Los clubes españoles se hunden en Europa: dos fuera, tres en play-offs y solo tres más —Barça, Betis y Rayo— acceden directamente a octavos.
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El fútbol español atraviesa uno de sus periodos más difíciles en cuanto a competitividad europea y fortaleza económica. La prueba más reciente se produjo el miércoles por la noche, cuando la última jornada de la fase de grupos de la Champions League confirmó un descalabro que excede resultados aislados.
España ha descendido hasta el cuarto puesto en el ranking UEFA de esta temporada, siendo superada por Portugal, y lo más preocupante, camina hacia la pérdida inevitable de la codiciada plaza adicional de Champions League para la temporada 2026/27.
Los datos no admiten discusión ni autoengaños. Conforme a la última actualización del coeficiente UEFA, Inglaterra encabeza con gran ventaja 20.958 puntos, seguida por Portugal con 16.600 puntos, que ha adelantado a Alemania en el tercer puesto con 16.214 puntos, dejando a España en cuarto lugar con 15.531 puntos.
Italia, con 15.500 puntos, permanece cerca en la quinta posición y podría superar a los equipos españoles si no hay una mejora sustancial en las rondas eliminatorias que restan.
La asignación de las dos plazas adicionales de Champions para la próxima edición se está definiendo: Inglaterra, con cinco de sus seis equipos en el Top 8 de la Champions, casi ha asegurado una de ellas, mientras que la segunda se disputa actualmente entre Portugal y Alemania.
España, que logró esa plaza extra en la temporada pasada gracias al Villarreal, la perderá según el escenario actual, quedándose con solo cuatro representantes en la máxima competición continental.
El desastre colectivo de Europa
La jornada del miércoles evidenció perfectamente el estado de decadencia del fútbol español. De los cinco clubes que jugaban la última jornada de Champions, solo el Barcelona cumplió con expectativas, acabando quinto y clasificándose directamente para octavos.
El resto fue una serie de derrotas: el Real Madrid perdió 4-2 con el Benfica y terminó noveno, condenado a disputar el playoff; igual situación para el Atlético de Madrid que finalizó undécimo, también obligado a pasar por la repesca.
Trubin, portero del Benfica, celebra su gol ante el Real Madrid en la última jugada del partido Reuters
El Athletic Club fue eliminado tras caer frente al Sporting de Portugal; mientras que el Villarreal protagonizó un fracaso mayúsculo al conseguir solo un punto de 24 posibles en toda la fase de grupos, con siete derrotas y un empate, cerrando en la última posición del ranking.
Mientras tanto, Portugal mostró una exhibición de competitividad con Benfica, Sporting y Oporto que avanzaron a las siguientes rondas, además del Braga, que sigue presente en la Europa League.
Los portugueses no solo superaron a España en el coeficiente de esta temporada, sino que el pasado fin de semana también rebasaron a Países Bajos en el ranking histórico de la UEFA, consolidando su posición como una potencia futbolística en Europa desde el punto de vista institucional.
La comparación con Inglaterra resulta aplastante. La Premier League ubicó a cinco equipos entre los ocho mejores de la Champions: Arsenal líder, Liverpool tercero, Tottenham cuarto, Chelsea sexto y Manchester City octavo.
La Premier League ubicó a cinco equipos entre los mejores ocho de la Champions
El Newcastle, único club inglés que no entró directo, culminó duodécimo y disputará el playoff con opciones reales de avanzar. Además, el Aston Villa aseguró su lugar en el Top 8 de la Europa League, el Nottingham Forest competirá en los dieciseisavos de esta copa y el Crystal Palace hará lo propio en la Conference League.
Nueve de nueve clubes ingleses permanecen vivos en las competiciones europeas, una muestra de fuerza colectiva que LaLiga ni siquiera puede aspirar a igualar.
Un mercado invernal ausente
Si el rendimiento deportivo ya dibuja un panorama sombrío, la actividad en el mercado de fichajes invernal completa la imagen de una liga en declive estructural.
Umar Sadiq, tras incorporarse al Valencia CF Valencia CF
Según datos actualizados al jueves 29 de enero, LaLiga ha destinado apenas 5,50 millones de euros en transferencias durante esta ventana invernal, cifra que la sitúa en la posición 22 del ranking mundial de gasto, superada por 21 ligas.
De los 20 conjuntos de Primera División, solo dos realizaron pagos por fichajes: el Valencia invirtió cinco millones de euros por Umar Sadiq, procedente de la Real Sociedad, mientras que Osasuna gastó 500.000 euros en Javi Galán del Atlético de Madrid.
