El diseñador italiano murió este lunes 19 de enero a los 93 años en su casa de Roma

La moda mundial despide a una de sus personalidades más relevantes. Valentino Garavani falleció el pasado lunes 19 de enero, a los 93 años en su domicilio en Roma, dejando un legado que transformó la elegancia moderna y creó un universo estético reconocible globalmente. La casa Valentino confirmó la noticia mediante un comunicado oficial, donde además anunció que el velatorio se celebrará en la histórica Plaza Mignanelli y que el funeral tendrá lugar en la basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, uno de los templos más icónicos de la capital italiana.
Más allá de su legado artístico, el diseñador italiano construyó durante décadas una red de relaciones personales con mujeres que influyeron en su carrera. España contó con un lugar destacado en ese mapa afectivo y estético, y diversas figuras femeninas de nuestro país se convirtieron en verdaderas musas y representantes naturales de su concepto de alta costura.
De todas ellas, el nombre de Naty Abascal sobresale con brillo propio. La sevillana conoció a Valentino en 1965, durante una cena organizada por la revista Status, y desde ese primer encuentro surgió una relación que superó la moda para transformarse en una amistad profunda y continua. Durante más de cincuenta años compartieron viajes, festejos y momentos íntimos, tanto en lo profesional como en lo personal. Abascal fue una fuente constante de inspiración para el diseñador, acompañándolo en desfiles, galas internacionales y eventos sociales de alto nivel. Juntos celebraban el fin de año en París y los veranos a bordo del TM Blue, el yate de Valentino, símbolo del gusto refinado que ambos apreciaban.

Otra figura relevante en la conexión española con Valentino fue Isabel Preysler. Su vínculo se afianzó a comienzos de los años 2000, cuando la socialité actuó como anfitriona en Madrid durante un homenaje al diseñador, en el que recibió el prestigioso premio Aguja de Oro en el Museo del Traje. En aquella ocasión, Preysler rememoró el emblemático rojo Valentino mediante una anécdota que capturaba la esencia del creador: la fascinación por una mujer vestida de rojo en un teatro, origen del color que se volvió un símbolo distintivo de la marca. Décadas después, Isabel Preysler ha recordado al diseñador como una figura única, tanto por su talento como por su humanidad, destacando el vacío que deja en la historia de la moda.
Mar Flores también tiene un lugar destacado entre las españolas que dejaron huella en el mundo de Valentino. La modelo llegó al diseñador desde las pasarelas y pronto se estableció entre ambos una relación de mutua admiración. Pero más allá de desfiles y semanas de la moda, su vínculo fue fortaleciendo con el tiempo, hasta convertirse en una de las principales embajadoras de la firma en España. Mar Flores ha utilizado en múltiples ocasiones los diseños de Valentino para alfombras rojas y eventos sociales de primer nivel, demostrando una conexión basada no solo en la estética, sino también en el respeto y el afecto.

En este mismo entorno de admiración y elegancia surgió también la figura de Paloma Cuevas. Su primer encuentro con Valentino tuvo lugar en 2004, durante un evento social donde acudió junto a Enrique Ponce. Desde entonces, el diseñador mostró una especial preferencia por ella, lo que derivó en una relación fluida con la firma. Cuevas destacó en momentos importantes luciendo piezas del italiano, como en la boda de su amiga Carolina Adriana Herrera, donde un vestido rojo firmado por Valentino captó toda la atención.
Si Naty Abascal fue su musa pionera en España, Rossy de Palma simboliza el último gran flechazo creativo de Garavani en nuestro país. La actriz personificó una belleza diferente, poderosa y sin concesiones, que conectó plenamente con la etapa más contemporánea de la casa Valentino bajo la dirección creativa de Pierpaolo Piccioli. Rossy de Palma desfiló y posó para la firma, dejando imágenes memorables como su aparición en el Festival de Cannes de 2022, donde volvió a demostrar que la elegancia no se limita a estereotipos.
El impacto en una generación
La relación del diseñador con España abarcó también ámbitos empresariales y sociales. En 2015 organizó en Madrid una fiesta con inspiración flamenca para celebrar el cumpleaños de Giancarlo Giammetti, su socio y pareja de vida. A este evento asistieron personalidades como Ana Botín, el marqués de Griñón y las hermanas Koplowitz. Aunque la relación con Alicia Koplowitz fue más reservada, existía una cercanía reflejada en encuentros culturales y proyectos truncados por la pandemia.
Rosario Nadal forma parte también de este exclusivo grupo de musas españolas. La mallorquina conoció a Valentino a finales de los años ochenta y, pese a los cambios en su vida personal, mantuvo con él una amistad sólida. Era común verla con creaciones del modista en eventos sociales importantes y además colaboró como imagen de uno de sus perfumes. Compartieron escapadas de verano en yate y reuniones invernales en Gstaad, mostrando una relación asentada en la confianza y afinidad estética.

