Investigación española revela la falta de eficacia de los betabloqueantes tras un infarto: millones continúan usándolos sin evidencia de beneficio

Millones de personas en todo el mundo que han sufrido un infarto toman un fármaco que no tiene beneficios, confirma un nuevo estudio del CNIC

Un estudio del CNIC confirma

A finales del verano del año pasado surgió una noticia que generó preocupación en millones de personas a nivel mundial: los betabloqueantes, medicamentos usados para bajar la presión arterial, no resultan efectivos después de un infarto. Esta investigación fue más allá y reveló que podrían ser incluso dañinos, en particular para las mujeres.

Este estudio es producto de cinco años de trabajo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en alianza con el Instituto Mario Negri de Milán (Italia). Aunque la meta inicial era determinar si estos fármacos, prescritos tras un infarto, deberían tomarse de por vida en casos considerados “no complicados”, lo que se encontró fue que las mujeres bajo tratamiento con betabloqueantes presentan un riesgo elevado de muerte, reinfarto o ingreso hospitalario debido a insuficiencia cardíaca.

El hallazgo obtenido por el equipo del CNIC provocó controversia dentro de la comunidad científica. “Un solo estudio, por muy amplio y riguroso que sea, no anula la experiencia clínica acumulada y debe ser confrontado con otros ensayos, con la evidencia recopilada a lo largo del tiempo y con la seguridad específica de cada paciente”, señalaron en un comunicado la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

No obstante, un reciente estudio del CNIC que incluyó a más de 8.500 pacientes en España e Italia ratifica estos hallazgos: los betabloqueantes no disminuyen la mortalidad, los infartos recurrentes ni las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca en ninguna de las dos etapas. Tampoco se detectaron beneficios ni durante el primer año tras el infarto ni en el seguimiento a largo plazo, más allá de ese período, en pacientes con fracción de eyección normal.

Los betabloqueantes, en el punto de mira

Los resultados de este nuevo análisis del ensayo clínico REBOOT han sido publicados en la revista European Heart Journal Cardiovascular Pharmacotherapy y, según el doctor Borja Ibáñez, director científico del CNIC, cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz e investigador principal del estudio, tienen “una enorme relevancia clínica”. “Millones de pacientes a nivel global continúan consumiendo betabloqueantes durante años después de un infarto, sin evidencias claras de un beneficio real”, añade.

Los betabloqueantes disminuyen la presión arterial al hacer que el corazón lata más lentamente y con menos fuerza, bloqueando la hormona epinefrina, conocida como adrenalina. Además, facilitan la dilatación de venas y arterias para mejorar el flujo sanguíneo.

Estos recientes hallazgos del CNIC “ofrecen evidencia concluyente de que los betabloqueantes no mejoran los resultados en pacientes con fracción de eyección ventricular izquierda conservada, tanto en fase aguda como crónica tras un infarto de miocardio”, afirma el doctor Ibáñez, quien también lidera un grupo en el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERCV).

El peligro de automedicarse cuando tienes un resfriado y tirar de Gelocatil Gripe o Frenadol Descongestivo: “Hay riesgo de infarto”

Unos descubrimientos que cuestionan las prescripciones tradicionales

Al analizar separadamente las fases aguda y crónica, los investigadores verificaron con precisión si el momento de administración de estos fármacos tenía importancia. La conclusión fue rotunda, asegura el doctor Xavier Rosselló, primer autor del estudio, investigador del CNIC y cardiólogo del Hospital Universitari Son Espases: “Los betabloqueantes no otorgan protección en ninguna de ambas fases a pacientes con fracción de eyección preservada”.

El estudio también señala que los pacientes en fase de síndrome coronario crónico que recibían mayores dosis de betabloqueantes tenían resultados clínicos peores, lo que refuerza la necesidad de personalizar el tratamiento y reconsiderar las prescripciones a largo plazo iniciadas hace años.

Scroll al inicio