Dinamarca comunica a Moncloa la complicada posibilidad de impedir que Trump tome control sobre Groenlandia

El Gobierno de Grecia también teme que Turquía aproveche la oportunidad para intentar anexar las islas del Egeo.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte,, con Pedro Sánchez, en Bruselas que no comenta «conversaciones» entre aliados. «Ahora no es el momento de crear barreras entre nosotros», dijo.

«Ha, ha, ha, ¡he regresado!». El 6 de noviembre de 2024, un día después de su triunfo en las elecciones estadounidenses, Donald Trump contactó con varios líderes mundiales. A algunos, como Emmanuel Macron, los saludó con una carcajada amplia y una ominosa advertencia: «Ja, ja, ja, ¡he vuelto!». Y añadió entre dientes que pronto lo notarían, especialmente en Europa. Ante esto, el presidente francés quedó perplejo, aguardando. Otros, como el salvadoreño Nayib Bukele, interpretaron claramente la jugada: «Independientemente de sus preferencias políticas o de si les gusta lo que ha ocurrido, estoy convencido de que no entenderán del todo la división civilizatoria que comenzó ayer», publicó en Twitter.

Su análisis fue acertado. Con Trump, el mundo entra en una etapa más agresiva donde la razón cede frente al poder del más fuerte. El presidente estadounidense ha anticipado un tablero global self service donde los poderosos imponen sus deseos y el reparto mundial de poder se establece mediante hechos consumados. La única incógnita es si este cambio podrá revertirse. El orden internacional se trastocó cuando EEUU capturó al dictador Nicolás Maduro el 3 de enero y se podría desmoronar definitivamente si Trump consuma su amenaza de «apoderarse» de Groenlandia, ya sea obteniendo sus recursos por debajo de su precio real, en una jugada estilo the art of the deal, o con la fuerza, aplicando la doctrina Monroe, rebautizada como Donroe, para realizar intervenciones sin base legal.

La mayor isla del planeta pertenece al Reino de Dinamarca y, por ende, forma parte de la OTAN. Si el principal país miembro de la OTAN realiza una invasión, no solo pondría fin a la alianza atlántica —que ya se encuentra en franco declive— sino que obligaría, de hecho, a los estados integrantes de la UE a apoyar a Dinamarca «con todos sus medios», tal como establece el artículo 42 del Tratado de la Unión. Sin embargo, Europa no alcanzará ningún consenso significativo o disuasorio, ya que carece de mecanismos para imponer sus principios. Sí, es el faro moral global: ilumina, pero permanece estático e inerte, aturdido. No posee ni un ejército común, ni capacidad industrial defensiva, ni una unión política sólida.

Trump sobre el primer ministro de Groenlandia: "No sé quién es, pero será un problema para él"E.M

Groenlandia pertenece a Dinamarca, que es un aliado clave para España. Según pudo saber EL MUNDO, el Gobierno de la primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen ha establecido contacto con el Ejecutivo español para evaluar la situación y compartir sus estrategias. Esto, en calidad de socios comunitarios. Además de solicitar apoyo y exigir firmeza, los daneses han comunicado que será «muy difícil» impedir que Trump lleve a cabo su operación de colonización (o sometimiento) de la isla y expresan estar «aterrados» ante la posibilidad de enfrentarse a la primera potencia democrática mundial.

No debe olvidarse que el intento de Trump por hacerse con Groenlandia establece un «precedente», según indican los interlocutores daneses. Ese «precedente» afecta directamente a España. Siguiendo la lógica MAGA, ¿por qué Groenlandia sí y Ceuta en el futuro no? ¿O Melilla? ¿Qué ocurriría si Trump necesita corresponder a su socio estratégico marroquí, pieza clave en la estrategia de EEUU e Israel para influir en el mundo musulmán? O, por ejemplo, ¿qué pasaría si Trump necesitara Canarias como base para competir eficazmente con China y Rusia en África?

El primer ministro de Groenlandia afirma que no quieren ser "propiedad de EEUU"EL MUNDO / AP

La palabra clave es «precedente». La UE debe actuar —pues ya no cabe esperar mucho de la OTAN bajo Mark Rutte— para impedir que la ley de la selva se instale como norma del orden mundial. El Gobierno griego de Kyriakos Mitsotakis (miembro del PP Europeo) también está en comunicación con el Ejecutivo español. Su principal inquietud es que la doctrina Donroe dé paso a un periodo de «barra libre» para anexar por la fuerza territorios en disputa o codiciados. Por ejemplo, con Putin en Crimea y Donbás, Xi Jinping con Taiwán, o el turco Recep Tayyip Erdogan con reivindicaciones sobre islas e islotes griegos próximos a su costa. Esta disputa histórica en el Mar Egeo —como la de Groenlandia— ocurre entre dos países miembros de la OTAN. Y allí permanece impasible Rutte, a punto de aplicarse maquillaje naranja y teñirse de rubio platino.

El porvenir de Groenlandia se decidirá hoy durante la reunión entre los ministros locales, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el vicepresidente de EEUU, JD Vance. El desenlace de este encuentro marcará el inicio de una era de anomia internacional y caos geopolítico, o la frágil supervivencia de un orden mundial basado, aunque sea remotamente, en reglas. El problema de Groenlandia radica en su atractiva diversidad de minerales esenciales para la transición energética y tecnológica, su potencial para centros de datos, sus reservas de petróleo y gas, además de su ubicación estratégica, sobre todo ahora que el deshielo del Ártico abre nuevas rutas marítimas comerciales.

Pero no solo por eso. Uno de los principales problemas de Groenlandia —hay que subrayarlo en cursiva, pero con seriedad— es que los mapas que emplean la proyección de Mercator sobredimensionan su tamaño. Estas frases son textuales, pronunciadas por Donald Trump en 2021: «Me fascinan los mapas. Siempre decía: «Miren el tamaño de esto, es enorme, y debería ser parte de EEUU». No difiere de un negocio inmobiliario».

«Un analfabeto funcional como Trump puede alcanzar rasgos de genialidad por su habilidad para sintonizar con el espíritu de la época», escribe Giuliano da Empoli en su imprescindible y actual La hora de los depredadores (Seix Barral), donde anticipa este nuevo mundo de líderes «borgianos».

No obstante, la mejor síntesis de lo que sucede no proviene de ningún ensayo ni de los intelectuales de las cancillerías occidentales, sino de la página satírica El Mundo Today: «Europa pierde la paciencia con EEUU y amenaza seriamente con emitir un comunicado».

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