La Policía Nacional ha arrestado en Madrid a un hombre de 38 años acusado de delitos relacionados con el terrorismo yihadista, catalogado como altamente peligroso debido a su radicalización y antecedentes.
El detenido, español con origen magrebí, había expresado su intención de llevar a cabo ataques terroristas y mostraba un comportamiento agresivo e impulsivo, según informan fuentes policiales.
Para acceder y distribuir contenido yihadista en Internet, el arrestado implementaba estrictas medidas de seguridad, utilizando múltiples navegadores y herramientas que dificultaban su rastreo.
La operación contó con la colaboración de la Comisaría General de Información, el CNI y EUROPOL, en el contexto de un récord histórico de detenciones por terrorismo yihadista en España durante 2025.
Se había convertido en un objetivo sumamente peligroso, lo que llevó al juez y al fiscal a aceptar las diligencias de investigación en su contra sin reservas.
Un perfil tan radical, con múltiples antecedentes y evidencias delictivas, no podía permanecer libre. Por ello, la Policía Nacional procedió a su arresto esta semana por delitos de terrorismo yihadista.
Se trata de un varón de 38 años, español, de segunda generación magrebí, detenido en una operación de la Comisaría General de Información (CGI).
La operación, compleja y de más de un año y medio de duración, respondió en buena medida a la peligrosidad que representaba este individuo, quien había manifestado en varias ocasiones su intención de perpetrar un atentado en España.
Al punto que llegó a decir: «Debo controlarme para no clavarle un destornillador a un policía». Así lo indicaron fuentes de la investigación consultadas por EL ESPAÑOL.
El sujeto residía con sus padres en el barrio madrileño de Usera, situado al sur de la ciudad. No tenía empleo, carecía de amigos o relaciones cercanas y «no mantenía buena relación con sus padres, mostrando un aislamiento considerable».
Según los agentes encargados de la investigación, sus convicciones yihadistas estaban muy arraigadas. Ya había sido condenado en 2016 por delitos de adoctrinamiento en el islamismo radical y posteriormente estuvo en prisión provisional.
Posteriormente fue absuelto, aunque perfiles como el suyo permanecen bajo vigilancia constante de los expertos antiterroristas.
Además, contaba con un historial policial en Madrid por incidentes en la vía pública. La Policía le capturó en varias ocasiones por reprochar a mujeres musulmanas que, según su criterio, no vestían «adecuadamente».
También protagonizó altercados con personas no musulmanas, incluyendo una detención por arrastrar del cabello a una mujer desconocida.
«Lo hemos detenido por el acumulado de incidentes. Este individuo siempre será un problema», afirman los investigadores. Tras años de seguimiento, confirmaron que, lejos de alejarse de la yihad, perfeccionaba sus métodos para acceder a contenido radical.
Implementaba diversas estrategias de seguridad: «Contaba con 38 navegadores en su teléfono personal, la mayoría configurados para borrarse diariamente. Se conectaba a redes públicas desde cafeterías y centros comerciales».
Seguir sus movimientos resultaba complicado, pues empleaba VPN, Tor y otras herramientas para evitar ser identificado en Internet. Solo con estos medios establecía contacto con personas igual o más radicalizadas que él.
A través de estas plataformas, intercambió material yihadista, que fue recuperado por los investigadores durante los registros.
Un aspecto innovador del caso es la colaboración con la unidad de análisis psicológico de la Policía Judicial para evaluar al detenido.
Análisis de conducta
Todos sus antecedentes conductuales fueron remitidos a estos especialistas, que elaboraron un informe pericial demostrando que su elevada impulsividad y el odio hacia quienes considera diferentes están vinculados a sus creencias en el islam más radical.
«Todo ello deriva de su ideología yihadista y sirve para reforzar la acusación contra el sujeto», explican los investigadores. El juez y el fiscal aprobaron este análisis.
El investigado se encontraba en un avanzado estado de radicalización yihadista, basado en el consumo constante de propaganda de las organizaciones terroristas Daesh y Al Qaeda.
La investigación descubrió que accedía a repositorios de contenido terrorista, incluyendo varios que glorificaban atentados en Europa, así como discursos y escritos de sheiks con ideología radical.
Para ello, descargó una gran cantidad de material de páginas yihadistas, la mayoría vinculadas a Daesh.
La operación fue ejecutada conjuntamente por agentes de la Comisaría General de Información y la Brigada Provincial de Información de Madrid, bajo la dirección del Juzgado Central de Instrucción número 2 y la Fiscalía de la Audiencia Nacional.
La labor investigativa contó con la colaboración fundamental de la Sección de Análisis de la Conducta de la Comisaría General de Policía Judicial, del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y de la Agencia EUROPOL.
Esta detención forma parte del combate contra el terrorismo yihadista en España, que alcanzó un récord de arrestos en 2025, con un total de 66 detenciones realizadas por la Policía Nacional.

