Mujer identifica que su sangre posee características genéticas masculinas

El desconcertante caso de quimerismo humano que desafía todo lo conocido sobre genética, identidad y diagnóstico médico

Foto: Imagen de archivo: EFE / Jesús Diges

En Brasil, una mujer de 35 años acudió al hospital tras experimentar un aborto espontáneo. Lo que parecía un procedimiento habitual se convirtió en un fenómeno médico que ha dejado confundidos a científicos internacionales. Todo se relaciona con su sangre: evidenció cromosomas masculinos. Aunque su organismo y rasgos físicos eran totalmente femeninos (posee útero, ovarios funcionales y menstruación regular desde los 13 años), su sangre reveló un patrón genético masculino: 46,XY.

¿Fue un error en el laboratorio? ¿Una mutación inesperada? ¿Se trata de un caso único? La explicación es una condición biológica específica: quimerismo.

Según los expertos en el estudio publicado en la revista Gene Reports, todo empezó tras la pérdida del embarazo a las siete semanas de gestación. Los médicos, buscando causas genéticas del aborto, realizaron un cariotipo en sangre (prueba que analiza los cromosomas de una persona) y descubrieron que los cromosomas de la paciente correspondían al sexo masculino.

Los especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de São Paulo, intrigados, repitieron la prueba para descartar errores técnicos. Sin embargo, la conclusión fue idéntica. Posteriormente, analizaron diferentes muestras de tejido, como células cutáneas. Allí encontraron la clave: mientras su sangre portaba cromosomas 46,XY, la piel y, por ende, el resto del cuerpo mostraban el patrón femenino 46,XX.

¿Cómo puede convivir una persona con dos códigos genéticos distintos?

Como se mencionó al inicio, esto ocurre gracias al quimerismo. En biología, una ‘quimera’ es un organismo que alberga células de diferentes orígenes genéticos; es decir, dos genomas distintos coexistiendo en un solo cuerpo. En este caso, el quimerismo parece haberse desarrollado antes del nacimiento, cuando la mujer compartía el útero con un gemelo varón.

Durante el embarazo, es probable que células madre del feto masculino hayan pasado a su organismo mediante la placenta y esas células se asentaron en la médula ósea, el lugar donde se producen las células sanguíneas. Por ello, estas células contenían cromosomas masculinos.

Que no existiera ninguna manifestación externa se explica porque el resto de su organismo se formó a partir de sus propias células XX. Los órganos reproductivos, la piel y el cerebro se desarrollaron con el código femenino. Solo la sangre presentaba cromosomas masculinos.

Esto también aclara por qué su sistema inmunitario no atacó esas células extrañas: la transferencia sucedió tan temprano en el desarrollo embrionario que su organismo aprendió a aceptarlas como propias; un fenómeno conocido como ‘tolerancia inmunológica fetal.’

¿Existen más casos similares?

Lo más probable es que sí, pero la mayoría permanecen inadvertidos. Muy pocas personas se someten a análisis completos de cariotipos genéticos en sangre y otros tejidos sin una razón médica, por lo que el quimerismo puede ocultarse toda una vida. De hecho, algunos expertos plantean que podría complicar diagnósticos genéticos, pruebas de paternidad e incluso donaciones de órganos si no se detecta a tiempo.

Implicaciones

Este descubrimiento pone en cuestión una visión simplificada de la genética. El cuerpo humano no se limita a un único código genético homogéneo, sino que puede ser una combinación de linajes celulares distintos. Las consecuencias son numerosas. En primer lugar, esto recuerda a los médicos que una sola muestra (especialmente de sangre) no siempre representa la totalidad del organismo y abre nuevas vías para investigar la tolerancia inmunológica, aspecto fundamental en los trasplantes de órganos. Quizás encontremos respuestas en casos como este, donde el cuerpo acepta células extrañas sin necesidad de medicamentos inmunosupresores desde el nacimiento.

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