El pastor y presidente de la Iglesia Evangélica Bautista de Sierra Oeste desvió 516.271 euros de donaciones: utilizó esos fondos para adquirir un vehículo, pagar parcialmente una hipoteca y transferir 260.000 euros a su hijo

Jackson Martínez abandonó el fútbol profesional tras haber disputado 22 encuentros con el Atlético de Madrid antes de ser transferido al Guangzhou Evergrande de la liga china, debido a una serie de lesiones. Antes de retirarse definitivamente, estuvo fuera de los campos durante un período prolongado, y en ese tiempo comenzó a desarrollar lo que ahora es su ocupación principal: cantante evangélico.
“En un momento crucial de mi carrera, cuando enfrenté dos cirugías que extendieron mi ausencia a casi dos años, sin competir, decidí enfocarme más en escribir y opté por lanzar un álbum”, relató en 2020 en Vamos de Movistar. “Mi música la describiría como una expresión destinada a compartir la palabra de Dios”.
Fue esta fe la que motivó al exfutbolista a donar, durante varios años, al menos medio millón de euros a la Iglesia Evangélica Bautista de Sierra Oeste, ubicada en Boadilla del Monte, con el objetivo de apoyar “la difusión del evangelio”. Sin embargo, en 2020, tras ciertos sucesos dentro de la iglesia que llevaron a una revisión de las cuentas bancarias, Jackson Martínez descubrió que el dinero entregado no llegaba a su destino esperado, sino que el pastor se lo había apropiado. Entonces, exigió la devolución, pero el pastor “no cumplió con esta solicitud”.

Un vehículo a su nombre, mitad de la hipoteca y una propiedad para su hijo
Durante 2016 y 2017, Tomás G.M. – pastor y presidente de la Iglesia Evangélica Bautista de Sierra Oeste – desvió 516.271 euros en donaciones, la mayoría provenientes de Jackson Martínez y del resto de los feligreses, hacia su patrimonio privado. Estos movimientos, realizados por el acusado aprovechando su cargo en la iglesia y la confianza de la comunidad, sin informar a ésta – varios responsables de la tesorería y miembros de la iglesia declararon en el juicio que nunca aprobaron estos gastos – se efectuaron durante casi dos años y no aparecían en los reportes económicos periódicos que se presentaban a la congregación.
El pastor ejecutó transferencias de diversos montos, desde pequeñas cantidades hasta operaciones de hasta 150.000 euros. Destinó esos fondos para la compra de un auto a su nombre, la amortización parcial del crédito hipotecario de su vivienda y una transferencia de 260.000 euros a su hijo, para que adquiriera una propiedad en Boadilla del Monte. En el juicio, sin embargo, el pastor negó los cargos y afirmó que el exfutbolista conocía todas las transacciones, aunque el tribunal descartó que las donaciones estuvieran destinadas a uso personal y subrayó la ausencia de documentación que lo demostrara. Las contribuciones a una entidad religiosa, puntualiza la sentencia, tienen carácter modal, es decir, están condicionadas a fines propios de la comunidad y no al beneficio personal de quien los administra.
Actualmente, la Audiencia Provincial de Madrid ha sentenciado a Tomás G.M. a cuatro años de prisión por un delito continuado de apropiación indebida agravada. Además de la pena privativa de libertad, se le impuso una multa de 3.000 euros y la obligación de resarcir a la entidad religiosa por el importe no recuperado, junto con los intereses legales. No se aplicó la agravante por abuso de relaciones personales, ya que la Sala considera que la confianza vulnerada es la inherente a su cargo de pastor y administrador, elemento ya integrado en el delito. La sentencia no es definitiva y puede ser apelada ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