El resto de movimientos se limitaron a cesiones, agentes libres y retornos de préstamos, sin que los grandes del fútbol español hayan hecho ninguna incorporación de pago.
La comparación con otras grandes ligas europeas es aplastante. La Premier League gastó 198 millones de euros en fichajes este invierno, 36 veces más que LaLiga. La Serie A italiana movió 47,85 millones, la Bundesliga alemana 47,15 millones y la Liga portuguesa 32,70 millones, seis veces el gasto español.
Incluso ligas consideradas menores han superado ampliamente a España: el Brasileirao invirtió 102,27 millones, la MLS de EE.UU. 87,14 millones, la Super Lig turca 40,44 millones y la Liga MX mexicana 36,61 millones.
Entre las ligas europeas que adelantan a LaLiga están Argentina, República Checa, Arabia Saudí, Ucrania, Rusia, Grecia, Países Bajos, Polonia, Dinamarca, Francia, Noruega, Escocia y Suecia.
Un círculo vicioso sin solución aparente
El diagnóstico es tan claro como complicado de afrontar. LaLiga se encuentra atrapada en un círculo vicioso difícil de romper sin un cambio profundo de paradigma.
Javier Tebas, presidente de LaLiga, durante un desayuno informativo Europa Press
El control financiero instaurado por la organización liderada por Javier Tebas, aunque asegure la viabilidad económica de los clubes, ha impuesto un límite salarial tan estricto que dificulta efectuar fichajes de alto nivel.
Sin inversiones en talento, las plantillas se debilitan con el tiempo y el desempeño europeo empeora. Al obtener menores resultados en torneos continentales, España pierde puntos en el coeficiente UEFA, lo que se traduce en menos plazas de Champions League.
Menos representantes en la máxima competición significa ingresos reducidos por derechos televisivos y premios, lo que disminuye aún más la capacidad para invertir. Así, el ciclo se perpetúa.
El contraste con la Premier League es especialmente ilustrativo. Mientras LaLiga favorece el equilibrio financiero sobre todo lo demás, el fútbol inglés mantiene una estrategia de inversión constante, que le brinda un nivel económico que resulta inalcanzable para el resto de Europa.
Los clubes ingleses no solo gastan 36 veces más en fichajes, sino que ese gasto se traduce en plantillas más competitivas que dominan las competiciones europeas. Inglaterra ha colocado a nueve equipos en las rondas eliminatorias de Champions, Europa League y Conference League, frente a los españoles que aún continúan vivos.
El caso del Villarreal ejemplifica claramente la magnitud del problema. El Submarino Amarillo fue uno de los principales beneficiados con la plaza extra obtenida la temporada pasada, que le permitió regresar a la Champions tras quedar quinto en LaLiga.
No obstante, su desempeño fue desastroso: un punto de 24 posibles, siete derrotas y un empate, ubicándolo en la última posición del ranking de clubes, siendo uno de los factores que más contribuyó a la caída del coeficiente español.
La imposibilidad de reforzar debidamente la plantilla en el mercado veraniego, debido a las limitaciones financieras, se tradujo en una humillación europea que repercutirá negativamente en toda LaLiga.
Una brecha que se amplía
La distancia con Inglaterra no es solo económica, sino también deportiva e institucional. La Premier ha consolidado un modelo que atrae inversión extranjera, genera ingresos millonarios por derechos televisivos y preserva un nivel competitivo elevado en todas sus competiciones.
LaLiga optó por una senda de austeridad que, aunque evita excesos financieros del pasado, condena al fútbol español a perder relevancia progresivamente en el ámbito continental.
El adelantamiento de Portugal en el ranking de esta temporada no es casual; simboliza un cambio de jerarquías en el fútbol europeo. Los tres grandes clubes lusos (Benfica, Sporting y Oporto) han mostrado mayor competitividad colectiva que los españoles, con plantillas más equilibradas y una gestión deportiva más eficaz.
Arbeloa y Mourinho, tras saludarse antes del Benfica – Real Madrid Reuters
Que una liga históricamente considerada inferior supere a España en rendimiento UEFA es una señal de alerta que no puede pasarse por alto.
La interrogante que sobrevuela el fútbol español es si esta decadencia puede revertirse o si, por el contrario, ha entrado en una etapa estructural de deterioro de la que solo se podrá salir modificando las reglas del juego.
Por ahora, todo indica que LaLiga seguirá perdiendo terreno frente a Inglaterra, condenada a competir por una plaza extra de Champions cada vez más difícil, mientras que su mercado de fichajes refleja una liga sin la potencia financiera ni capacidad de respuesta necesarias.

