Francia e Italia han apoyado la idea de reabrir canales directos de comunicación con Rusia, mientras que Chipre prefiere mantener la «posición de larga data» de aislamiento diplomático.
Chipre ha mostrado reservas respecto a la propuesta de designar un enviado europeo especial para reactivar el diálogo con el Presidente Vladimir Putin de Rusia con el objetivo de poner fin a la guerra en Ucrania, una iniciativa que ha cobrado fuerza en medio de la aceleración de las negociaciones lideradas por Estados Unidos.
Al haber asumido recientemente la presidencia rotativa de seis meses del Consejo de la UE, la isla ha adquirido una posición destacada en la toma de decisiones dentro del bloque.
«Actualmente se lleva a cabo una negociación impulsada por Estados Unidos. Existe una metodología definida para estas negociaciones. La parte ucraniana está participando,» declaró el Ministro de Asuntos Exteriores chipriota, Constantinos Kombos, durante una sesión informativa en Nicosia con varios periodistas, entre ellos Euronews, el miércoles por la mañana.
«No considero que sea el momento idóneo para intentar modificar la estructura y el método global. Según la información que manejamos, las conversaciones avanzan en una dirección que Ucrania considera prometedora.»
El Presidente francés Emmanuel Macron y la Primera Ministra italiana Giorgia Meloni han formulado en fechas recientes un llamado explícito para que Europa restablezca canales directos con el Kremlin, que fueron abruptamente interrumpidos en febrero de 2022.
Macron y Meloni sostienen que Europa debe contar con una vía propia hacia Putin para evitar depender excesivamente de Washington, que actualmente es el único intermediario entre Moscú y Kyiv.
«Considero que ha llegado el momento para que Europa también dialogue con Rusia,» expresó Meloni la semana pasada. «Si Europa participa en esta etapa negociadora comunicándose únicamente con una de las partes, temo que su contribución positiva se verá limitada.»
El lunes, la Comisión Europea abrió públicamente la posibilidad de retomar la diplomacia con el Kremlin «en algún momento», aunque advirtió que la campaña incesante de bombardeos que Rusia mantiene contra Ucrania impide avanzar en esa dirección por ahora.
«Lamentablemente, no hay señales (por parte del) Presidente Putin que indiquen disposición a tales conversaciones, así que aún no estamos allí, pero esperamos que en algún momento se produzcan estas negociaciones para que finalmente se alcance la paz en Ucrania,» comentó un portavoz de la Comisión.
Por ahora, Chipre prefiere seguir la postura colectiva de aislar diplomáticamente a Rusia por sus graves violaciones al derecho internacional, afirmó Kombos. Solo Hungría y Eslovaquia, dos críticos visibles de la ayuda a Ucrania, han roto con esta postura para promover vínculos más estrechos con Rusia.
«La cuestión fundamental es la presencia, o ausencia, de la Unión Europea en este tipo de diálogos. Es un tema mucho más profundo, pero al mismo tiempo, las posiciones de larga data existen y deben ser respetadas correctamente,» añadió.
«Por tanto, debemos sostener el esfuerzo por la paz. Estamos en contacto constante con los estadounidenses en este asunto, y es necesario apoyar el proceso según ha avanzado.»
Enfoque ‘creativo’ para la adhesión de Ucrania
Al ocupar la presidencia rotativa, Chipre tendrá la responsabilidad de dirigir las discusiones sobre un aspecto crucial del proceso de paz: la adhesión de Ucrania a la UE.
Kyiv impulsa que se incluya una fecha fija para la membresía en el plan de 20 puntos como parte de las garantías de seguridad para disuadir nueva agresión rusa. Algunos funcionarios ucranianos consideran que ingresar a la Unión podría compensar el sacrificio que implicarían posibles concesiones territoriales.
Fijar el ritmo de adhesión de un país mediante un acuerdo de paz es algo sin precedentes para la UE, que considera la ampliación un procedimiento exhaustivo con múltiples capítulos que suelen tardar años y exigen que los candidatos cumplan con normativas complejas.
Marilena Raouna, viceministra chipriota para Asuntos Europeos, aseguró que la integridad del proceso de adhesión se mantendrá, aunque esta se abordará con una perspectiva geopolítica.
«Sí, la ampliación es un proceso basado en méritos, pero no ocurre en el vacío. En el caso de Ucrania, somos conscientes de lo que está en juego,» explicó Raouna a la prensa en la misma sesión informativa del miércoles.
Según Raouna, el tema de la adhesión dentro del proceso de paz fue tratado durante la visita del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy a Chipre la semana pasada, donde se reunió con el presidente Nikos Christodoulides, junto con la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo António Costa.
Como punto de partida, la presidencia chipriota se centrará en ayudar a Ucrania a avanzar en la mayor cantidad posible de trabajo técnico para garantizar que, una vez que se levante el veto húngaro, el país pueda acelerar la apertura de capítulos negociadores, explicó Raouna.
«Cuando se alcance un acuerdo de paz, nos ocuparemos de su implementación,» añadió.
Los funcionarios europeos esperan que, en caso de que se concrete el acuerdo, el presidente estadounidense Donald Trump convenza al primer ministro húngaro Viktor Orbán de abandonar su oposición a la adhesión ucraniana.
No obstante, Orbán se prepara para una reñida reelección a mediados de abril y es improbable que haga concesiones próximamente.

