
Un 71% aproximadamente de la superficie terrestre está cubierta por agua, mientras que el resto corresponde a tierra distribuida en siete continentes y varias islas separadas. Sin embargo, según hallazgos recientes de investigadores, esta situación podría variar en el futuro, dado que las placas tectónicas del planeta están continuamente en movimiento, lo que no solo origina la formación de montañas y valles, sino que también genera que los océanos se abran y cierren de manera cíclica.
Este desplazamiento se debe en parte a las zonas de subducción, donde una placa se desliza bajo otra. Este proceso recicla el lecho marino dentro del interior del planeta y arrastra consigo las masas continentales, disminuyendo las distancias entre continentes. Aunque el desplazamiento es extremadamente lento, apenas unos milímetros al año, a lo largo de millones de años transformará las líneas costeras y las rutas comerciales.
Actualmente, en el este de África, es un hecho que la placa somalí se está separando de la más grande placa nubia. Desde el golfo de Adén hasta Mozambique, esta falla se extiende por más de 3.000 kilómetros conformando un largo y profundo valle. National Geographic califica esta zona como un lugar donde África se está literalmente «partiendo en dos».
Los especialistas indican que la placa somalí, siendo la menor, terminará alejándose lo suficiente para formar una masa continental independiente en los mapas futuros. Cuando un continente se expande, la capa externa rígida comienza a fracturarse y el material caliente del interior terrestre asciende hacia esas fracturas.
Al enfriarse y solidificarse, el magma crea nueva corteza, similar a la que se forma en el fondo de los océanos existentes, construyendo de manera paulatina lo que será el lecho marino entre las dos masas terrestres. La zona donde sucede este fenómeno supera ya el nivel del mar en algunos puntos, por lo que si el movimiento de las placas persiste, se configurará una nueva cuenca oceánica.

