidad", explicó.

El dinosaurio estudiado era excepcionalmente pequeño, según el paleontólogo Koen Stein, de la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica, también coautor del trabajo.

Se estima que alcanzaba una altura de entre 25 y 30 cm, comparable a un pollo.

"Podemos decir con bastante seguridad que está entre los más pequeños, si no el más pequeño, de Europa. Incluso podría ser candidato a uno de los dinosaurios más pequeños a nivel global", declaró Stein a la BBC, basado en los datos actuales.

Reconstrucción generada por ordenador de un cráneo de dinosaurio en color gris, con algunas partes en verde y los dientes en marrón y amarillo.

Fuente de la imagen, Dieudonné et al. 2026

El reducido tamaño de los fósiles inicialmente hizo pensar que se trataba de dinosaurios juveniles. No obstante, un examen detallado mostró lo contrario.

Al menos uno de los especímenes era adulto, indicó Stein, y agregó que mientras eran jóvenes probablemente se desplazaban con cuatro patas, pero en la edad adulta adoptaban una postura más bípeda.

El Foskeia es el rabdodomorfo conocido más antiguo, un grupo dentro de los ornitópodos.

Los rabdodomorfos probablemente fueron "muy pequeños desde sus inicios", lo que les confirió la capacidad de "evadir a sus depredadores", señaló Dieudonné.

"Su tamaño reducido no era compatible con correr largas distancias, sino más bien con buscar refugio rápido", añadió.

Descubrimiento de décadas de duración

La mayor parte de los fósiles fueron encontrados en 1998, y otros fragmentos se recuperaron en años posteriores en la misma zona. Sin embargo, su clasificación formal requirió años de estudio.

El descubridor del yacimiento y quien recolectó la mayoría de los restos fue Fidel Torcida Fernández-Baldor, coautor del estudio y miembro del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, en el norte de España.

"Desde el primer momento, supimos que estos huesos destacaban por su tamaño diminuto", afirmó Torcida Fernández-Baldor.

Una fotografía de primer plano de dos pequeños huesos apoyados sobre la punta de un dedo.

Fuente de la imagen, Paul-Emile Dieudonné

Los científicos señalan que el hallazgo del Foskeia —cuyo nombre proviene del término griego antiguo que significa luz— es crucial para entender la evolución de los dinosaurios ornitópodos.

"La miniaturización no implicó una reducción en la complejidad evolutiva", afirmó el paleontólogo Marcos Becerra, también coautor y miembro de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.

El Foskeia mostraba además una disposición dental característica, con dientes anteriores dirigidos hacia adelante, "formando una especie de gran tridente en la parte frontal", señaló Dieudonné.

Junto a sus dientes "algo singulares", tenía una "morfología craneal notable", agregó Stein. "Es otro ejemplo de experimentos realizados por la evolución", concluyó.

Una fotografía de tres fragmentos de hueso de color marrón rosáceo unidos entre sí. La inscripción VG16 está escrita con tinta negra sobre el fragmento central.

Fuente de la imagen, Paul-Emile Dieudonné

El cráneo

Estudios previos, publicados en 2016, relacionaron provisionalmente los fósiles con un dinosaurio ornitópodo conocido como Vegagete, aunque no contaban con datos suficientes para una identificación formal.

El avance clave de esta investigación radicó en el hallazgo de nuevos restos craneales, incluyendo fragmentos del cráneo, lo que posibilitó identificar formalmente y nombrar al dinosaurio ornitópodo de Vegagete como Foskeia pelendonum.

"En los organismos vivos, el cráneo generalmente ofrece la mayor cantidad de información, ya que revela detalles sobre la masticación, la visión y el equilibrio del cuerpo", explicó Dieudonné.

Además, indicó que la forma del cráneo cambia considerablemente según las necesidades del animal en su hábitat, "por lo cual, estos huesos, aunque sean pequeños y fragmentados, aportan datos importantes sobre el modo de vida del animal".

"Es vital documentar estos aspectos para entender cómo crecían, vivían, morían y evolucionaban, lo que nos ayuda a comprender los cambios continuos en la vida pasada frente a entornos variables", concluyó.

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