Pablo Andújar, extenista de 40 años, comenta sobre sus inversiones: «He apostado por 2 startups, aunque reconozco el alto riesgo de fracaso»

Pablo Andújar, durante un partido. El conquense dejó atrás la raqueta para centrarse en el emprendimiento con el objetivo de incrementar su patrimonio.

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Pablo Andújar dedicó 20 años a su carrera profesional en el tenis, alcanzó la posición 32 del ranking ATP y sumó cuatro títulos en el circuito.

Actualmente retirado de la competición, ha cambiado su rumbo hacia el emprendimiento, la organización de eventos deportivos y, especialmente, hacia el aprendizaje en áreas que no dominó por completo durante su etapa deportiva: las finanzas.

El valenciano comprendió que la gestión de los ingresos obtenidos como tenista demanda un nivel de profesionalismo similar al requerido para competir en el máximo nivel.

Durante una entrevista para Inspira Brand, Andújar admite sin reservas que su educación financiera era casi inexistente al finalizar su carrera como jugador. «En el bachillerato cursé la opción de ciencias sociales, que incluía economía, pero no recordaba absolutamente nada», comenta.

Esta carencia le impulsó a tomar una decisión que muchos deportistas suelen evitar: regresar a las aulas. «Empecé con un curso de finanzas corporativas. Quería entender qué es un balance, descifrar el cashflow y conocer qué significa un P&G (Pérdidas y Ganancias)».

Pablo Andújar.

Pablo Andújar.

Esta curiosidad no es casual. Andújar está al frente de la organización de la Copa Falconbridge, un torneo Challenger 125 en Valencia, y también forma parte del Consejo de Jugadores de la ATP. En ambas responsabilidades, tomar decisiones informadas sobre patrocinios, presupuestos y viabilidad económica resulta crucial. «Tener conocimientos básicos de finanzas corporativas es esencial para la toma de decisiones», subraya.

Su interés en el ámbito empresarial va más allá: Andújar ha incursionado en inversiones en startups, un campo que él mismo considera arriesgado pero con potencial.

«He invertido en algunas startups; concretamente en dos: la de mi amigo Goiko… y otra dedicada al alquiler de embarcaciones llamada Boat Jump, que están o estuvieron recientemente en Lanzadera», comenta.

Sin embargo, el extenista mantiene los pies en la tierra. Reconoce que invertir en empresas emergentes puede ser una apuesta incierta. «Para mí es algo interesante siempre que uno no se vuelva loco invirtiendo, porque el riesgo es alto», advierte.

Agrega además: «El porcentaje de startups que no logra consolidarse debe ser muy alto». Esta frase refleja su enfoque: invertir con prudencia, sin comprometer su patrimonio en proyectos con alta probabilidad de fracaso.

Para Andújar, la comparación entre el tenis y el ecosistema de startups resulta clara. «Es parecido: me ayudas cuando estoy empezando, cuando no tengo dinero, tengo 18 años, y necesito invertir en mi equipo para crecer; luego yo te devolveré ese apoyo, lo comprobarás».

Actualmente, entre las reuniones del Consejo ATP, la organización de su torneo y sus estudios financieros, Andújar está construyendo una nueva vida tras el tenis, mucho más compleja de lo que muchos piensan. «Estoy bastante ocupado, no lo voy a negar. El Consejo ATP implica una gran responsabilidad y el torneo es mi sueño», reconoce.

La diferencia es que ahora, en lugar de practicar su revés o servicio, Andújar prepara balances, analiza flujos de caja y evalúa oportunidades de inversión en nuevas startups. Todo esto con la misma mentalidad que lo llevó a estar entre los mejores del mundo: aprender, arriesgar con inteligencia y no temer al error.

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