Mireia Belmonte, nadadora de 35 años, revela que dedica aproximadamente 30 horas semanales exclusivamente a entrenar en la piscina.

Mireia Belmonte durante una de sus últimas competiciones internacionales. El éxito de la deportista catalana se debe a entrenamientos diarios de 9 horas y una fortaleza mental notable que le permite llevar el cuerpo a ritmos casi sobrehumanos.

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En el deporte de alto rendimiento, casi nada se deja al azar, y Mireia Belmonte es un claro ejemplo de cómo convertir una rutina extrema en un estilo de vida. Su método combina un volumen de trabajo enorme, una planificación precisa y un enfoque mental que prioriza la constancia por encima del talento.

Hace dos años, Belmonte indicaba que destinaba «aproximadamente 30 horas semanales sólo en la piscina», lo que equivale a «cuatro horas diarias» para mejorar técnica, resistencia y velocidad en diferentes bloques. Esto es algo que, con 35 años, aún mantiene.

El entrenamiento acuático no sólo consiste en acumular metros; cada sesión va dirigida a objetivos concretos como ritmo de competición, salidas, virajes o ejercicios aeróbicos prolongados.

El preparador físico Octavio Pérez, quien también ha estudiado los hábitos de otros grandes campeones, detalló que en su etapa más destacada (2017), Mireia llevaba a cabo «12 sesiones de natación, tres de fuerza, tres de crossfit, tres de carrera en montaña y tres de ciclismo indoor», sumando «unas 9 horas diarias de entrenamiento».

Más allá de las cantidades, Pérez subrayó la intensidad de cada módulo: no solo importa el tiempo, sino cómo se aprovechan esas horas a un nivel cercano a lo «sobrehumano».

Mireia Belmonte

Mireia Belmonte Cedida

La propia nadadora resumía su régimen con notable claridad: además de las numerosas horas semanales en el agua, suma «trabajo de gimnasio para fortalecer el cuerpo y prevenir lesiones».

El entrenamiento de fuerza está centrado en mantener la potencia de cada brazada y también en proteger hombros, espalda y core contra el desgaste que conlleva repetir miles de movimientos diariamente.

Según el análisis de Pérez, la preparación fuera del agua incluye no solo fuerza tradicional, sino también sesiones de crossfit, carrera en montaña y ciclismo indoor.

Este enfoque variado contribuye a desarrollar potencia, capacidad cardiovascular y resistencia al lactato más allá del agua, de modo que cada vez que regresa a la piscina cuenta con un «motor» más potente y una musculatura más estable.

La mentalidad detrás del método

En varias entrevistas, Belmonte ha destacado que la parte psicológica es tan determinante como la física.

Habla de un «trabajo psicológico constante» que incluye visualización, establecimiento de metas y gestión del estrés en competición, y reconoce que trabaja con un psicólogo deportivo para mantenerse concentrada y manejar tanto la presión como las frustraciones cuando las cosas no resultan como espera.

Esta mentalidad coincide con la visión de Octavio Pérez sobre los «superhábitos» de campeones como ella: una «ambición sin límites» y una «adicción extrema al sacrificio» que les permite soportar «cargas de entrenamiento sobrehumanas» durante «350 días al año».

La clave, según este planteamiento, no está en jornadas heroicas, sino en la repetición diaria de una planificación «extremadamente detallada», aunque flexible para adaptarse a sensaciones y recuperación.

Mireia Belmonte.

Mireia Belmonte.

La nadadora concede un papel fundamental a la recuperación dentro de su rutina, destacando que fisioterapia y descanso son «esenciales para mantener un rendimiento óptimo».

En periodos con hasta 9 horas diarias de ejercicio, el sueño, el trabajo con fisioterapeutas y la gestión de los descansos entre sesiones se vuelven tan importantes como las propias series en la piscina.

Belmonte siempre ha afirmado que la natación «no es sólo un deporte», sino «una parte esencial» de su identidad, y que, incluso tras retirarse, seguirá vinculada a este mundo.

Su metodología —formada por cifras impresionantes y una disciplina poco visible en el podio— se ha convertido en algo más que un plan de entrenamiento: es una filosofía para entender la excelencia que va más allá de la piscina.

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