La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) verificará si los atletas han empleado esta técnica con la intención de mejorar su rendimiento.
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Un nuevo escándalo ha sacudido los Juegos Olímpicos de Invierno, cuya ceremonia de apertura se celebró en la tarde-noche de este viernes en el norte de Italia, entre la ciudad de Milán y varias zonas de los Alpes Dolomitas.
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) confirmó que investigarán las sospechas acerca de un procedimiento que supuestamente habrían utilizado saltadores de esquí para aumentar el tamaño de su pene con la finalidad de mejorar sus resultados.
El pasado 5 de enero, el diario alemán Bild sugirió que algunos saltadores podrían haberse inyectado ácido hialurónico en el pene antes de las mediciones corporales previas al Torneo de los Cuatro Trampolines, competencia anual de salto que se celebra entre finales de diciembre y principios de enero en Alemania y Austria.
Dominik Paris, durante el tercer entrenamiento oficial de descenso alpino masculino en los Juegos Olímpicos de Invierno. EFE
Este supuesto método de dopaje ha puesto en alerta a la AMA, que ya anunció su intención de investigar si durante los Juegos se está utilizando esta técnica para potenciar el rendimiento deportivo.
Como detalló dicho diario, en el torneo que tuvo lugar en enero, antes del inicio de la temporada la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) realiza un escaneo corporal en 3D a cada saltador.
Entre los datos recolectados se incluye la medida de la entrepierna, tomada desde el punto más bajo de la zona genital, que se emplea para determinar las dimensiones del traje de competición permitido para la temporada.
En octubre, la revista científica Frontiers publicó un estudio que concluyó que incrementar la longitud del pene en dos centímetros puede aumentar la sustentación y disminuir la resistencia aerodinámica, lo que en simulaciones equivale a una mejora promedio de aproximadamente 5,8 metros en la distancia de salto, según The New York Times.
De esta forma, un traje más amplio ofrece un mayor efecto aerodinámico durante el salto. Sin embargo, es importante señalar que el ácido hialurónico no está prohibido en el deporte, pero en este contexto podría considerarse dopaje.
Bajo investigación
Olivier Niggli, director general de la Agencia Mundial Antidopaje, manifestó que no conoce en detalle cómo el salto de esquí podría influir en el rendimiento. «Si emerge alguna evidencia, la examinaremos para determinar si está vinculada al dopaje».
Por su parte, Bruno Sassi, director de comunicaciones de la FIS (Federación Internacional de Esquí y Snowboard), afirmó que «nunca se ha presentado indicio alguno ni, mucho menos, prueba, de que algún competidor haya empleado inyecciones de ácido hialurónico con fines de obtener ventajas competitivas».
Timothe Sivignon, durante un entrenamiento. Reuters
No obstante, no es la primera controversia que afecta al mundo del salto de esquí. En marzo del año pasado, cinco atletas noruegos fueron suspendidos durante el Mundial de Trondheim tras descubrirse manipulación en las costuras de sus trajes.
Tras aceptar una sanción de tres meses, estos deportistas quedaron habilitados para competir en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina.

