Alvise señala en el Supremo que la «confrontación política» motivó sus palabras sobre «apisonar la cabeza» de sus antiguos colegas eurodiputados

El líder de Se Acabó la Fiesta admitió haber enviado mensajes dirigidos contra los eurodiputados Diego Solier y Nora Junco, quienes le dejaron para unirse al grupo de Conservadores y Reformistas liderado por Giorgia Meloni.

Alvise Pérez (dcha.), este lunes, a su llegada al Tribunal Supremo.

Luis Alvise Pérez, máximo representante de Se Acabó la Fiesta (SALF), justificó este lunes que los comentarios expresados en redes sociales, como «apisonar la cabeza» de sus antiguos compañeros eurodiputados, fueron consecuencia de la «confrontación política» tras su salida de la Eurocámara para integrarse en el grupo de Conservadores y Reformistas bajo la dirección de Giorgia Meloni.

Pérez era esperado a las 10:30 por el juez Manuel Marchena, quien aceptó su comparecencia voluntaria, evitando así la necesidad de esperar la autorización del Parlamento Europeo para levantar su inmunidad parlamentaria, lo que habría retrasado el proceso investigativo.

El líder de SALF enfrenta actualmente cuatro procedimientos judiciales, entre ellos una querella presentada por los eurodiputados afectados, que le acusan de haber iniciado una campaña para desacreditarlos. Según fuentes jurídicas, Alvise se negó a responder a las preguntas de la acusación y sólo contestó al juez, al fiscal y a su defensa.

Tras su declaración ante el juez, el acusado realizó unas breves manifestaciones a los medios donde explicó que no podía detallar sus respuestas debido al «carácter reservado» del caso, aunque afirmó considerarse inocente «hasta que se pruebe lo contrario». «Estoy completamente seguro de mi inocencia, porque soy la persona que mejor conoce los hechos», afirmó el líder de SALF, que se mostró convencido de que esta causa será «archivada».

Sin embargo, fuentes jurídicas vinculadas a la defensa de los eurodiputados denunciantes señalaron que Alvise reconoció haber enviado mensajes en los que mencionaba «apisonar la cabeza» de sus antiguos colegas. Estas mismas fuentes detallaron que, aunque admitió ser el autor de esos textos, los calificó no como amenazas, sino como parte de la «confrontación política».

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