
Aunque en la actualidad los routers WiFi son el equipo electrónico fundamental en cualquier hogar, hace poco tiempo los teléfonos fijos dominaban como el dispositivo principal. Este era el único medio disponible para comunicarse con familiares y amigos, y su relevancia era tan grande que se consideraba su instalación al construir viviendas.
Dado que la mayoría de las casas construidas corresponden a una era en la que los teléfonos fijos eran indispensables, la gran parte posee una estructura de cableado preparada para las líneas telefónicas. Sin embargo, al quedar este complejo sistema de cables obsoleto y sin uso, un hombre británico tomó la iniciativa de actualizar y modernizar dicho cableado, documentando el proceso.
Buscando una conexión a internet más estable y veloz, y evitando realizar una obra mayor en su hogar, este individuo optó por utilizar los cables de cobre existentes de las líneas telefónicas mediante una tecnología llamada GigaCopper.
Este método emplea adaptadores que se conectan a la toma telefónica de la pared para enviar señales de datos a alta velocidad a través de los pares de cobre, aunque sean de baja calidad como los usados en telefonía, convirtiéndolos en enlaces Ethernet de alta velocidad.
Gracias a esta solución innovadora, alcanzó velocidades cercanas a 1 Gbps con una estabilidad considerablemente superior al Wi-Fi o al Powerline, evidenciando que el cableado telefónico «anticuado» aún posee una gran capacidad para los requerimientos actuales.

