Carlos Alcaraz, tenista de 22 años, revela su dieta de 4.500 calorías diarias: «Antes comía muy poco y carecía de los hábitos de un atleta»

Carlos Alcaraz celebra un punto en la victoria ante Yannick Hanfmann. Los especialistas en nutrición que acompañan al número 1 del ranking mundial explicaron lo complejo que fue diseñar para él una alimentación adecuada.

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Carlos Alcaraz, líder del tenis mundial, no solo ha evolucionado en su técnica, sino que también ha modificado radicalmente su relación con la alimentación. Su actual condición física, notablemente más robusta y resistente que en años previos, es fruto de un plan riguroso donde la nutrición ocupa un papel clave en su carrera.

Al iniciar la colaboración con su preparador físico, Alberto Lledó, el desafío no consistía en reducir peso, sino más bien en lograr una ganancia de masa de calidad.

«Lo que nos costaba más era conseguir que aumentara de peso y mejorara su composición corporal», comenta Lledó para el portal Punto de Break, rememorando a un Alcaraz “muy delgado”, con hábitos alimentarios propios de un adolescente y no de un atleta de alto nivel.

Polémica en el Open de Australia

«Comía muy poco. Su rutina era la de un chico común, no la de un deportista profesional. Ese fue nuestro mayor reto», reconoce su preparador, enfatizando que la primera tarea fue hacerle entender que sin una alimentación rigurosa no podía mantener el nivel físico que el circuito ATP demanda.

El objetivo estaba bien definido: desarrollar un cuerpo «híbrido», entre velocista y maratonista, capaz de ser explosivo en cada aceleración y simultáneamente resistir encuentros que duran cuatro o cinco horas.

Una dieta de 4.500 calorías

La transformación llegó con un plan nutricional sólido, pensado para suministrar cerca de 4.500 calorías diarias sin emplear productos ultraprocesados. «La dieta de Carlos se basa en alimentos naturales. No consume procesados ni similares. Incluso los suplementos que utiliza provienen de alimentos reales», precisa Lledó.

Dentro de esta estrategia, los hidratos de carbono juegan un rol principal. «Un atleta de alto rendimiento como él necesita glucógeno para funcionar y mantener energía, con un enfoque en hidratos de carbono y una cantidad adecuada de grasas. Por supuesto, también proteína, que ayuda a la recuperación y fomenta la ganancia de masa muscular», sintetiza su preparador físico.

La combinación de pasta, arroz, patatas y otras fuentes de carbohidratos se complementa con proteínas de alta calidad y grasas saludables, ajustándose a la intensidad del entrenamiento y a la época del año.

Qué come antes de saltar a la pista

Alcaraz ha perfeccionado incluso su ritual antes de los encuentros, llegando a contar con un menú prácticamente fijo antes de cada partido. «Tomo un plato de pasta mezcla de gluten free —es decir, pasta con y sin gluten— con una crema de cacao llamada ambrosía, que incluye aceite de oliva y dátiles».

Esta mezcla de carbohidratos de absorción rápida y media, junto a grasas y un poco de azúcar natural proveniente de los dátiles, busca asegurar un nivel energético alto y constante durante el partido. Según su equipo, la clave está en que cada aspecto nutricional está diseñado para mantener la intensidad de su estilo agresivo sin que su cuerpo se agote antes de terminar.

Los frutos de esta combinación entre alimentación, descanso y preparación física se tradujeron en peso y desempeño. En el último ciclo importante de trabajo, Alcaraz ha ganado cerca de cuatro kilos, de los cuales «quizás dos corresponden a masa muscular y dos a grasa», comenta Lledó.

Además, rompe un mito habitual: «La grasa también es salud. Tradicionalmente ha sido mal vista en el campo de la salud, pero es esencial para el organismo. Es más relevante de lo que se suele pensar».

Este balance entre músculo y un porcentaje apropiado de grasa es clave no solo para elevar el rendimiento, sino también para sostener el desarrollo y la salud hormonal en un deportista tan joven. «Actualmente está con un buen porcentaje de grasa», afirma su preparador, quien está convencido de que «gracias a la alimentación, al descanso y a la disciplina de trabajo, ha desarrollado el físico propio de un tenista profesional. Ya se nota. Ha alcanzado su cuerpo ideal».

La nutrición como herramienta

El caso de Alcaraz evidencia hasta qué punto la nutrición se ha convertido en un recurso competitivo de primer nivel para los deportistas de élite.

No se trata únicamente de comer «saludable», sino de alimentarse conforme al esfuerzo, al calendario y a las metas físicas: aumentar fuerza, optimizar la recuperación, prevenir lesiones y mantener un ritmo elevado durante varias semanas.

En un entorno donde los márgenes son mínimos, una adecuada estrategia alimentaria puede decidir entre llegar fresco a la segunda semana de un Grand Slam o agotarse físicamente antes de tiempo.

La evolución de Alcaraz demuestra que el talento y el entrenamiento no son suficientes si no se acompañan de hábitos nutricionales precisos, capaces de transformar el trabajo cotidiano en energía, potencia y resistencia dentro de la cancha.

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