La Policía Nacional ha arrestado a 105 individuos en una operación a gran escala contra el tráfico de cocaína entre Andalucía y Canarias.
La organización criminal llegó a transportar hasta 52 toneladas de cocaína y sobornó con 12 millones de euros para silenciar a la familia de un fallecido.
Se han confiscado 10.400 kilos de cocaína, 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis propiedades, armas, efectivo y tecnología avanzada.
La investigación contó con apoyo internacional de varias agencias policiales, mientras que la banda utilizaba narcolanchas y sistemas de comunicación cifrados para operar.
La Policía Nacional ha detenido a más de un centenar de personas en una operación masiva contra el tráfico de cocaína, desarrollada bajo el nombre ‘Sombra Negra’, que se ha llevado a cabo entre Andalucía y Canarias.
Según fuentes de la investigación, los arrestados habrían pagado 12 millones de euros para asegurar el silencio de la familia de un fallecido, lo que refleja la magnitud del dinero manejado.
De acuerdo con la Policía Nacional, la banda llegó a mover hasta 52 toneladas de cocaína introducidas en territorio español.
En total, 105 personas han sido arrestadas por estos hechos. La operación se desarrolló en dos etapas.
Los agentes explican que los narcotraficantes empleaban sistemas de comunicación cifrados y tecnología de vanguardia que les permitía operar durante la noche.
Internacional
En la operación participaron fuerzas policiales de diversos países como NCA, DEA, DGSN, EUROPOL, MAOC-N y autoridades de Francia, Portugal, Colombia y Cabo Verde.
Se han incautado 10.400 kilos de cocaína, 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, más de 800.000 euros, dos hexacópteros, múltiples cuentas bancarias, más de 150 teléfonos móviles, diverso material náutico y numerosos dispositivos electrónicos de última tecnología valorados en 2.500.000 euros vinculados al tráfico marítimo.
La banda introducía grandes cantidades de cocaína en España utilizando embarcaciones de alta velocidad conocidas como narcolanchas.
Estas zarpaban desde el río Guadalquivir y otros ríos en las provincias de Cádiz, Huelva, Almería, Canarias, así como desde las costas de Marruecos y Portugal, para adentrarse en el océano Atlántico. Allí se encontraban con buques nodriza para transferir la droga y posteriormente retornar hacia el archipiélago canario y el sur peninsular.
La alta velocidad de estas embarcaciones, en ocasiones superando los 40 nudos, junto con el uso de comunicaciones cifradas, terminales satelitales, teléfonos difíciles de rastrear y un lenguaje codificado para evadir la detección por las fuerzas de seguridad, les permitía operar durante la noche complicando las investigaciones policiales.

