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- Autor, Faisal Islam
- Título del autor, Editor de Economía
- 18 enero 2026, 14:23 GMTActualizado 3 minutos
- Tiempo de lectura: 4 min
Las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump para presionar a sus aliados occidentales a no desafiar su propuesta de anexión de Groenlandia, advirtiendo que afectarían su comercio con Estados Unidos en caso contrario, no tienen precedentes ni comparación alguna.
Se han visto ciertas advertencias económicas inusuales e inesperadas del presidente Trump durante el último año, pero puede afirmarse con certeza que esta supera todas y cruza hacia un territorio surrealista y extremadamente peligroso.
Interpretada literalmente, representa un estilo de guerra económica que la Casa Blanca está ejercitando sobre sus aliados más cercanos.
Ataca a sus socios con un aviso inusualmente breve y por un motivo que, en esencia, podría desintegrar tanto la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como la alianza occidental.
Esta situación deja perplejos a los funcionarios de esos países. En verdad, es tan insólita que incluso más que enfado podría provocar desconcierto.
Nadie esperaba que una amenaza semejante, basada en la adquisición de territorio de un aliado, se materializara. ¿Cuenta Trump realmente con el apoyo en EE.UU., en el Congreso y en su propia administración para llevarla a cabo?
¿Resulta esto, como algunos responsables de comercio sugieren, el mayor TACO (siglas en inglés de "Trump Siempre se Acobarda") jamás registrado? Estos anuncios pueden surgir y desaparecer; en términos económicos, estos países han logrado limitar el impacto hasta ahora.

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Otro enfoque
Consideremos el caso de Canadá. Su intercambio comercial con EE.UU. ha caído drásticamente en el último año.
Sin embargo, la táctica implementada por su primer ministro, Mark Carney, ha provocado un aumento del 14% en el comercio canadiense con el resto del mundo, lo que sorprendentemente supera en valor las pérdidas sufridas frente a Estados Unidos.
Carney se encuentra esta semana en China promoviendo "un nuevo orden mundial" y apostando por intensificar las relaciones comerciales con el país asiático, distante del distanciamiento que muchos miembros del gobierno estadounidense pretenden.
"Esto es China contra el mundo", intentó convencer la administración Trump a sus socios hace apenas tres meses.
Carney exhibe así un enfoque distinto, lo que podría ser un contexto importante en la actualidad.

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Más allá del dinero
No obstante, si se consideran con seriedad las recientes amenazas de Trump, resultan sumamente inquietantes.
El problema no reside tanto en el arancel del 10%, sino en la lógica implícita: arrebatar territorio a un aliado y tratar de coaccionar públicamente a sus socios. ¿Cómo respondería la comunidad internacional si China o Rusia lanzaran una intimidación similar a sus aliados?
El fundamento de esta amenaza es, efectivamente, motivo de gran alarma.
Diversos gobiernos en las capitales del mundo leerán la publicación de Trump en redes sociales y pondrán en duda el proceso de toma de decisiones en Estados Unidos.
El presidente Trump arribará el miércoles al Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) para dialogar con los líderes de los países aliados a los que acaba de lanzar una amenaza económica.
La mayoría del mundo espera que, para entonces, esta amenaza histórica haya sido retirada o desaparecido de alguna manera.

