Pedro Sánchez continúa respaldando a Óscar Puente tras los incidentes ferroviarios ocurridos en Córdoba y Cataluña, pese a la presión política y las críticas provenientes de la oposición.
El siniestro de Adamuz, que ha dejado 46 muertos en el transcurso de una semana, ha provocado la paralización de la agenda política del Gobierno y ha impactado en su discurso sobre la eficacia en la gestión.
La investigación inicial señala un posible fallo en las vías gestionadas por ADIF como la causa principal del accidente, lo que ha intensificado la discusión acerca de la inversión y el mantenimiento ferroviario.
El ministro Puente ha asumido la responsabilidad de comunicar la crisis, recibiendo elogios dentro del Gobierno, aunque también enfrentando demandas de dimisión y el anuncio de próximas comparecencias parlamentarias.
Quién habría imaginado que para Pedro Sánchez los principales problemas surgirían desde el Ministerio de Transportes, aunque relacionados con asuntos muy diversos.
Primero fue la corrupción vinculada a José Luis Ábalos y ahora la gestión de la red ferroviaria, con los trágicos accidentes en Córdoba y Cataluña que han colocado en el centro del debate político al ministro Óscar Puente.
Más allá del impacto principal, la tragedia que ha causado 46 fallecidos en solo una semana, existen varias consecuencias políticas, relacionadas con el desgaste de uno de los ministros de mayor confianza para Sánchez.
Además, se afecta el discurso político del Gobierno, basado en la efectividad de la gestión, y a corto plazo, se produce el colapso de la agenda política diseñada por Moncloa para este inicio de año.
Según distintas fuentes oficiales, Puente conserva el respaldo del presidente, que se lo ha manifestado mediante llamadas y mensajes constantes desde la noche del domingo para conocer la evolución de los trabajos en el sitio del accidente y los avances en la investigación.
Sánchez hará público su apoyo en los próximos días, incluyendo una comparecencia en el Pleno del Congreso, solicitada por él mismo antes de que los grupos parlamentarios la exigieran. Esta intervención estará acompañada por explicaciones sobre asuntos de política internacional.
El martes, durante el Consejo de Ministros en el que no participó Óscar Puente, se escucharon valoraciones favorables hacia el ministro de Transportes y su manejo de la crisis, según informan fuentes del Gobierno.
Desde el domingo ha recibido manifestaciones de respaldo de otros ministros y líderes socialistas, quienes evidencian un cierre de filas en torno a Puente.
Destacan que asumió el mando desde el primer momento, como en ocasiones previas, por ejemplo, tras la dana en la reconstrucción de infraestructuras, según explican las mismas fuentes.
No existen dudas en Moncloa ni en el PSOE sobre la continuidad de Puente en el Gobierno, según confirma la versión oficial de Presidencia. El propio ministro transmite en estos días que «no se rendirá».
Incluso el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha defendido la respuesta del Ejecutivo por «no esconderse y enfrentarse a los medios» —a diferencia de otras ocasiones, según sus palabras— frente a la crisis ferroviaria.
Page ha expresado su pesar por que el actual escenario de múltiples víctimas sea «el peor contexto para que existan buitres políticos«.
Además, ha situado el déficit en inversiones de estas infraestructuras en la crisis financiera de 2007-2008 que, en su opinión, significó «un retroceso monumental» para el país, según informa Europa Press.
En cualquier caso, el presidente del Gobierno aspiraba a un inicio de año más favorable, centrado en política exterior y en propuestas concretas sobre temas sociales, como la vivienda.
Sánchez diseñó un ciclo de encuentros con partidos sobre un posible despliegue de tropas a Ucrania, todavía sin definir y que ahora queda pospuesto indefinidamente, con el fin de dominar esa agenda.
En ese esquema se incluía una medida que ahora resulta irónica: la implantación del abono transporte único durante enero, propuesta por Puente como una de las iniciativas sociales principales del año.
Obviamente, dicha propuesta ha quedado relegada a un segundo plano debido a los trágicos acontecimientos, aunque no involucre directamente a la alta velocidad.
Sánchez esperaba que el debate público se centrara en la gestión, poniendo en entredicho la actuación del PP en las comunidades, pero ahora esta dinámica se ha visto sensiblemente alterada.
De hecho, los dos accidentes ferroviarios de esta semana con víctimas fatales afectan a regiones como Andalucía, con elecciones en primavera, y Cataluña, donde el PSOE tiene en juego sus apoyos electorales y parlamentarios.
Para evaluar la gestión del Gobierno en una catástrofe como la de Adamuz (Córdoba) hay tres aspectos clave: las causas, el contexto previo y la gestión posterior, principalmente la asistencia a las víctimas y la comunicación.
En este caso, sería alarmante para el Gobierno que se confirme que la causa fue un defecto en el mantenimiento de las vías. Más grave aún, si se vincula directamente a la falta de inversión o al hecho de haber ignorado alertas de trabajadores, como los maquinistas.
El martes, Carlos Alsina preguntó en Onda Cero a Puente si renunciaría a su cargo en caso de confirmarse que el origen del accidente fue un fallo en la vía. El ministro evitó responder directamente.
Existe un consenso generalizado en que la hipótesis principal apunta a las vías bajo la responsabilidad de ADIF, es decir, del Ministerio de Transportes. Así lo refleja el informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), presentado este viernes.
La posición oficial del Ejecutivo es, en primer lugar, solicitar tiempo para definir con precisión el origen del accidente. En segundo lugar, afirmar que se han respetado los protocolos de revisión y mantenimiento.
Finalmente, sostienen que el presupuesto destinado al mantenimiento no se ha reducido, dado que en este tramo se han seguido los procedimientos establecidos.
