La migración desde la colonia a la metrópolis representa un acto de resistencia y rebeldía, ya sea de forma legal o irregular.

Sani Ladan mira a la cámara.

Fuente de la imagen, Gianfranco Trípoli

    • Autor, Diana Massis
    • Título del autor, BBC News Mundo@HayFestivalCartagena
  • 1 hora
  • Tiempo de lectura: 13 min

En el Centro de Internamiento de Extranjeros intentaron cambiarle el nombre a Pedro, al considerarlo más sencillo, pero Sani Ladan se negó con un español impecable. Había aprendido la lengua en Ceuta, el enclave español en África, mientras aguardaba su traslado a Tarifa, en el sur de España.

Su ruta continuó hacia Níger y posteriormente Argelia; dejó atrás a amigos, algunos vivos y otros fallecidos. Fue víctima de redes criminales, viajó hacinado en camiones y cruzó el desierto hasta llegar a Marruecos, desde donde intentó ingresar a Europa.

Así describe ese episodio en su libro "La luna está en Duala y mi destino en el conocimiento":

"Llegamos a la playa marroquí y, sin dudar, a las diez de la noche en pleno invierno, nos lanzamos al mar (…) Pronto, la Marina Real marroquí comenzó a aumentar la presencia de agentes en lanchas. Nos golpeaban con porras en la cabeza mientras luchábamos por sacar la cabeza del agua y respirar, pues aún faltaban metros para alcanzar la orilla de Ceuta. Simultáneamente, la Guardia Civil española, desde el lado ceutí, nos disparaba pelotas de goma."

Durante ese cruce, Sani Ladan, hoy de 31 años, perdió el conocimiento, aunque finalmente logró llegar a su destino. Lleva 15 años residiendo en España, se graduó en Relaciones Internacionales, trabajó como asesor del Ministerio de Derechos Sociales, es educador, activista por los derechos humanos y comparte la realidad de África mediante conferencias y su podcast "África en un click".

Dos años después de su partida, ya en España, finalmente pudo contactar con su familia en Duala, Camerún:

"Estaba tan nervioso que olvidé marcar el +237, código de Camerún. Intenté nuevamente y, justo cuando escuché el tono, colgué, paralizado por los nervios. ‘A la tercera va la vencida’, me dije. Llamé otra vez, y esa vez mi madre atendió enseguida.

—Allô! ¿Quién es? —preguntó dos veces.

—Allô, Yadiko, soy Sani! —respondí tras una pausa, entre lágrimas.

—¿Mi Sani? ¿Dónde…? —No terminó la frase y comenzó a llorar desconsoladamente".

BBC Mundo entrevistó a Sani Ladan en el contexto del Hay Festival de Cartagena, que tiene lugar entre el 29 de enero y el 1 de febrero en esa ciudad colombiana.

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