Un hombre de 80 años, jubilado, crea un imperio de narcotráfico valorado en 332 millones de euros tras ganar la lotería y distribuir pastillas para la ansiedad

Las autoridades británicas han impuesto a Eric Spiby una condena de 16 años y seis meses de prisión en un caso que también involucra a su hijo, John Colin Spiby Jr., de 37 años, además de a otros dos colaboradores, Lee Drury y Callum Dorian

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Cada persona es libre de invertir su tiempo de jubilación en lo que prefiera, aunque involucrarse en el narcotráfico implica un riesgo considerable. John Eric Spiby, un hombre de 80 años que amasó una fortuna tras ganar la lotería en 2010, ha sido condenado por las autoridades británicas luego de comprobarse que dirigía una red de producción y distribución de pastillas opiáceas a gran escala desde su finca ubicada en el área de Greater Mánchester. Aunque su premio ascendía a 2,77 millones de euros, en vez de usar ese dinero para asegurar una jubilación tranquila, invirtió esos recursos en montar un negocio ilegal que llegó a manejar un imperio valorado en más de 332 millones de euros. Su sentencia fue de 16 años y seis meses de cárcel, en un proceso que también afectó a su hijo, John Colin Spiby Jr., de 37 años, y a otros dos asociados, Lee Drury y Callum Dorian.

La policía de Greater Mánchester calificó a Spiby y sus cómplices como “cuatro individuos que no mostraron el menor respeto por la vida humana ni por la seguridad pública”. El inspector Alex Brown, perteneciente a la Unidad Contra el Alto Crimen Organizado, declaró que el grupo gestionaba “una operación de fabricación de drogas totalmente industrializada, capaz de producir millones de pastillas falsas que contenían una sustancia sumamente peligrosa”. El total de pastillas incautadas, junto con la maquinaria sofisticada, evidencia el grado de implicación del grupo en el suministro de sustancias ilegales”, explicaron las autoridades, según reportó El País.

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La red, que arrancó en la apacible vivienda rural de Spiby, rápidamente se equipó con la maquinaria necesaria para la producción industrial de medicamentos falsificados. Según la información aportada durante el juicio en el tribunal penal de Bolton y citada por The Times, se confirmó que en 2021 las operaciones se trasladaron a una nave en Salford dada la escala alcanzada por la producción. Además, la organización disponía de una empresa fachada —Nutra Inc—, administrada por Drury, destinada a ocultar la verdadera índole de sus actividades.

Las operaciones de la banda

Las tareas de la organización estaban enfocadas principalmente en la fabricación y venta de pastillas de etizolam, un compuesto utilizado para tratar ansiedad, pánico e insomnio, que es entre seis y diez veces más potente que el diazepam, el ingrediente que simulaban contener los comprimidos. El etizolam, cuya distribución ilegal se vinculó al 58% de las muertes por drogas en Escocia en 2021, llegaba así a las calles de Mánchester y su entorno metropolitano disfrazado como el conocido Valium.

La fiscal Emma Clarke, del Ministerio Público, detalló cómo fue posible rastrear el traslado de abundante maquinaria y productos gracias a la vigilancia policial. Clarke explicó en The Times que la organización llegó a vender millones de pastillas con un valor potencial en el mercado que oscilaba entre 56 millones y 332 millones de euros; destacando que sólo en una de las operaciones —incautada en abril de 2022 cerca de un hotel en Mánchester— la banda intentaba distribuir aproximadamente 2,5 millones de pastillas, cuyo valor en la calle podía superar los 77 millones de euros.

En la estructura interna de la red, Spiby Jr. realizaba las labores manuales y el manejo de la mercancía, mientras que Callum Dorian ejercía como estratega principal y responsable de la vinculación con otras organizaciones criminales. Además, Dorian gestionaba la red de comunicaciones mediante Encrochat, una plataforma encriptada empleada por múltiples grupos delictivos europeos hasta que la policía internacional logró infiltrarse y desarticular buena parte de esas operaciones ilícitas. Según la información revelada durante el juicio, Spiby Jr. incluso llegó a presumir en los chats y a lanzar amenazas ostentosas a figuras como Elon Musk y Jeff Bezos.

También poseía armas de fuego y munición

El tribunal determinó probados no solo el delito principal de conspiración para la producción y suministro de drogas clase C (incluyendo opioides sintéticos, tranquilizantes y esteroides), sino también la tenencia de armas de fuego y municiones, junto con el intento de obstruir la labor judicial. A pesar de sus intentos por desvincularse del negocio, Spiby fue declarado culpable de todos los cargos. El juez Nicholas Clark, al dictar la sentencia el miércoles, manifestó: “Aunque ganó la lotería, optó por llevar una vida dedicada al crimen, en lugar de disfrutar de unos años normales de jubilación.”

Los demás miembros de la red también recibieron condenas: Lee Drury fue sentenciado a nueve años y nueve meses de prisión, y John Colin Spiby Jr. a nueve años. Durante el proceso judicial se evidenció un aumento en la disponibilidad de estas sustancias ilegales, especialmente en la zona de Bury New Road, coincidiendo con las operaciones del grupo. Los expertos citados por la fiscal Clarke advirtieron que el consumo de estas pastillas implica “una forma de ruleta rusa extremadamente peligrosa para los usuarios de drogas”.

La magnitud del caso, con bienes incautados que alcanzan millones y una estructura empresarial ficticia diseñada para encubrir el negocio, fue resaltada por las autoridades judiciales y policiales durante todo el proceso. Por último, Spiby fue señalado como el principal responsable de una red cuyas acciones han impactado directamente en la salud pública de la región y que, pese a haber obtenido la fortuna que muchos asocian con tranquilidad, prefirió seguir una trayectoria delictiva que culmina ahora en una larga condena.

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