Paciente fallece debido a cáncer transmitido por parásito intestinal ajeno a su organismo

Los médicos identificaron que los tumores contenían ADN del parásito: sus células habían mutado y se habían dispersado por el cuerpo de un paciente con un sistema inmunológico comprometido

Foto: Foto de archivo de un hombre recibiendo quimioterapia en un hospital de Carolina del Norte en 2003. (Getty Images/Chris Hondros)

En la historia de la medicina actual, un caso publicado en la revista The New England Journal of Medicine reveló un fenómeno sin precedentes: un parásito intestinal que no solo infectó a un humano, sino que además le transmitió cáncer.

El protagonista de este caso insólito fue un hombre colombiano de 41 años, con un sistema inmunitario severamente debilitado debido a una infección por VIH. La fragilidad de sus defensas permitió que el parásito se desarrollara en su organismo, originando una enfermedad hasta ese momento desconocida en humanos.

El parásito involucrado no era un hongo raro ni un virus poco conocido, sino una tenia enana (Hymenolepis nana), uno de los helmintos más comunes en la población mundial. Esta especie puede completar su ciclo de vida exclusivamente dentro del intestino delgado sin necesitar un hospedador intermedio, y puede permanecer durante años sin manifestar síntomas evidentes.

En condiciones habituales, H. nana provoca infecciones leves y localizadas en el intestino. Sin embargo, en este paciente inmunodeprimido, las células del parásito se transformaron malignamente, es decir, presentaron mutaciones compatibles con cáncer y comenzaron a expandirse fuera de su ubicación habitual.

Lo más sorprendente —y alarmante— fue lo que ocurrió después: esas células malignas originadas en el parásito invadieron tejido humano. Se detectaron nódulos tumorales en los pulmones y ganglios linfáticos del paciente cuyos células tenían un tamaño diez veces menor que las células cancerosas típicas humanas, y análisis moleculares confirmaron la presencia de ADN de H. nana en ellos.

La investigación que redefinió conceptos

El informe clínico y genómico que relata este caso destaca que los expertos, liderados por el patólogo Atis Muehlenbachs del Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, inicialmente estaban desconcertados. Las características tumorales no coincidían con ningún cáncer humano conocido.

A través de técnicas avanzadas de biología molecular, como la secuenciación genómica comparativa, los científicos demostraron que el material genético de las células tumorales era originario del parásito. Además, estas células exhibían mutaciones vinculadas a procesos cancerosos en otros contextos.

Un desenlace fatal y una alerta sanitaria

Pese a los intentos diagnósticos, la evolución fue acelerada. El paciente falleció poco después de que se diagnosticaran los tumores malignos, muriendo a causa del cáncer desarrollado como consecuencia de la infección parasitaria.

Aunque las infecciones por H. nana son relativamente habituales —se calcula que afectan a millones de personas mundialmente, sobre todo en zonas con condiciones sanitarias deficientes— este tipo de transformación maligna es extremadamente infrecuente.

Los autores del estudio y especialistas en enfermedades infecciosas han destacado que esta forma de transmisión de cáncer entre especies —del parásito al humano— no se había reportado anteriormente, y que su aparición podría estar vinculada a un cuadro de inmunosupresión severa como el provocado por el VIH.

Entre la excepción y la posibilidad

Este caso plantea interrogantes profundos sobre las relaciones entre infecciones parasitarias y cáncer en humanos. Si bien la mayoría de los cánceres está asociada a factores genéticos o ambientales, algunas infecciones crónicas son reconocidas como carcinógenas (como sucede con ciertos helmintos que provocan cáncer de vejiga o colangiocarcinoma).

Sin embargo, el hecho de que un parásito genere células malignas que posteriormente invaden a su hospedador constituye un mecanismo novedoso y notable, que obliga a reconsiderar la interacción entre organismos multicelulares y el cáncer.

En conclusión: el caso del hombre que falleció por un cáncer transmitido desde un parásito intestinal común, hasta ahora solo descrito en NEJM, abre una perspectiva inédita en la medicina. Más allá de su rareza, representa una advertencia sobre cómo las condiciones de inmunosupresión pueden desencadenar fenómenos biológicos extremos que antes solo se consideraban teóricos.

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