Confrontación en el Congreso por Venezuela: Cayetana Álvarez de Toledo frente a Zapatero y la izquierda sobre el respaldo a Delcy

Albares planteará en su intervención la mediación de España y rechazará cualquier acción unilateral impulsada por Trump

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares.

Venezuela desatará hoy una intensa confrontación nacional en el Congreso. El conflicto partidista enfrentará a quienes durante años optaron por la indiferencia o incluso defendieron el régimen chavista atribuyéndole un carácter de izquierdas, y a aquellos que alzaron la voz en solitario para denunciar el saqueo del país, las detenciones arbitrarias, la represión, las torturas y la usurpación del poder por parte de una élite que, tras la captura de Maduro por Estados Unidos, continúa al mando del Estado caribeño.

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, comparecerá ante el Pleno en sesión extraordinaria para exponer, a petición propia, «la postura de España frente a la situación en Venezuela». Esta intervención será acompañada por una petición propia de sus socios de izquierda -ERC, EH Bildu, BNG, Podemos y Sumar- que anticipa el tono de sus intervenciones: «informar sobre la postura del Gobierno ante el grave ataque de Estados Unidos a Venezuela, vulnerando el derecho internacional y la soberanía del pueblo venezolano».

La réplica tras la intervención ilimitada de Albares la realizará la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, la voz más contundente contra el chavismo. El choque está garantizado. En el PP preparan un discurso crítico que acusará al Gobierno de haber «alimentado» un régimen autoritario.

Desde el 3 de enero, tras la detención de Maduro en una operación militar sorpresa ordenada por Donald Trump, el Ejecutivo español ha roto el silencio —que denominaban «discreción»— mantenido sobre la situación venezolana, sobre todo desde las elecciones presidenciales de 2023, cuyo triunfo fue dicho ilegítimamente por Maduro. El Gobierno, siguiendo la línea de otras democracias occidentales, no reconoció dicha victoria, pero tampoco respaldó al líder opositor Edmundo González como presidente legítimo ni apoyó la lucha democrática de su compañera María Corina Machado.

Hoy Albares reafirmará la oferta de España para actuar como «mediadora» entre el régimen chavista, aún vigente bajo el mando de Delcy Rodríguez, tutelada por Washington, y la oposición. Esta mediación requeriría el improbable consentimiento de Estados Unidos y se presentaría después de que Trump, con su controvertida maniobra unilateral, haya cambiado las reglas del juego y abierto una nueva etapa para Venezuela.

El ministro rechazará la idea de que el Gobierno mantuvo una posición de «equidistancia»; subrayará que deben ser los propios venezolanos, sin injerencias externas, quienes decidan su futuro; denunciará la violación del derecho internacional por parte de EEUU; destacará a los exiliados venezolanos acogidos en España, entre ellos al propio Edmundo González, quien fue forzado a firmar su salida en presencia del embajador español; y hará referencia al número impreciso de presos políticos cuya liberación se dice haber gestionado diplomáticamente. Además, defenderá la postura favorable a suavizar las sanciones contra dirigentes del régimen, incluida la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, con quien el ex presidente Zapatero mantiene estrechos vínculos.

Se espera una respuesta contundente de Álvarez de Toledo. La diputada del PP no dudará en acusar al Gobierno de haber adoptado una postura pasiva y hasta permisiva con una «dictadura corrupta y criminal», y de intentar ahora «blanquearla» proponiendo diálogo, mediación y la reducción de sanciones. Criticará a Albares y al Ejecutivo por defender ahora la soberanía del pueblo venezolano frente a EEUU, mientras guardaron silencio ante el sometimiento al que Maduro ha sometido a su pueblo mediante un régimen cruel y autoritario.

La popular negará rotundamente cualquier mérito del Gobierno español, especialmente de Zapatero, en la liberación de presos políticos. Álvarez de Toledo sostiene que el Ejecutivo «no ha movido un solo dedo por estos prisioneros hasta ahora», ya que las excarcelaciones se deben a la presión ejercida por EEUU. En su opinión, como señaló en la Interparlamentaria del PP, Zapatero lleva una década apoyando a una dictadura corrupta «operando para perpetuarla».

Recordará que Sánchez se negó a calificar a Maduro como dictador y rehusó reconocer en el Congreso a Edmundo González como ganador de las elecciones y presidente legítimo de Venezuela, algo que sí hicieron los ex presidentes Felipe González y José María Aznar. Tampoco olvidará mencionar el desprecio hacia Corina Machado, quien no recibió felicitación del Gobierno por su Nobel de la Paz.

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