Desde enero de 2027, los importadores europeos de petróleo y gas deberán cumplir con requisitos de monitoreo, reporte y verificación relacionados con los datos de emisiones de metano provenientes de países y empresas productoras o exportadoras hacia la UE.
Varios legisladores estadounidenses han urgido a la Unión Europea a mantener sus normas sobre metano y a no eximir a los operadores energéticos estadounidenses en caso de que las regulaciones internas de EE. UU. carezcan de precisión o aplicación suficientes, según una carta obtenida por Euronews.
Los 24 firmantes sostienen que la regulación europea para reducir las emisiones de metano –un contaminante atmosférico de corta duración que puede ser hasta 30 veces más potente que el dióxido de carbono– es una herramienta fundamental para evitar el vertido o la combustión innecesaria de gas natural.
Señalan que establecer reglas claras y uniformes para todos los proveedores resulta crucial para disminuir barreras comerciales entre países con estándares ambientales más elevados en petróleo y gas, así como para premiar a los productores que emplean tecnologías disponibles para reducir emisiones de metano.
“Instamos a la Comisión Europea a llevar a cabo las consultas técnicas pertinentes con expertos de entidades federales y estatales estadounidenses, industria, academia y ONG para apoyar la aplicación de la ley sobre metano, en lugar de conceder exenciones amplias que excedan los temas técnicos y metodológicos en cuestión”, dice la carta fechada el 4 de febrero.
Entre los firmantes figuran Sheldon Whitehouse, Scott H. Peters, Dan Goldman, Mike Quigley, Jared Huffman, Kathy Castor y Laura Friedman.
Esta petición contrasta con los comentarios previos del secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, quien durante una visita oficial a Bruselas en octubre criticó públicamente la norma europea sobre metano, afirmando que afectaría el comercio. Además, advierte sobre el próximo acuerdo comercial UE-EE. UU. en el que el bloque europeo planea comprar aproximadamente 250.000 millones de dólares (alrededor de 212.000 millones de euros) en petróleo, gas y energía nuclear anuales hasta 2028, sumando un total cercano a 750.000 millones de dólares (unos 700.000 millones de euros).
La Comisión facilita la aplicación
La Comisión Europea ha enviado una carta a los Estados miembros de la UE con dos opciones para simplificar la implementación de la regulación, que desde mayo de 2025 exige a los importadores revelar el origen del petróleo y gas.
Una alternativa permite que las empresas utilicen certificados de terceros que verifican las emisiones en el sitio de producción del gas. La otra propone un sistema de “rastreo y reclamo”, donde cada volumen de combustible recibe una identificación digital que sigue su trayectoria en cada venta o transferencia hasta llegar al comprador final.
No obstante, el procedimiento simplificado del Ejecutivo comunitario no modifica los elementos clave de la regulación sobre metano. Desde enero de 2027, los importadores deben ajustar sus prácticas para monitorear, reportar y verificar los datos de emisiones de metano de los países y empresas que producen o exportan a la UE.
Una portavoz de la Comisión indicó el viernes que no hay planes para otorgar exenciones a esta regulación. En cambio, la Comisión mantiene “la ambición de la ley” y se involucra “de manera positiva” con Estados Unidos, apoyando a los operadores económicos en la adaptación a su puesta en marcha.
“Ahora el foco está en su ejecución. Estamos diseñando una implementación pragmática y sencilla, tomando en cuenta la seguridad del suministro, con confianza en que funcionará. La industria ya se ha involucrado”, afirmó a Euronews la portavoz Anna-Kaisa Itkonen.
Incertidumbre para industrias estadounidenses
En 2024, la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) fortaleció las normas para medir y reducir mejor las emisiones de metano de petróleo y gas, alineándolas con los estándares europeos. Sin embargo, en 2025, la EPA decidió retrasar y suspender estas reglas, proponiendo pausar los reportes hasta 2034 y postergar las obligaciones de mitigación, lo cual genera incertidumbre para la industria y socios internacionales.
Jonathan Banks, director global de prevención de contaminación por metano en la organización ambiental Clean Air Task Force, afirmó que la carta firmada por legisladores estadounidenses refleja un creciente consenso “transatlántico y global” para intensificar las reducciones de metano.
“Las compañías estadounidenses que ya han invertido en medición y gestión de emisiones de metano cuentan con una ventaja competitiva que muchas desean destacar”, explicó Banks. “Normas fuertes y aplicables como la Regulación de Metano de la UE recompensan esa inversión y brindan la certeza que requieren los productores serios”.
El metano se genera durante la producción de combustibles fósiles o la digestión del ganado, siendo un factor importante en el calentamiento global. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que este gas ha provocado cerca del 30 % del aumento en la temperatura global desde la revolución industrial.