Además, aseguran que las soldaduras cuentan con estrictos procedimientos de control y seguimiento, por lo que será posible conocer con detalle cómo y quién ejecutó el trabajo, así como las medidas de inspección aplicadas.
Puente presentó el viernes un informe detallado sobre las tareas efectuadas en ese tramo de la vía, que fue renovada en mayo del año pasado e inspeccionada en diciembre.
Desgaste de Puente
Esta versión oficial detalla cómo se efectuó la reforma y los controles a las soldaduras en ese tramo específico, incluyendo a los responsables de la operación y las inspecciones.
En cuanto al contexto y las posturas anteriores, al Gobierno y especialmente a Puente le perjudican sus declaraciones en las que afirmaba que el tren atraviesa en España su «mejor momento» y especialmente, el anuncio de que el AVE entre Madrid y Barcelona podría alcanzar velocidades de «350 kilómetros por hora».
No hay indicios de que el proyecto para incrementar la velocidad se haya detenido, y Transportes mantiene la valoración del «mejor momento».
Ese argumento se basa en el aumento de viajeros: «En 1992 la puntualidad era del cien por cien porque solo había seis trenes por trayecto, mientras ahora hay hasta 198».
Tampoco favorece a Puente haber encabezado reproches contra administraciones del PP por desastres como la dana o incendios forestales, posicionándolo como objetivo principal de Alberto Núñez Feijóo.
«El PP le guarda mucho rencor y no cederá en su intención de atacarlo; no soltarán la presa«, aseguran fuentes socialistas que dan por hecho que la oposición aumentará la presión hasta exigir su dimisión, promover votaciones de reprobación y solicitar una comisión de investigación en el Senado.
Este viernes, Feijóo dio un paso en esa dirección tras concluir el luto oficial. En su comparecencia, sostuvo que «el estado de las vías refleja el estado de la nación» y vinculó los incidentes con la gestión del Gobierno.
Desde Moncloa contraponen esa postura con la de Juanma Moreno. De hecho, explican que el Gobierno ahora debe justificar la actuación de las emergencias que dependen de la Junta de Andalucía, ante las críticas o dudas expresadas por el PP.
El tercer aspecto es la gestión posterior al accidente. Primero, por circunstancias aún sin aclarar referentes al retraso en la asistencia a los pasajeros del tren Alvia, que reflejan posibles problemas de coordinación, confusión o errores materiales o humanos al manejar los primeros datos.
El Gobierno ha negado esta versión mediante un informe publicado este viernes.
En segundo lugar, está la comunicación posterior por parte del Ejecutivo. El ministro Óscar Puente asumió esta responsabilidad desde el principio, según detallan desde el Gobierno.
Compareció la misma noche del domingo, ha atendido alrededor de veinte entrevistas en diversos medios, ofreció una rueda de prensa de más de dos horas el miércoles y otra el viernes, respondiendo una a una las preguntas planteadas horas antes por Feijóo.
El manual de las crisis
Lo ha hecho siguiendo el manual de comunicación en situaciones de crisis que recomienda intervenir con técnicos que ofrezcan un enfoque no político para aportar certidumbre.
También han comparecido en ruedas de prensa en dos ocasiones el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, una de ellas acompañado por el responsable de la investigación de la Guardia Civil.
El presidente del Gobierno asistió en las primeras horas al lugar del accidente y el jueves por la noche respondió a una pregunta sobre la tragedia tras la finalización de la cumbre europea en Bruselas.
Los demás ministros apenas se han pronunciado debido, según Moncloa, al luto decretado, que redujo sus agendas, aunque esto ha dado la sensación de cierta soledad para Puente, reconocen fuentes del PSOE.
Fuentes oficiales indican que Puente ha estado «apoyado y respaldado por el equipo de Moncloa«, aprovechando la «potencia comunicativa» del ministro y siguiendo la estrategia de no interferir ni dispersar la información, conforme al manual de comunicación de crisis que aconseja centralizar la información.
Es decir, lo que Feijóo recomendó a Carlos Mazón el día de la dana, según revelaron mensajes difundidos en la investigación judicial.
El martes se produjo un evidente vacío informativo cuando se filtró que Adif redujo la velocidad en algunos tramos del AVE sin que se ofreciera una explicación oficial pública, generando incertidumbre, justamente lo que se busca evitar mediante una comunicación eficaz en crisis.
El Gobierno no aclaró inicialmente que esto respondía a 25 incidencias denunciadas por los maquinistas el día 20. Solo lo hizo al día siguiente, junto con aparentes rectificaciones en la decisión.
Puente ha tratado de moderar en estos días su tono político más duro y agresivo para evitar confrontaciones, respaldado por la actitud institucional del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y la mayor mesura en el discurso oficial del PP.
«No sé cuánto podrá mantenerse», admitió el propio Óscar Puente durante la rueda de prensa del miércoles.
Por ahora, está pendiente su comparecencia en el Pleno del Congreso y la de Sánchez, que fue solicitada por el propio presidente pero impulsada por los grupos, incluidos socios gubernamentales como Junts y ERC, molestos por la gestión de Cercanías en Cataluña. Además, Feijóo anunció un Pleno en el Senado.
El martes 27 de enero podría verse un anticipo cuando se tramite en el Congreso la convalidación de decretos que incluyen la creación del abono transporte único y que, seguramente, abrirán debate sobre el ferrocarril.
Un efecto adicional del accidente es la preocupación por la crisis ferroviaria y la reputación de este medio de transporte, incluyendo su imagen exterior.
De hecho, estas infraestructuras son uno de los factores clave que han impulsado el crecimiento económico de España en los últimos años.

