Explora las cuevas imperdibles de este encantador pueblo de Albacete y disfruta de una bebida tras recorrer sus pasadizos en la montaña.

Un trayecto subterráneo que fascina a quienes ansían algo más que una simple visita turística. Corredores tallados en la montaña guardan una experiencia que fusiona historia, paisajes singulares y un descanso excepcional

Foto: Las cuevas que tienes que descubrir en este bonito pueblo de Albacete. (Cuevas de Masagó y el duende)
  • La Vía Verde que es imprescindible recorrer en La Alcarria: una antigua ruta ferroviaria que ha ampliado su recorrido reconocido en Guadalajara
  • El encantador pueblo de Toledo que merece ser visitado al menos una vez: con un amplio conjunto fortificado que incluye dos castillos y unas renombradas jornadas medievales

Entre las hoces del río Júcar y las escarpadas laderas que configuran uno de los parajes más fotogénicos de Castilla-La Mancha, se encuentran pasadizos labrados en la roca que permiten al visitante adentrarse literalmente en la montaña. Este recorrido subterráneo, lleno de historia y singularidad arquitectónica, se ha posicionado como una de las propuestas más destacadas para quienes desean descubrir lugares diferentes durante una escapada rural en la provincia de Albacete. Más allá de su atractivo paisajístico, la visita sorprende al unir patrimonio, cultura y una oferta gastronómica en un solo lugar.

Estas galerías forman parte de las Cuevas de Masagó y El Duende, ubicadas en Alcalá del Júcar, uno de los pueblos más pintorescos de España y declarado Conjunto Histórico-Artístico. Se trata de auténticas viviendas en cuevas de origen árabe, excavadas manualmente en la peña sobre la que descansa el municipio. Uno de sus elementos más singulares es el túnel que cruza la montaña de un lado a otro, ofreciendo vistas directas a la hoz del Júcar, aspecto que realza su carácter exclusivo dentro del turismo de cuevas en España.

Un recorrido subterráneo

En el interior de las cuevas, el visitante puede apreciar salones espaciosos donde sobresalen los arcos de medio punto tallados directamente en la roca. Esta característica las convierte en las únicas cuevas de la zona que se conservan completamente picadas a mano. El itinerario permite explorar diferentes áreas temáticas, como una bodega medieval de vino, un museo de fósiles y otro de numismática, además de una reproducción de la vivienda tradicional y un museo dedicado al campo que contextualiza la vida rural local.

La experiencia se complementa con un bar integrado dentro de la misma cueva, donde es posible degustar platos típicos manchegos después de recorrer los pasadizos. La entrada cuesta 4 euros e incluye una consumición. También es posible pernoctar, ya que ofrecen alojamiento. Además, las cuevas cuentan con horarios amplios tanto en invierno como en verano, facilitando su inclusión en cualquier recorrido por Alcalá del Júcar, un municipio atravesado por callejuelas estrechas, casas encaramadas en la ladera y un entorno natural moldeado por el río que invita a prolongar la visita.

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