Víctor Claver (37), exjugador de baloncesto, comenta sobre los salarios en España: «En la ACB los pagos están por debajo del millón de euros»

Víctor Claver, durante el Mundial de 2019 conquistado por España. El jugador valenciano contó con un asesor para realizar inversiones en diversos negocios y solo daba ese paso cuando comprendía claramente dónde estaba colocando su dinero.

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Víctor Claver se expresa ahora desde la calma que aporta la retirada, especialmente al abordar uno de los aspectos más sensibles en el deporte profesional: las finanzas. Atrás dejaba una dilatada trayectoria en España, la NBA y Rusia, y frente a él, la oportunidad de observar con perspectiva cómo se gestionaba el negocio del baloncesto.

«No he sido de los mejor pagados, pero sí de los que siempre recibían su salario puntualmente, y eso también es relevante», resumía en el podcast de Los Fulanos, sintetizando en esa frase gran parte de su visión.

Con esa óptica, Claver comparaba dos entornos que conocía bien: el estadounidense y el europeo. Mientras que los salarios en la NBA son públicos, en España sucede exactamente lo opuesto. «Veo aspectos positivos y negativos», reconocía.

Desde el punto favorable, tenía claro: «Esa transparencia considero que beneficiaría al deporte en España y Europa». Para él, dar a conocer contratos, ingresos y gastos facilitaría un mejor control de unas estructuras que, en su opinión, no siempre se manejan correctamente.

«La mayoría de los clubes no son financieramente eficientes, o directamente hacen chapuzas. Creo que sería beneficioso que los clubes controlaran mejor mediante la publicación de contratos«.

Víctor Claver se eleva para lanzar.

Víctor Claver se eleva para lanzar. EFE

La contrapartida de ese sistema le inquietaba más desde lo humano. Claver veía el peligro de que el salario se interpretara como un indicador simplista del talento. «Lo que no me convence de la NBA es que, al final, parece que el jugador es mejor solo porque gana más», lamentaba.

Puntualizaba en los jóvenes, quienes suelen ganar menos pero pueden ser fundamentales. «En la NBA es complicado que un jugador joven desplace a una estrella porque se sabe que ésta gana más. Esa parte no me termina de gustar», explicaba.

Relataba además el caso del fútbol, donde las transferencias millonarias elevan las expectativas excesivamente: el coste o el salario sobrepasan el rendimiento en cancha.

En cuanto a las cifras, el contraste era evidente. Claver situaba a un “jugador promedio” de la NBA con un salario medio que ronda los 14 millones brutos al año, muy superior a los alrededor de 8 millones que señalaban algunos estudios recientes. En España, por el contrario, los rangos se estrechaban radicalmente.

«Creo que el salario mínimo en la ACB es de 60.000», indicaba, antes de trazar un panorama europeo: los jugadores de Euroliga tenían contratos «alrededor de un millón»; fuera de Euroliga, entre 300.000 y 400.000; las estrellas máximas, cerca de 2 millones, mientras que el mejor pagado de la temporada, el serbio Vasilije Micic, alcanzaba cerca de 5 millones, cifra que lo colocaba en la cima europea.

«En la ACB, lo habitual se sitúa muy por debajo del millón. La diferencia es enorme», concluía.

Canasta de Victor Claver, en el España - EEUU de los cuartos de Tokio 2020

Canasta de Victor Claver, en el España – EEUU de los cuartos de Tokio 2020 Reuters

Más allá de la transparencia, Claver destacaba que la NBA protegía a sus jugadores desde el primer momento. Mencionaba un curso obligatorio para rookies, una especie de introducción forzada a la realidad económica de la liga. «Es algo muy interesante, se llama curso para rookies y es obligatorio hacerlo. Debes completarlo en el primer o segundo año», explicaba.

Él lo realizó en su segundo año, ya que el primero coincidió con los Juegos Olímpicos. En ese espacio, relataba, les enseñaban «sobre inversiones, un poco sobre cómo funciona la NBA, qué hacer con tu salario, cómo invertir en el fondo de pensiones que existe y también sobre relaciones con agentes, con tu entorno, y cómo gestionar todo eso».

Las enseñanzas en las NBA

Dicho programa iba más allá del tema financiero estricto. «También abordaban protocolo, cómo sentarte a una mesa, cómo dar la mano, un sinfín de detalles que el jugador debe conocer al estar dentro de la NBA», detallaba.

Además, la Asociación de Jugadores realizaba seguimientos durante la temporada con charlas y visitas a los equipos. A pesar de ello, reconocía que los casos de quiebra persistían y que, sobre todo en ligas como la NFL, la tasa era alarmante. «Hay de todo, repito, hay de todo», enfatizaba, consciente de que cada vestuario es un mosaico de decisiones acertadas y fallos costosos.

Canasta de Víctor Claver, en el España - Estados Unidos de los JJOO

Canasta de Víctor Claver, en el España – Estados Unidos de los JJOO Reuters

En su entorno cercano, reconocía no conocer a nadie en ruina, aunque admitía que muchos problemas emergen «avanzada la carrera o tras la retirada».

Al bajar el tono a lo personal, Claver no ocultaba cómo había gestionado sus propios ingresos. Inicialmente, contó con el apoyo familiar. «Al principio lo hacía con mi tío, que trabajaba en banca y me guiaba y asesoraba», recordaba.

El tío actuaba como filtro y, durante sus etapas fuera, su hermano también supervisaba la parte administrativa y financiera. Más adelante se sumaron asesores profesionales, pero siempre con una condición muy clara, impuesta por su primer asesor financiero.

De ese primer encuentro surgieron dos frases que aún hoy orientan su relación con el dinero. «Me dijo dos cosas», evocaba. «Una es: tienes dinero, te guste o no, tienes que entenderlo, no hay alternativa. Debes sentirte obligado a saber sobre dinero porque lo tienes, por eso debes saber gestionarlo».

La segunda se convirtió en su brújula para cada inversión: «Me dijo: ‘Te voy a explicar todo. Si no entiendes, aunque sea el mejor producto para invertir, no lo haremos porque quiero que comprendas dónde está tu dinero realmente'».

Claver reconocía que esa transparencia no era habitual: «Eso es algo que he mantenido desde entonces», afirmaba, consciente de que muchos colegas han perdido patrimonio por confiar ciegamente en consejos poco claros.

Su cautela también le llevó a rechazar ofertas dudosas. Rememoraba un fichaje que no se concretó porque le propusieron cobrar «en diferentes lugares» en Grecia. «Mi agente intervino y dijo: ‘No, no, no, esto no, no vamos a hacerlo así. Esto debe hacerse correctamente'», relataba.

Añadía que este no era un caso aislado: «Existen equipos incluso en España que no pagan lo acordado. Permanecen meses retrasados… Ahora parece que menos, pero algunos clubes extranjeros sí se atrasan meses en efectuar pagos».

Entrando en la comparación entre la total transparencia de la NBA y la opacidad, retrasos y desorden financiero que aún percibía en Europa, Víctor Claver había escogido un camino propio: informarse, desconfiar de lo fácil y exigir claridad en cada paso.

No se jactaba de haber ganado más que nadie, pero sí de haber cobrado puntualmente y de saber exactamente dónde estaba su dinero. En un mundo de carreras breves y cifras abrumadoras, su relato parecía un manual para deportistas: ganar, sí; pero, ante todo, no perderse.

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